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ExtraterrestresLA MISIÓN DE LOS EXTRATERRESTRES

Samael Aun Weor

 Amigos, me dirijo nuevamente a todos, con el propósito de platicar un poco sobre las naves cósmicas que surcan el espacio. Este tema tan inquietante de los discos voladores, se propaga en toda la redondez de la tierra, ya nadie puede negarlo. Hoy, quien se atreva a negarlo, es escuchado, incuestionablemente, por su necedad.

Los mismos Ingleses ya no lo niegan. Hace algún tiempo, Inglaterra declaro oficialmente: «Los platillos voladores existen y son tripulados por los extraterrestres; estas son gentes que nos llevan muchos millones de años en civilización. Como nosotros, los terrícolas, no los podemos comprender, preferimos no pensar en eso. Vamos a ver si nosotros conseguimos fabricar nuestras propias naves para conquistar el infinito».

Estas son las palabras que los ingleses dieron al mundo en cuestión de platillos voladores. Así pues, quien lo niegue hoy, se supone sea calificado de necio, ya que eso está demostrado hasta la saciedad y con fotografías, tanto en el Norte como en el Sur, en el Este como en el Oeste del mundo.

Obviamente la Tierra no puede ser el único planeta habitado; sería absurdo pensar que nuestro mundo, un minúsculo grano de arena en el espacio infinito, fuera el único planeta con la exclusividad de tener gente.

En realidad de verdad, la pluralidad de los mundos, sostenida hace algún tiempo por Camilo Flammarion, es una tremenda realidad. Sin embargo los científicos, como siempre, siguen dudando.

Hace poco se dirigió a Marte una Sonda con el propósito de saber si allí había vida. Los hombres de la Nasa terminaron afirmando en forma enfática, que allí no había vida. Las fotografías que mostraron a la humanidad no son de Marte, realmente son de la Luna.

Esto significa que los marcianos supieron orientar los aparatos fotográficos de los Americanos hacia el satélite terrestre. De modo que lo que esas maquinas transportaron a la Tierra fueron imágenes lunares. Lo que sé, aunque parezca increíble, se debe sencillamente a la información de un extraterrestre que se ríe, dice, de las tonterías de los Americanos y su Nasa.

Sería absurdo suponer que gentes tan cultas como los Marcianos, se dejasen levantar una carta geográfica detallada; bien saben ellos lo que persiguen los terrícolas, no ignoran el carácter destructivo de los habitantes de la tierra. Que son destructivos lo han demostrado hasta la saciedad; en el cosmos nadie ignora esto.

No está demás recordar las atrocidades que cometiera el terrible Hernán Cortés aquí en nuestro querido México, ni tampoco las que cometiera Pizarro en el Perú. Si los Marcianos fueran invadidos por los terrícolas, esa sería la suerte que correrían, y las naves tan maravillosas con las que cruzan el espacio infinito, serían usadas por los gobiernos de Rusia y Estados Unidos con propósitos maquiavélicos.

Se les armaría con bombas atómicas para destruir ciudades indefensas, se utilizarían para conquistar otros mundos del espacio estrellado y exportar hacia el cosmos todas nuestras atrocidades; esto lo sabe muy bien los Marcianos y no son tan ingenuos como para dejarse levantar una carta geográfica de su planeta.

Lo que estoy diciendo lo debo a informaciones fidedignas, no estoy tratando de inventar nada nuevo. Los Marcianos tienen orden de defenderse, y lo harían, si los terrícolas intentan invadirlos.

En Marte hay ciudades, como la de Tanio por ejemplo, donde viva gente pacífica que jamás hace planes de guerra ni inventa bombas atómicas para destruir a nadie. Los habitantes de Tanio, en modo alguno están dispuestos a dejarse invadir por las hordas terrícolas. Esa es la cruda realidad de los hechos.

Múltiples naves atraviesan el espacio estrellado, las hay gigantescas, como las Naves Nodrizas que portan dentro del vientre pequeñas naves. Estas naves nodrizas sirven para viajes, no solamente dentro de nuestra galaxia, sino también para trasladarse a distintas galaxias; están debidamente acondicionadas para viajar a través del inalterable infinito.

