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Libro: La Flauta Mágica y la Iniciación

Capítulo 8. El Ingreso a los Misterios

Segundo Acto. Escena 5

Ingreso a los Misterios. La Flauta Mágica de Mozart. Gnosis

Una de las dichas más grandes para la esencia, es ser parte de los misterios gnósticos y trabajar en ellos intensamente en el día a día de nuestra efímera existencia. No siempre somos parte de esta enseñanza, en muchas existencias nos hemos perdido en el desierto de las vanas teorías, por lo que hay que saber aprovechar estos momentos de luz.

Pero una cosa es llegar a conocer los misterios gnósticos y otra muy diferente el ponerlos en práctica: Entran Sarastro y los sacerdotes en una sala abovedada y llenos de devoción y veneración dirigiéndose a sus padres internos, llamados entre los egipcios: Isis y Osiris, con sencillez y entusiasmo les hablan así:

«¡Oh Isis y Osiris, qué delicia! El brillo del Sol expulsa a la sombría noche. Pronto el noble joven sentirá una vida nueva; pronto estará completamente entregado a nuestro servicio. Su espíritu es audaz, su corazón es puro, pronto será digno de nosotros.»

Sacerdotes de isis. La Flauta Mágica de Mozart. Gnosis

Todos los que conocemos estos misterios, no quiere decir que seamos parte de ellos, tenemos que pasar en la vida todas estas pruebas descritas en la Flauta Mágica: en el trabajo que llevamos a cabo para ganarnos el pan da cada día, en los estudios que hacemos para prepáranos para la vida, en el trabajo de campo, taller o el hogar, es ahí donde debemos salir triunfantes en las adversidades, problemas, dificultades que hay siempre.

Vivimos en las sombras de la ignorancia y del error, pero el brillo del Sol de la sabiduría interior puede expulsarlas y darnos una vida plena, íntegra y feliz. Pero tal como dicen las enseñanzas de la Flauta Mágica, se debe estar completamente entregado al servicio de los iniciados, es decir, que nuestra vida con todos sus detalles, debe convertirse en el camino interior mismo.

Por ello es que en la oración del señor, el maestro Jesús dice: “Venga a nos tu Reino”, solicitando con todas las fuerzas de nuestra alma, que se manifiesten en nuestra vida la majestad de nuestro Padre que está en Secreto, (el mismo Osiris), y nuestra Divina Madre Isis.

Debemos tener un espíritu audaz, tener osadía, valor para enfrentarnos ante las circunstancias que nos ofrezca la misma existencia, nos dice el maestro Samael Aun Weor: “El cielo se toma por asalto, los valientes lo han tomado…”, pues se requiere de mucha fuerza espiritual para lograrlo. Pero además se necesita tener un corazón puro, es decir, no sucumbir a las emociones negativas de los celos, la envidia, la cólera, etc.

Es cuando uno va adquiriendo estos elementos y los va aplicando en los detalles de su diario vivir, es entonces que estamos listos para la iniciación. Tenemos hoy en día un concepto muy equivocado de la iniciación, creemos que algún chamán o hechicero con unos cuantos sahumerios, brebajes y cantos, va a darnos la iniciación; esto no es así, la iniciación es adquirir estas virtudes, es aprender a vivir rectamente, nada tiene de espectacular.

El Guardián del Umbral

Las ceremonias iniciáticas que puedan existir en diversos lugares del mundo, son simbólicas, es como una enseñanza a la conciencia, de lo que debe vivirse en el campo de los hechos de nuestra existencia. Todo lo que sucede con Tamino, debemos llevarlo a cabo por sí mismos. Terminado el canto a Osiris e Isis, un sacerdote lleva con toda solemnidad a Tamino hacia dentro de la sala, entonces Sarastro le dice:

Sarastro. La Flauta Mágica de Mozart. Gnosis

«Tamino, hasta ahora tu comportamiento ha sido varonil y reposado; pero aún has de recorrer dos caminos peligrosos. Que los dioses te acompañen. ¡Que traigan a Pamina!¡Tu mano!»

