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Libro: Enseñanzas Secretas del Popol Vuh

CAPÍTULO 4.

LA ABUELA Y LA JOVEN IXQUIC

La Abuela Antigua Ocultadora Ixmucané y la joven Ixquic. Enseñanzas Secretas del Popol Vuh. Gnosis

Dentro de cada ser humano, existen a la par de tantos miles de defectos, también fuerzas divinales, aspectos luminosos que intentan ayudarnos, orientarnos, protegernos, curarnos.

«Sube a la superficie de la Tierra la virgen Ixquic, escapando de la muerte decretada por los señores de Xibalbá, y se dirige a la casa de la abuela (Antigua-Ocultadora), quien estaba inconsolable por la muerte de sus dos hijos los Magos (Ahpú) a manos de los señores de Xibalbá, su único consuelo eran sus nietos Maestro-Mono (Hunbatz) y Maestro-Simio (Hunchouén)»

La Madre Divina tiene varios aspectos que trabajan en nosotros. En la India milenaria se habla de Maha Kundalini, la madre cósmica y Devi Kundalini, la madre divina particular.

La abuela (Antigua-Ocultadora), nos muestra uno de esos aspectos de la madre divina, como raíz y origen de todo lo que es, ha sido y será; la virgen Ixquic es también un símbolo de la madre divina, como la Isis egipcia, la Tonantzin azteca, símbolo de la sabiduría, amor y poder.

«La virgen Ixquic se presenta ante la abuela como su nuera, a lo que la abuela indignada no le cree, pues sus hijos habían muerto, pero como era tanta la insistencia de la joven, le ordena que si es su nuera que cumpla con sus deberes, que alimente a los que hay que alimentar y le ordena vaya a la milpa por una red con maíz»

Son muchas las circunstancias difíciles en la vida por las que solemos pasar, enfermedades, situaciones económicas difíciles, problemas familiares y un sinfín de cosas que forman parte de la existencia. La mente, como siempre, complica todo, “hace de una pulga un caballo”, pero no resuelve nada.

«En la milpa no había más que una mata y en ella una sola mazorca, atribulada por la situación, llorando implora la ayuda del Guardián de las tierras sembradas (Chahal), de la diosa de la Lluvia (Ixtah), de la diosa de las Mieses (Ixcanil) y de la diosa del Cacao (Ixcacau). Toma los pelos de la mazorca (sin cortarla) y los acomoda con mucho cuidado en su red y los dioses invocados transforman los pelos de maíz en mazorcas»

Si en algo nos hemos distinguido en esta época moderna, es que somos muy autosuficientes y engreídos, y nos hemos olvidado completamente de que todo está gobernado por principios inteligentes divinales, que cada familia, que cada pueblo y cada país tiene sus genios tutelares, ángeles, maestros, que rigen cada actividad humana y que están prestos a ayudarnos, cuando, como la virgen Ixquic, los invocamos desde el fondo del nuestro corazón y reconociendo lo débil que realmente somos.

«Los animales del campo llevaron la red de maíz a la casa de la abuela y la pusieron en un rincón de la casa, como si la joven Ixquic lo hubiera hecho, la abuela al verla, no creyó lo que había hecho la joven y se dirigió a la milpa y vio ahí, la planta de maíz intacta, y las huellas de la red al pie de la misma. Realmente eres mi nuera –le dijo-, sólo de esa forma hubieses sido capaz de lo que hiciste, y la abuela aceptó a la joven»

Así como los maestros tratan de colaborarnos en todo lo posible, también las esencias de los animales, elementales (así llamados en la gnosis), pueden auxiliarnos en muchas de las actividades que tenemos. Los duendes, hadas, ondinas, nereidas, etc., de los tiempos idos, están más cerca de lo que imaginamos, se encuentran en cada planta, en cada animal y mineral que nos rodean.