Hay también pequeñas naves, y esto los va a sorprender, de cuando mucho veinte o treinta centímetros. ¡Absurdo, dirán, eso no existe! ¿Quiénes podrían viajar en naves tan pequeñas? Liliputienses cósmicos, superhombres con minúsculos  cuerpos gelatinosos, hombres de diez centímetros cuanto mucho.

¿A qué se puede uno exponer al afirmar esto hoy en día, en pleno siglo XX, en la era atómica, de rayos X y de rayos láser? A la burla claro esta. Los hombres de ciencia de nuestro mundo Tierra creen que poseen toda la sabiduría del universo, pero están equivocados.

Todo ese podridero de teorías que abunda por acá y por allá y que forma la cultura del siglo XX, es realmente vulnerable. Eso no es la Ciencia Pura. Los científicos de la Tierra no la conocen. Para tener acceso al anfiteatro de la Ciencia Cósmica, de la ciencia pura, hay que haber abierto la Mente Interior.

No olviden ustedes que existen tres mentes en el ser humano.

La primera es la Mente Sensual, ahí está depositada la levadura de los Saduceos materialistas. Este tipo de mente elabora sus conceptos de contenido mediante las percepciones sensoriales externas, por ende, nada puede saber sobre lo real, sobre la verdad, sobre eso que está más allá de las simples percepciones externas.

La segunda mente es la Mente Intermedia, ahí están depositadas las creencias de toda especie. Obviamente, creer no es saber. Hemos entrado en la edad del saber, en la edad de Acuario; las creencias son creencias, más no implican sabiduría. En la segunda mente está depositada la levadura de los fariseos; Jesús el Cristo nos previene contra la levadura de los saduceos materialistas y de los fariseos creyentes.

Se necesita una tercera mente si es que queremos en realidad de verdad penetrar en el anfiteatro de la ciencia pura. Ella existe pero está cerrada, necesitamos abrirla, es la Mente Interior. Esta mente se abre cuando uno acaba con los defectos psicológicos, cuando se elimina de sí mismo la ira, la codicia, la espantosa lujuria, la envidia, el orgullo, la pereza, la gula, la vanidad, etc.

En realidad de verdad, aquellos que eliminen los defectos psicológicos despertarán la conciencia. El despertar de la conciencia abre la mente interior y cuando ésta se abre surge la verdadera fe, que no es la fe del carbonero sino la fe consciente del que sabe, del que puede ver, oír, tocar y palpar las grandes realidades del anfiteatro de la ciencia cósmica.

Los extraterrestres son gentes que han abierto la mente interior, superhombres en el sentido más completo de la palabra.

Hace poco tuve un contacto maravilloso con los superhombres del espacio estrellado. Muchas veces lo he relatado, y ahora lo voy a hacer nuevamente, porque uno debe dar testimonio de aquello que ha visto y experimentado, para bien de la humanidad. No me avergonzaré jamás de dar testimonio ante el veredicto solemne de la conciencia pública.

Hallábame, lo he dicho muchas veces, en el Desierto de los Leones, en el Distrito Federal; una nave cósmica descendió en un claro bosque; movido por la curiosidad me acerqué a ese lugar y hallé una nave cósmica posada sobre un trípode de acero.

Me acerqué al trípode, quería que los extraterrestres me llevaran a otro planeta. Se abrió una escotilla maravillosa y descendió, por una escalerilla metálica, un hombre extraordinario. Tras él venían otros y dos damas de edades indescifrables. Saludé al capitán con un buenos días, él me contesto en perfecto español y extendió su mano que estreché cariñosamente.

No podía menos que asombrarme al ver a un extraterrestre hablando en perfecto español. Observándolos bien, pude notar su piel cobriza y sus ojos azules, donde se reflejaba el espacio estrellado; eran de amplia frente, de nariz recta, de labios finos y delicados, orejas pequeñas recogidas, estatura mediana, ni muy altos ni muy bajos, un poco delgados. Ahí no había ningún obeso. Eran geniales aquellos tripulantes del espacio.

Avanzaron hacia unos troncos que había el suelo, entonces rogué al capitán que me llevara al planeta Marte.- «¿Dónde dice usted, a Marte?»- «Sí capitán».- «Pero si eso está ahí nomás»--»Gracias capitán, pero quisiera que ustedes me llevaran». El capitán guardó silencio.