Todo esto, hasta aquí representado en la Flauta Mágica, es tan sólo el comienzo; se refiere a lo que en la gnosis llamamos: las pruebas del Guardián del Umbral; en las cuales se tiene que enfrentar el aspirante a uno mismo, descubrir lo que somos, darse cuenta de cómo estamos por dentro, en el mundo de los deseos (astral), en el mundo de la mente y en el mundo de la voluntad.

Pasar tales pruebas requiere de muchísimo valor, pues hay que verse uno tal cual es, sin ningún filtro, crudamente, como uno es en verdad, y raros, muy raros son los que son capaces de ello. Se requiere de mucha auto observación, de dirigir su atención a lo que somos, a los pensamiento y sentimientos que tenemos en las diferentes actividades, sobre todo aquellas en que nos solemos enojar o sentirnos muy importantes.

Esto se ve representado en las ceremonias de iniciación para alcanzar el alto grado de caballero águila en el México antiguo.

«Entre las cámaras secretas de este templo de misterios existió el Tzinacalli (la casa del murciélago) espacioso salón con aspecto interior de sombría caverna donde tenían lugar los rituales de iniciación para alcanzar los altos grados de Caballero Ocelotl (tigre) y Caballero Cuauhcoatl (águila). Sobre el dintel de la pequeña puerta disimulada en el muro interior del fondo de la caverna, la cual daba paso al templo, colgaba un gran espejo de obsidiana y frente a esa pequeña puerta ardía en el suelo una hoguera de leña de pino.

El candidato a la iniciación era llevado al Tzinacalli donde quedaba solo a altas horas de la noche. Se le había indicado que caminara a través de la oscuridad hacia la luz de una hoguera y que, frente a ella, hablara al guardián del umbral:

"Soy un hijo de la Gran Luz; tinieblas apártense de mí"

Los murciélagos comenzaban a revolotear y a chillar sobre la cabeza del candidato. La leña de pino se iba apagando, sólo quedaba en ella el rescoldo, cuyo fuego se reflejaba en el espejo. De repente, ruidoso batir de alas, un alarido aterrador y una sombra humana, con alas de murciélago y maxtlatl alrededor de la cintura, emergía de la oscuridad amenazando con su pesada espada decapitar al intrépido invasor de sus dominios.

¡Ay del candidato que retrocedía aterrado! Una puerta, que hasta entonces había permanecido hábilmente disimulada en la roca, se abría en silencio y en el quicio aparecía un extraño señalando el camino del mundo de los profanos de donde el candidato había venido.

Pero si el candidato tenía la presencia de ánimo suficiente y resistía impávido la embestida de Comazotz (el dios de los murciélagos), la pequeña puerta, oculta frente a él, se abría suavemente y uno de los Maestros se adelantaba a su encuentro para descubrir e incinerar a la efigie del candidato, modelada en papel de amate y oculta entre las sombras de la caverna, mientras los demás Maestros daban al candidato la bienvenida y lo invitaban a entrar en el templo. Ritual que simboliza a la muerte de las pasiones de la personalidad del iniciado en su paso de las sombras a la luz.

A través de las pruebas de la ordalía a que eran sometidos los candidatos a iniciados en las antiguas escuelas de misterios Nahuas, el alma animal de éstos se retrataba a veces como murciélago porque, como el murciélago, el alma de ellos estaba ciega y privada de poder por falta de luz espiritual del Sol.» (Samael Aun Weor. Magia Crística Azteca)

Como podemos observar en la sabiduría del México antiguo, es exactamente lo que los sacerdotes de Osiris e Isis cantan, el hecho contundente de que la luz espiritual nos pueda iluminar, y para que esto suceda, es necesario que uno sea capaz de reconocer sus propios defectos, sin justificaciones de ninguna especie.

