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Libro: Enseñanzas Secretas del Popol Vuh

CAPÍTULO 10.

LAS CASAS DEL FRÍO, FUEGO, TIGRES Y MURCIÉLAGO

Las Casas del Frío Xuxulim-Ha, Fuego Balami-Ha, Tigres Hachi-Gag y Murciélago Tzotzi-Ha. Enseñanzas Secretas del Popol Vuh. Gnosis

Normalmente uno piensa que los obstáculos de la vida y los que existen para perfeccionarse, son causados por los demás, posiblemente nuestra familia, o el gobierno, a lo mejor hasta los vecinos o gente que uno piensa que quiere hacerle daño, quizás alguien que nos tienen envidia, etc., pero es muy claro el Popol Vuh diciéndonos que el peor enemigo ya se encuentra dentro de uno.

La Casa del Frío (Xuxulim-Ha)

«Luego entraron en la Casa del Frío, sólo frío existía en ese lugar y granizo, pero no los derrotaron pues usaron troncos viejos para hacerlo desaparecer y así lograron vivir. A la mañana siguiente quedaron los de Xibalbá sorprendidos pues aún permanecían vivos»

Una de las formas preferidas para desviarnos del sendero, que utilizan nuestros defectos psicológicos (los de Xibalbá), es el del frío espiritual, la falta de entusiasmo místico por el trabajo interior y el estudio de la gnosis.

En bastantes ocasiones el aspirante a la sabiduría, se enfría en relación al trabajo interior; de repente se nos hace árida la enseñanza, repetitiva, tediosa, etc., claro ejemplo de que nuestros Yoes-defectos nos están trabajando muy duramente, estamos sin duda alguna en la Casa del Frío, donde únicamente hay granizo, la falta de anhelos místicos.

La gnosis es tan profunda como lo es la eternidad, no tiene un principio ni un fin, su límite es la divinidad, y a la divinidad no podemos ponerle ningún límite; existencias y existencias nos podríamos pasar estudiando sin llegar jamás a comprender su hondo significado, pero al entrar a la Casa del Frío, todo nos parece igual, y nos retiramos del trabajo esotérico gnóstico.

Con troncos viejos es que podemos sostenernos en la enseñanza, esto es la vivencia directa de las cosas, la comprensión profunda de la gnosis, de no dejarla a nivel intelectual, que penetre en nuestro corazón, los maderos son viejos porque nos indica la necesidad de la experiencia mística directa.

Cuando de manera constante vamos viviendo los postulados que la enseñanza de la gnosis nos enseña, podemos liberarnos del frío espiritual que nos imponen los Yoes-defectos.

La música inefable, la alegría del alma, el amor, la ternura infinita, la constancia y el orden en nuestras prácticas nos alejan del frío lunar.

La Casa de los Tigres (Balami-Ha)

«Llevaron entonces a la Casa de los Tigres a los gemelos y los dejaron ahí, esperando que los tigres los devoraran, pero tan pronto entraron los gemelos les dijeron a los tigres: “No nos mordáis, aquí traemos lo que os pertenece” y les dieron unos huesos de animales. Los tigres se devoraron al momento los huesos y llegaba el ruido de los huesos roídos a oídos de los guardianes de Xibalbá, quienes contentos estaban al creer que por fin los habían derrotado, pero al día siguiente estaban intactos, ¿de dónde vienen estos? –Decían los de Xibalbá–»

El tigre ha sido considerado como algo muy sagrado por la mayoría de culturas del mundo. Se asocia a muchos aspectos del interior del ser humano, como la sabiduría, la fuerza espiritual, la fiereza para combatir nuestras debilidades, etc., pero también se le asocia con la tentación. Obviamente que esto último es el tema en cuestión al referirnos a la Casa de los Tigres.

La tentación es un tipo de prueba que, al trascenderla, es entonces que viene una virtud, un poder, un don. La tentación es fuego, pero vencer la tentación es luz.

No se pide en la oración del Padre Nuestro que se nos quiten las tentaciones, mas bien, se solicita que no se nos deje caer en tentación. Ya que sin la lucha, sin el contraste, sin la tentación, combinado por supuesto con la rigurosa disciplina esotérica es como devienen las virtudes.

Entre más fuerte sea la tentación, si la pasamos, más fuerte será la virtud obtenida. Pero para lograrlo tenemos que entregarle huesos de animales, es decir, es en base a la muerte de los distintos defectos que conforman la lujuria, es como podríamos lograr que los tigres de la tentación no nos devoren.