Continuaron los tripulantes del espacio hasta sentarse sobre los troncos. Después que todos hubieron tomado asiento, una de las damas, levantándose, dijo: «Si colocamos una planta que no es aromática junto a otra que sí lo es, es claro que la que no es aromática se cargará o impregnara con el aroma de la que sí lo es, ¿Verdad?».

«Ciertamente, respondí, así es». Pues bien, continuó la dama, lo mismo sucede con los mundos del espacio infinito; mundos en que las humanidades que antes andaban mal, se fueron impregnando poco a poco con el aroma, con la radiación de los mundos vecinos y que ahora andan muy bien; más hemos llegado al planeta Tierra y vemos que aquí no sucede lo mismo» «¿Qué es lo que está pasando en este planeta?»

La dama en mención estaba perpleja, se le hacía muy extraño nuestro mundo, con gentes que hacen guerras y se destruyen entre sí, con tatos odios, tanta degeneración sexual, etc. Estaba alarmada, lo pude ver en su rostro. «¿Dónde habré llegado?» se preguntaría la dama. «¿Qué lugar es éste qué infierno?»

Esa pregunta que me hiciera fue tremenda, yo no sabía cómo responderle. Al fin dije: «Bueno, es que nuestro planeta Tierra es una equivocación de los dioses». Pero luego resolví redondear un poco mejor mi concepto, para decir así: «Es karma de los mundos».(Karma es una palabra oriental que significa causa y efecto, de tal causa tal efecto).

La dama asintió con un movimiento de cabeza, con un tremendo respeto. La otra dama hizo lo mismo, y luego toda la tripulación. Creí que iban a decir algo más aquellos extraterrestres, mas hablan poco y en lo poco dicen mucho.

Convencido de que regresarían a su nave, resolví reiterar mi demanda al capitán. Capitán, le dije, «Soy un hombre que le habla con todo el sentido de responsabilidad, soy escritor, escribo para la humanidad; usted me puede llevar a otro planeta del espacio para poder traer datos a la humanidad terrestre; quisiera traer pruebas de la existencia de la vida en otros planetas ya que los científicos de la Tierra son muy escépticos, incrédulos y materialistas.»

El capitán guardó silencio. «Capitán no es por mí que le hago esta petición sino por la humanidad, mi persona nada vale, pero piense en la humanidad» Estas palabras conmovieron al capitán. Levantando su dedo índice dijo: «En el camino iremos viendo...»

Fue convincente para mí tal respuesta, yo sé que ellos jamás engañan a nadie y que siempre cumplen su palabra, cueste lo que cueste; hablan poco pero dicen mucho y cuando dicen algo lo cumplen, no son Terrícolas.

Así comprendí, el camino, el camino de la  sabiduría, el camino de la perfección. «Lucharé, sí, por eliminar mis defectos psicológicos».

El capitán avanzó hacia la nave enseguida de la tripulación, subió por la fina escalerilla y abriendo la escotilla penetró en su aparato. Yo me retiré a prudente distancia, con el propósito de observar la que pasaba; la nave giro sobre su eje y luego de   balancearse un poco en el espacio, se perdió en el inalterable infinito.

Estos hombres, entendí, eran viajeros intergalácticos, la pequeña nave en que descendieron, obviamente regresó a una nave nodriza que había quedado en órbita alrededor de la Tierra. En esas naves nodrizas viajan superhombres, de galaxia en galaxia; son infinitamente perfectos y están más allá del bien y del mal.

Los terrícolas los aborrecen. Cuando dos naves de esas flotaron sobre los Estados Unidos hace algún tiempo, aviones caza bombarderos, salieron con el propósito de destruirlos. Una de las naves se perdió en el espacio, la otra descendió y se posó suavemente sobre una torre de energía eléctrica, entonces se produjo el apagón de New York y afectó no solamente la nación estadounidense sino también al Canadá.

Generales del ejercito americano exclamaron: ¡He aquí el talón de Aquiles de los Estados Unidos de Norteamérica¡. Realmente nada pueden hacer los poderosos titanes del norte sin fuerza eléctrica y aquel puñado de hombres tripulando una nave, paralizó la poderosa Nación de los Estados.