La iniciación no es cuestión de teorías y de leerse decenas de libros, tampoco es cuestión de soñar con templos bonitos, con ángeles o seres luminosos: la iniciación es cuestión de realidades prácticas, de aprender a vivir. Mucho más cerca de la iniciación se encuentra el humilde aldeano de provincia, el campesino que con su sudor riega los surcos de los que saldrá la comida, el obrero que alegre fabrica lo que hemos de necesitar, que uno de nosotros si se pone nombres sonoros, y se dice reencarnación de alguien importante.

La iniciación es exactamente la antítesis de creerse un “alma vieja”, un alma muy evolucionada o un ser iluminado; el comienzo de la iniciación es darse cuenta cabal de lo que es uno, de reconocer por auto observación directa que uno está lleno de defectos psicológicos, de hacerse consciente de que dentro de uno habitan muchísimas personas (yoes) que nos hacen la vida miserable.

Quien es capaz de ello, es entonces que, en el mundo de los sueños, estando plenamente consciente de que se está en el mundo astral, puede solicitar a su Real Ser o espíritu que se le coloque la prueba del guardián del umbral.

«La primera prueba que tiene que soportar el discípulo es la prueba del Guardián del Umbral. Ciertamente esta prueba es realmente horrible, el no preparado siente un terror indecible ante la larva del umbral. El Guardián del Umbral es la raíz misma de nuestro "yo" animal, cuyo nombre Mántrico es Satán. Es –mejor dijéramos– el fondo interno de nuestro "Satán". Es la personificación de nuestro pasado, con todos sus horribles defectos.

Ese aspecto del umbral lo llevamos dentro de nosotros mismos, y en los mundos internos el discípulo ve todas las cosas a través de ese "yo animal", es decir, ve todas las cosas teñidas con el colorido de su propia personalidad, y por lo tanto no ve las cosas tal cual son, sino teñidas con el colorido de su atmósfera personal. Pero una vez que el discípulo ya es capaz de viajar conscientemente en Cuerpo Astral, puede y debe invocar el espectro del umbral y, entonces, ese ser que está adentro sale fuera y se presenta amenazadoramente ante el discípulo. Esto va precedido de una brisa de muerte; el discípulo se enfrenta valerosamente ante el espectro del umbral y por medio del valor y de la fuerza terrible del Amor derrotará al monstruo, el cual huirá vencido.

Y desde ese instante en adelante, el discípulo queda solo, iluminándose con su propia luz, pues la luz que antes lo iluminaba lo ha abandonado, y ahora tiene que iluminarse con su propio aceite espiritual. Antes lo iluminaba el espíritu de su raza, familia y nación; ahora estos espíritus lo han abandonado y el discípulo se hace más dueño de sí mismo, pero también ha adquirido más responsabilidad ante las leyes cósmicas.» (Samael Aun Weor. Matrimonio Perfecto de Kínder)

Tres veces se habrá que pasar la prueba del Guardián del Umbral, primero en el mundo astral, enfrentándose al reflejo de todos nuestros deseos; tal enfrentamiento será terrible, pues sólo hay que imaginarse una entidad en donde se reflejen todos nuestros deseos sexuales, deseos de acumulación, deseos de ser grande, etc.

Más adelante nos enfrentaremos al guardián del umbral mental, que será el reflejo de lo que somos en el mundo de la mente; nuestros Yoes asesinos, depravados, todo lo que hacemos en la mente se reflejará en esta entidad, si somos muy lujuriosos tomará el aspecto de un perro monstruoso, eso somos, pero a nivel mental, y la prueba es el reflejo de lo que somos capaces en el mundo físico por descubrir lo que vivimos en la mente.

La tercera prueba, será enfrentarse al reflejo de todos nuestros cientos de defectos relacionados con la mala voluntad; toda esa mala saña que tenemos contra los demás, las intrigas, las críticas, la negligencia que tenemos para seguir las prácticas de meditación y ayuda a los demás. Todo reflejado en una sola entidad monstruosa, reflejo de lo que somos a nivel del mundo de la voluntad.