La Casa del Fuego (Hachi-Gag)

«Más tarde, los de Xibalbá ordenaron a los gemelos que entraran en la Casa del Fuego, ahí sólo fuego había, ardiendo incesantemente, pero Maestro-Mago (Hunahpú) y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué), no se quemaron, sólo ardían las brasas y la leña, y al día siguiente salieron intactos, descorazonando totalmente a los de Xibalbá»

Entre los egipcios se habló siempre de las cuatro pruebas de los elementos, a saber, la del fuego, agua, aire y tierra. Condición necesaria para ingresar a los augustos misterios egipcios era imprescindible haber pasado tales pruebas que calificaban la moral del candidato; Mozart plasma en su obra magistral de la Flauta Mágica tal hecho.

En el antiguo Egipto, y sigue siendo en la actualidad la prueba del fuego, probar nuestra serenidad y dulzura de carácter ante los distintos acontecimientos de la vida, es característica esencial de un aspirante a la luz.

Pero los que somos iracundos, los que respondemos violentamente ante las circunstancias de la vida, los que no sabemos ser serenos, fracasamos en la prueba, somos devorados por las llamas de la Casa de Fuego de Xibalbá.

Maestro-Mago (Hunahpú) y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué), no son quemados en esta Casa del fuego, pues es necesario adquirir, como en el antiguo Egipto, las garras del león de la esfinge milenaria, es decir, el coraje o fuerza espiritual, la templanza y  la serenidad. Es así que podremos salir invictos de la prueba del fuego.

La Casa del Murciélago (Tzotzi-Ha)

«La última de las casas de los de Xibalbá, es la Casa del Murciélago, solamente murciélagos había ahí, en la casa del dios Murciélago (Camazotz), cuyos instrumentos de matar eran como una punta seca y al instante perecían los que llegaban a su presencia. Los gemelos se resguardan dentro de sus cerbatanas, y por más que revoloteaban y chillaban “qulitz, qulitz” no salían de sus cerbatanas»

La Casa del Murciélago es una alegoría de mucha actualidad, nosotros, como vampiros, solemos actuar en contra de nuestros semejantes al lanzarnos sobre nuestras víctimas, que además de los que consideramos como enemigos, también pueden ser nuestros padres, hijos, hermanos o pareja sentimental, para vampirizar sus valores.

Basta mencionar como ejemplo lo que suele ser hoy en día, que a pesar de que uno debería, por la edad de los padres, ser su sostén en todo sentido, muchos somos los que perezosamente vivimos a expensas de ellos y de su vitalidad.

La ingratitud y la tracción hermanan; es indispensable ser agradecido, corresponder al trabajo de los demás, somos excesivamente egoístas, vivimos en las tinieblas de la ignorancia y el error.

«Bajó del cielo otro dios Murciélago (Camazotz), con el objetivo de orientar a los gemelos de cómo pasar la prueba de esta casa y de cómo derrotar a los señores de Xibalbá, sugiriéndoles pasar por una muerte aparente»

Camazotz, entre los mayas y aztecas, es el dios Murciélago, un gran maestro que asiste a los que quieren enfrentarse a sí mismos, a reconocer sus propios errores, primera prueba que se pone al candidato a recibir la luz de la sabiduría, denominada la prueba del guardián del umbral.

Los caballeros águila y los caballeros tigre del México antiguo, tenían que someterse en la caverna del dios Murciélago (los Tzincalli) a dichas pruebas, en donde se veía el avance de su trabajo consigo mismo, de reconocerse tal cual uno es y no como uno cree que es, prueba sólo capaz de trascender los auténticos guerreros de la vida, de ninguna otra forma podían alcanzar tan sublimes grados.

«Entonces se hizo el silencio, creyendo que ya había amanecido Maestro-Mago (Hunahpú) se asoma fuera de su cerbatana y en ese instante fue decapitado, y por orden de los de Xibalbá su cabeza es colocada en el juego de pelota»

Tiene la presencia en la Casa del Murciélago un doble significado, que al mismo tiempo nos indica el trabajo de enfrentarnos a nuestros propios errores, para trascender y el de salir de las tinieblas a la luz, recalca el trabajo a llevar a cabo en nuestras propias tinieblas psicológicas.