Así es que si ellos hubieran querido destruir ese país, lo hacían en cuestión de segundos, y si quisieran hacer volar en pedazos el planeta Tierra, ya lo hubieran hecho. Pero ellos no son destructivos, nos aman y vienen a nosotros con el propósito de ayudarnos, pero en vez de recibirlos con los brazos abiertos como a nuestro salvador, a nuestro redentor, los recibimos a cañonazos, o huimos desesperados, como huyen los caníbales en la montaña cuando ven un avión. Ese es el estado lamentable en que nos encontramos.

Los extraterrestres son gentes cultas que no matan a nadie, ni siquiera un pajarillo, los terrícolas les temen. Muchos se preguntaran: ¿Por qué los extraterrestres no aterrizan en ciudades como New York, París y se presentan en público a dictar conferencias? A eso respondería yo lo siguiente: Si alguien se encontrara en una selva profunda con un grupo de caníbales, ¿qué haría? Indubitablemente huir, no quedaría más remedio.

Los extraterrestres podrían defenderse, ¿y quién puede negarlo? Mas ellos no tienen el deseo de destruir a nadie, no son asesinos, se equivocan los terrícolas cuando piensan que ellos vienen a asesinar gente, eso no es cierto. No negamos que algunas ocasiones hayan tomado a alguien, lo hayan metido en su nave, llevado al espacio y luego lo hayan traído de regreso al lugar de donde lo tomaron, sí, eso es cierto.

Mas eso tiene una explicación: sucede que los Terrícolas son muy extraños, tienen la conciencia dormida, parecen sonámbulos andando por las calles con su tremenda perversidad; los Terrícolas, realmente, son motivo de curiosidad, algunos son llevados para ser estudiados en los laboratorios que existen en el espacio.

Estos están ubicados dentro de algunas naves cósmicas. Seres tan raros como lo Terrícolas, tan dormidos, inconscientes, destructivos, son motivo de curiosidad, y por eso se les lleva para meterlos en los laboratorios y estudiarlos. Esa es la cruda realidad. Pero no les hacen daño de ninguna especie y se les trae de regreso al lugar de donde se les ha tomado. Es claro que hay algunas excepciones y sobre eso voy a hablarles esta noche.

Sucedió en el Ecuador un caso insólito pero maravilloso. un hombre que estudiaba en algunas escuelas orientales vio, un día de esos tantos, una nave cósmica que atravesaba el jardín de su casa. Ciertos extraterrestres, abrieron la escotilla de su nave, descendieron por la escalinata y se acercaron a él, le invitaron a subir y él aceptó. Se trataba de un hombre culto, y espiritual, en el sentido más completo de la palabra.

El estaba dispuesto a ir, de modo que cuando se le invitó a dar un paseo por el espacio, aceptó. Fue llevado a un satélite de Júpiter, a Ganímides, donde conoció una poderosa civilización. Los habitantes de Ganímides tienen el cerebro un poco más voluminoso que los de la tierra; en ellos la glándula pineal, está conectada a la pituitaria por ciertos canales nerviosos, y la pituitaria a su vez está conectada al nervio óptico, por otros canales nerviosos.

En consecuencia, los habitantes de ese satélite tienen un sexto sentido con el cual pueden ver la cuarta dimensión, y aún más, la quinta, sexta y séptima dimensión, de la naturaleza y del cosmos.

Construyen sus casas bajo tierra, tienen rica agricultura, no tienen animales porque allí el ambiente no es favorable para las especies inferiores, el agua es sacada de ciertos volcanes y con ella satisfacen sus necesidades.

Todos los habitantes trabajan en sus fábricas, ¡no hay dinero¡, ahí no se le conoce; a cambio de trabajo, todos los habitantes tienen pan, abrigo y refugio. Las Naves Cósmicas son propiedad de todos, nada les hace falta, no necesitan de ese elemento llamado dinero, que tanto daño ha hecho a los habitantes de la tierra.

Así son los habitantes de Ganímides. Como quiera que poseen un sexto sentido tienen el estudio de la medicina de una manera perfecta, no solamente en su aspecto físico-químico y biológico, sino también en sus aspectos psíquicos y vitales; conocen la anatomía exterior y la interior, que desafortunadamente los hombres de ciencia del planeta Tierra no conocen.