Mas eso no es todo, apenas es el comienzo, esto solo es el inicio, el comienzo del sendero, y vemos en la Flauta Mágica el sin fin de virtudes que se necesitan obtener, después de esto, se requiere de probar la moral del candidato y por ello se le advierte a Tamino que le esperan dos peligrosos caminos más…

El dolor de la separación

Aparece en escena Pamina, la introducen privada de la luz; una vez adentro, Sarastro le descubre sus ojos, busca inmediatamente a su Tamino y pregunta por él. Le contestan que le está aguardando para darle el último adiós, pues se prepara para ir a las pruebas más difíciles.

El dolor de la separación. La Flauta Mágica de Mozart. Gnosis

«Pamina: ¿Es que no voy a volver a verte, querido mío? Sarastro: Volveréis a veros con alegría. Pamina: Te aguardan peligros mortales. Tamino, Sarastro: ¡Que los dioses me/te protejan! Pamina: No escaparás a la muerte; tengo ese presentimiento. Tamino, Sarastro: Cúmplase la voluntad de los dioses, sus deseos serán leyes para mí/ti. Pamina: Oh, sí me amases como yo te amo, no estarías tan tranquilo. Sarastro: Créeme, él siente los mismos impulsos, te será fiel por toda la eternidad. Tamino: Créeme, yo siento los mismos impulsos, te seré fiel por toda la eternidad. Sarastro: ¡Ha sonado la hora, ahora habréis de separaros! Tamino, Pamina: ¡Qué amargos son los sufrimientos de la separación! Sarastro: Tamino ha de volver a irse. Ha sonado la hora, ahora habréis de separaros.  Tamino: ¡Pamina, realmente he de irme! ¡Qué amargos son los sufrimientos de la separación! Pamina: ¡Tamino ha de irse ahora realmente! ¡Tamino! Sarastro: ¡Ahora ha de irse! Tamino: ¡Ahora he de irme! Pamina: ¡Has de irte! Tamino: ¡Pamina, adiós!  Pamina: ¡Tamino, adiós! Sarastro: Apresúrate a partir. Te llama tu palabra. Ha sonado la hora, volveremos a vernos. Tamino, Pamina: ¡Ay, áureo sosiego, retorna! ¡Adiós, adiós!»

En esta parte, vuelven a conjuntarse tres factores, aparentemente difíciles de conciliar: el amor (que se tienen Tamino y Pamina), la separación (que se tiene que llevar a cabo para pasar las pruebas) y la muerte (el peligro al que supuestamente estará expuesto Tamino en las pruebas).

Son situaciones que es difícil que estén juntas, pero, si nos adentramos en los misterios de la supra sexualidad estudiada por los egipcios, mayas, incas, hindúes y demás pueblos antiguos, veremos que no son tan distantes.

Tales misterios nos hablan del poder que tiene la sexualidad, si se une a la espiritualidad: tiene el poder de formar el “Genius Lucis” o genio de la luz, capaz de obrar de manera mágica en todo lo que se propongan, pero para lograrlo debe existir amor, espiritualidad y la capacidad de separarse de las pasiones animales durante el mismo acto amoroso, tal como San Agustín mencionara: “El acto sexual es otra forma de oración”.

Los alquimistas por su parte denominan al acto amoroso como: “El laboratorium oratorium”, porque cuando se trabaja de esa forma, hay transmutación de energías (un laboratorio), pero para que se logre debe existir mística (un lugar de oración).

Cuando se habla de enfrentarse a peligros mortales, quiere darse a entender que el máximo poder que se tiene para desintegrar a los defectos psicológicos, es precisamente en este instante de dichas amorosas, porque es posible entonces dirigir ese fuego hacia el defecto que previamente ha sido comprendido en la meditación. Simbólicamente nos dice el maestro Samael Aun Weor:

«Levantad bien vuestra copa en el festín del amor y cuidaos de verter ni siquiera una sola gota del precioso vino...» (Samael Aun Weor. Parsifal Develado)

Los misterios de la sexualidad trascendente, son una ciencia milenaria muy profunda, imposible de entregarse en un discurso, accesible sólo para aquellos sinceros buscadores de la luz, y entregada en forma didáctica en los estudios avanzados en la gnosis.