Ha llegado la hora de entender que Ganímides es un satélite que gira alrededor del titán de los cielos llamado Júpiter. Doce satélites tiene Júpiter, es como si tuviera por sí mismo un nuevo sistema solar.

Muchas veces he estado observando personalmente a Júpiter, a través de los telescopios; he visto sus dos cintas en el centro ecuatorial de ese mundo maravilloso; esas cintas con sus satélites giran alrededor de ese planeta.

Resulta extraordinario Júpiter, en el sentido más completo de la palabra, es una joya de los cielos.

Los habitantes de Ganímides vivieron antes en un mundo que se llamó, el Planeta Amarillo. Es bueno saber que en otro tiempo, en nuestro sistema solar, existió un planeta en el que las gentes se entregaron a los experimentos atómicos.

Realizaron múltiples experimentos, elaboraron bombas cada vez más destructivas y al fin hicieron saltar en pedazos ese planeta, algunos fragmentos giran todavía alrededor de nuestro sistema solar, asteroides, dijéramos, o tierra suelta, y esto lo saben los astrónomos.

Pero antes que ocurriera esa catástrofe en el Planeta Amarillo, los habitantes de tal mundo habían quedado ante el dilema del ser o no ser de la filosofía. Un gran Avatara o Mensajero les advirtió sobre la catástrofe que les aguardaba.

La mayor parte, como siempre, no creyeron y otros si aceptaron; entonces se afiliaron a las enseñanzas del sabio. El los preparó lo suficiente, y por último quedaron corregidos psicológicamente, listos para investigar a Ganímides. Antes de que la catástrofe sucediera, aquel sabio les llevó a Ganímides y ahí se establecieron.

Pies bien, el amigo del cual les estoy hablado fue llevado a Ganímides, y estuvo allí unos días, sus enfermedades desaparecieron, se revitalizó, lo sometieron a tratamientos científicos especiales; lo invitaron a quedarse a vivir entre ellos, y él aceptó a condición de que le permitieran regresar al planeta Tierra para entregar sus bienes a su hermano.

Regresó y entregó toda su fortuna a su hermano, y a la esposa de este hermano. Les fijó cierta fecha para despedirse de ellos, por que haría un largo viaje. El día de la fecha, cuando se estaba preparando para partir, aterrizó una nave bellísima que iluminaba el centro del jardín.

--¡Me voy, les dijo¡

--Su hermano y su cuñada se quedaron asombrados.

--¡Ah ya me lo presentía¡ dijo su hermano.

Subió a la nave, y al tiempo de subir exclamó: ¡Me voy por mi propio gusto, lejos de este planeta Tierra¡ Y partió en la nave.

Sin embargo, dejó a su hermano terrícola una cámara pequeña en forma de televisión. Bastaba mover algunos botones y funcionaba. La energía solar anima tal aparato, basta concentrarse en ciertas antenas que tiene, para establecer la comunicación con Ganímides.

Ellos siguieron comunicándose con los habitantes de Ganímides y con su hermano; esperando poder ser llevados algún día; y al fin llegó ese día, y los llevaron.

Los habitantes de Ganímides tienen una sabiduría extraordinaria, y se proponen ayudar a los terrícolas, conocen el estado en que éstos se encuentran. No ignoran que viene una gran catástrofe, que un gigante de los cielos llamado «Hercólubus» viaja a velocidades vertiginosas por el espacio estrellado.

Cuando Hercólubus aparezca y todos ustedes lo puedan ver a simple vista, se convencerán de lo que les estoy diciendo. Entonces aquella masa planetaria, que es enorme, atraerá magnéticamente el fuego del interior de la Tierra, brotarán volcanes por doquiera, y se originarán terribles maremotos y grandes terremotos. Toda la corteza de la Tierra será destruida, quemada e incinerada, y el máximum de acercamiento de Hercólubus producirá una revolución de los ejes del mundo; los Polos se convertirán en Ecuador, y el Ecuador en polos y las aguas de los océanos hundirán estos continentes.

Así terminará esta humanidad perversa, humanidad que se entregó a los vicios, que se degeneró en el homosexualismo y en el lesbianismo; humanidad destructiva, donde cada pueblo se levantó contra cada pueblo; donde cada ser humano levantó su mano contra su hermano; así terminará dentro de poco tiempo.

Habrá sobrevivientes, sí los habrá; esto lo saben muy bien los habitantes de Ganímides. Ellos seguirán llevando poco a poco a las gentes más selectas hacia su mundo; ahí les cruzarán con gentes que habitan en su planeta, y de tales cruces nacerá un tipo de humanidad muy especial, que será traída de regreso a la Tierra, con ese tipo de humanidad se podrá hacer maravillas, porque esa clase de gente desarrollará las facultades que poseen los habitantes de Ganímides.

Una bonita oportunidad se les dará a algunos sobrevivientes que quedarán en nuestro planeta Tierra en una isla del Pacífico, y ahí nacerá la Sexta Gran Raza, digo la sexta porque cinco razas han habido sobre la faz de la tierra, y todas ellas han terminado con grandes cataclismos.

Recordemos a los Atlantes, ellos perecieron entre las aguas de ese gran Diluvio Universal producido por la revolución de los ejes de la Tierra, donde los mares se tragaron la Atlántida con sus millones de habitantes. Ese fue, repito, ¡el Diluvio Universal¡ Así pereció la Cuarta Gran Raza.

Nosotros somos la Quinta Raza, es obvio que la gente de esta raza perecerá por fuertes terremotos y grandes maremotos, por eso está escrito en el Calendario Azteca: «Los hijos del Quinto Sol perecerán por el fuego y por los terremotos».

¡Amigos¡ en estos momentos hay aspectos interesantísimos relacionados con los extraterrestres. Me viene a la memoria el caso del hombre que fue a Venus, el Sr. Salvador Villanueva Medina, yo lo conozco, es un amigo personal. Este amigo, manejaba un auto rumbo a los Estados Unidos de Norteamérica. El carro se daño.

Se metió debajo del mismo con el propósito de saber qué pasaba...Oyó pasos en la arena...salió y encontró a dos hombres de mediana estatura. Le invitaron a seguirles, así lo hizo, y llegando al lugar donde había una nave cósmica, los enigmáticos personajes le invitaron a que ascendiera a su interior. Estando ya en la nave, ésta cerró su escotilla y partió velozmente rumbo al planeta Venus. Estuvo cinco días, conoció su poderosa civilización, luego fue traído de regreso al planeta Tierra.

En la república de El Ecuador sucedió otro caso insólito. Cierto hombre incrédulo, escéptico y materialista se encontraba sentado al fondo de su jardín. Una nave aterrizó a poca distancia, le invitaron a subir y lo llevaron al planeta Júpiter, ahí permaneció varios días.

Conoció una civilización extraordinaria. Le invitaron a quedarse, mas él les dijo: «Tengo que volver a hablar con los terrícolas, y tengo que dar testimonio de lo que he visto y oído aquí». Regresó a El Ecuador y desde entonces, ese hombre se dedicó a estudiar la Gnosis.

Los extraterrestres existen y existirán siempre. Antes de que los habitantes de la Tierra aprendieran los primeros basamentos de las matemáticas, los Viajeros del Espacio ya veían a través del inalterable infinito.

Si quisieran, podían ellos destruirnos y hacer volar la Tierra en pedazos, pero no son destructivos. Vienen con el ánimo de ayudarnos en vísperas del gran cataclismo que se avecina. Vienen para auxiliarnos; algunos de ellos se han quedado ocultos en diversos lugares de la Tierra, y aguardan el momento oportuno para entrar en actividad.

Por ejemplo: en la Antártida hay una ciudad subterránea donde vive un grupo de extraterrestres, hombres venidos de la Galaxia Azul, hombres de piel azul. Obviamente han construido la ciudad bajo los hielos; tienen toda clase de comodidad, alumbrado atómico, etc., gozan de la belleza, son sabios por naturaleza y un rey muy sabio les gobierna.

Muy pronto vendrán, cuando la catástrofe se acerque, los hombres mencionados de la Galaxia Azul, andarán por las calles de las ciudades tratando de socorrer a los que queden. Antes de que el gran Incendio Universal devore la faz de la Tierra, los hombres de la Galaxia Azul se harán presentes para enseñarle a la humanidad el camino de la rectitud. A quienes les escuchen, por esos días, serán salvados totalmente.

Las Respuestas que dio Samael Aun Weor.

P.- Un terrícola tuvo la oportunidad de ver un extraterrestre y le preguntó cuántos planetas había en nuestro Sistema Solar, y el extraterrestre contestó que había 12 Planetas. Quisiera saber si esto es cierto o no.

R.- Samael Aun Weor- Bueno en realidad esta vez no le dijeron el número exacto de planetas, porque hay 13 en nuestro sistema solar. Empecemos en orden para que se entienda: Tierra, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, Plutón, Vulcano, Persephone y Clarión. Total ¡13 Mundos! tiene nuestro sistema solar, y fueron 14, pero sucedió que los habitantes de ese planeta amarillo o planeta 14 se dedicaron, como ya dije, a los experimentos atómicos, y destruyeron totalmente su mundo.

Tierra suelta o asteroides giran ahora alrededor del sol, y son los restos de ese Planeta destruido, y eso lo saben los hombres de ciencia.

P.- Usted hizo mención de una ciudad de Marte, llamada Tanio; ¿Es una experiencia personal que tuvo usted, es decir que conoció con los ojos?.

R.- Samael Aun Weor- Ciertamente Tanio es una ciudad que existe, y cuando cito a Tanio, se debe a un informe directo recibido por un hombre que pertenece a un grupo de gente que viajaron a Marte. Es bueno que ustedes sepan, que actualmente los discípulos de Marconi han continuado con sus investigaciones científicas en las Selvas del Amazonas.

Estaban ellos en sus experimentos cuando un grupo de naves planetarias que venían de Marte visitaron sus instalaciones del Amazonas; desde que tuvieron contacto con los habitantes de Marte, ellos no volvieron a tener contacto con la civilización moderna. Indubitablemente aprendieron con los marcianos a utilizar la energía solar. La última exploración que hicieron fue a la ciudad de Tanio.

Como quiera que he estado en contacto con el científico que fue a Marte y que visitara a Tanio, no tengo ningún inconveniente en declararlo aquí ante el auditorio, a fin de que todos ustedes conozcan ese detalle. También hay uno de los científicos del Amazonas, que hoy en día está en Marte casado con una mujer marciana.

Los Habitantes de Marte desean relaciones amistosas con los terrícolas, quieren una alianza Marte-Tierra, que sería beneficiosa. Pero están aguardado que pase la oleada destructiva de los habitantes de la Tierra, porque repito, en estos instantes son muy peligrosos los terrícolas. Los seres de Marte saben que después de la catástrofe, con una raza nueva podrá establecerse la alianza Marte-Tierra.

Marte es nuestro planeta vecino, tiene una gran civilización, que desea buenas relaciones con los terrícolas. El señor Tage, habitante de Marte que siempre desciende en las selvas del Amazonas, se ha convertido en un paladín de esa gran alianza; estoy seguro de que se realizará. Pero es necesario primero seleccionar a los habitantes del Planeta Tierra.

Preguntas de un Inquieto.

- ¿Los Hombres Azules están esperando a que llegue la catástrofe?- ¿Por qué están esperando, y no empiezan de una vez a ayudar a la gente?. ¿Por qué lo van a hacer de una forma absurda?. Pienso, que si se van a mezclar con la gente y se van a llevar uno por uno; siendo que tienen tanto poder, por qué no lo hacen en forma inteligente; sino que ayudan a una, dos o tres personas que encuentran en el camino, viendo que pueden ayudar a más?. ¿Qué esperan?.

R.- Samael Aun Weor- La Pregunta está bastante interesante; obviamente es la mejor pregunta que hoy ha salido de este gran auditorio; quien la hace refleja bastante inteligencia y gran valor.

En realidad de verdad si la raza azul apareciera ahora en ciudades como New York, París o Londres, estoy seguro que no sería muy bien tratado. ¿Que suerte les aguardaría a los extraterrestres si se hicieran visibles y tangibles en las grandes capitales del mundo?. ¿En qué quedarían sus naves?. ¿Están ustedes seguros que las multitudes respetarían sus naves?. ¿Están ustedes seguros de que las multitudes respetarían las vidas de los habitantes de otros planteas? ¡hasta ahora los hechos han demostrado lo contrario!.

Cuando dos naves volaron sobre los cielos de los Estados Unidos de Norteamérica, deseaban precisamente lo que el caballero en mención está diciendo: ¡Contacto con la humanidad!. Pero, el gobierno norteamericano se aprestó a recibirlos con balas, ametralladoras y cohetes. Esa es la clase de recibimientos que nosotros damos a las humanidades de otros mundos.

Si los terrícolas pudieran agarrar vivos a los extraterrestres se los llevarían a los laboratorios para estudiarlos y saber de qué están hechos si de pasta o de almidón. Y si sus naves pudieran ser capturadas se les armaría con potencial atómico para destruir ciudades indefensas, y dominar por la fuerza a otras humanidades planetarias.

Nosotros no somos precisamente mansas ovejas. he conocido gentes que dicen: «Bueno, para qué están volando esos habitantes de otros mundos, esos extraterrestres... vale la pena bajarlos a balazos, para salir de una vez de la duda».

Muy bien saben los extraterrestres que esa sería la suerte que les aguarda, que los terrícolas los ¡asesinarían!. A la Tierra se han enviado profetas y los han asesinado; se enviaron en los antiguos tiempos a muchos Avataras, y unos fueron envenenados, otros apuñalados, otros fueron al exilio, otros ahorcados. Al mismo Buda lo envenenaron. Se enviaron a otros sabios y también acabaron con ellos. Por último se les envió al Rabí, al divino Rabí de Galilea, y lo crucificaron también... ¡Así son los terrícolas!.

Un Caso Insólito.

El Anticristo de la Falsa Ciencia hace esfuerzos inauditos para ocultar todo aquello que en una u otra forma le trate de eclipsar. Tal es el extraordinario caso sucedido en el cerro de las Tres Cruces, en las poblaciones de Cruz Alta y Villa Real, Estado de Puebla, México; lugar que para ser escalado se necesita de varias horas de camino dado el estado tan complicado del terreno.

Una nave cósmica de 25 metros de diámetro, descendió forzosamente debido a fallas mecánicas; en el mencionado lugar geográfico. La nave estaba tripulada por cuatro extraterrestres; hubo un muerto, un herido que fue debidamente atendido por la ciencia médica y 2 ilesos que fueron capturados y llevados a los Estados Unidos.

No está demás afirmar en forma enfática que el precioso navío fue llevado a este País con fines y propósitos inconfesables. Durante varios días el Ejército montó un cordón de seguridad alrededor de la nave. Los dos tripulantes que resultaron ilesos fueron vistos por el pueblo, tenían una estatura promedio de 2.50 metros, sus trajes eran de una blancura inmaculada, y su silencio era absoluto, puesto que no hablaban con ninguna persona que se les acercaba.

Estamos hablando de hechos concretos, claros y definitivos. Obviamente las fuerzas anticristicas luchan por amordazar al pueblo; no quieren que se conozca la verdad, odian mortalmente todo aquello que en una u otra forma demuestre la falsedad de la ciencia materialista.

En instantes en que escribo este artículo, declaro que no sabemos la suerte que hayan corrido los 2 sobrevivientes en manos de los terrícolas. Tampoco hemos vuelto a saber nada sobre el herido, e ignoramos si el cadáver de aquél que resultara muerto fue sepultado o conducido a un laboratorio especial.

Con este desafortunado accidente a quedado demostrado hasta la saciedad la existencia real de las naves cósmicas, tema que el autor de este escrito iniciara desde el año 1950, y que entonces rechazaran los ignorantes ilustrados de siempre. Me cabe el alto honor de haber sido el primero en hablar sobre los extraterrestres y sus naves. Hoy con este insólito acontecimiento trágico, queda debidamente comprobado todo lo que dije desde el año 1950.

No me importan las represalias que se puedan tener por escribir este artículo, por que lo que me interesa es dar a conocer al mundo la verdad cueste lo que cueste...

Samael Aun Weor. VIII  1977. 

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