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Libro: Enseñanzas Secretas del Popol Vuh

CAPÍTULO 6.

EL HALLAZGO DE LA PELOTA

El Hallazgo de la Pelota. Enseñanzas Secretas del Popol Vuh. Gnosis. Maestro Mago (Hunahpú) y Pequeño Sacerote Solar (Ixbalanqué)

En el laberinto de teorías en que solemos vivir hoy en día, el encontrar la enseñanza que en realidad nos pueda llevar a una transformación radical, es verdaderamente descubrir un preciado tesoro; la búsqueda se realiza a veces en el transcurso de toda una vida, o a veces de varias.

«Ante la partida de sus hermanos mayores, los gemelos Maestro-Mago (Hunahpú) y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué), trataron de hacer todos sus deberes, para consolar a la abuela y estar bien con su madre y lo primero que hicieron fue ir a la milpa, pidieron que a medio día les llevaran alimentos. Al hundir la estaca en la tierra, sola se puso a sembrar, igual el hacha al clavarla en el tronco, al punto caían las ramas tendidas en el suelo y los bejucos; eran incontables todos los prodigios que hacían los gemelos mágicamente»

Es obvio que debemos ser buenos dueños de casa, alguien que aspire a la perfección, debe cumplir con sus deberes en el hogar, como hijo, como estudiante, como ciudadano, como padre. Si no somos capaces de cumplir con las leyes físicas, menos aún, seremos capaces de cumplir con las leyes divinales.

El trabajo común y corriente para ganarse la vida, los estudios que llevamos a cabo para ser un profesionista o buenos técnicos, las labores del hogar, las del campo, etc., son parte de nuestras responsabilidades que debemos llevar a cabo, sin buscar escapatorias, pues forman parte del camino al auto descubrimiento.

«Pusieron una tórtola en lo alto de un árbol, para que les avisara de cuando viniera la abuela y su madre, así Maestro-Mago (Hunahpú) y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué) se pusieron a descansar y a tirar de su cerbatana mientras las herramientas trabajaban por si solas. A medio día la tórtola cantó y rápidamente uno de ellos se echó astillas de madera en la cabeza y agarro el hacha como si estuviera trabajando y el otro se ensució las manos de tierra y agarró la estaca y se puso como que sembraba, llegando la abuela comieron y después se fueron a casa»

Es asombroso cómo las fuerzas de la naturaleza pueden auxiliar al ser humano en sus actividades en el diario vivir. El canto de los pájaros, las nubes, el viento, la lluvia, toda la naturaleza es un espejo viviente de lo que sucede, de lo que habrá de venir, de los misterios de ella, nuestra madre naturaleza, que busca, como toda madrecita, cuidar de sus hijos.

Lastimosamente nos hemos separado de ella, la hemos olvidado, ya dejamos de guiarnos como en el pasado de las fases de la luna, ya ignoramos lo que nos susurra el viento antes de la lluvia, ignoramos completamente lo que en el lastimero aullido de nuestro perro quiere avisarnos de algún posible peligro. Escrito está en los más antiguos libros, que el que se olvida de su madre, en este caso de nuestra madre naturaleza, se extravía y cae en el error.

«Al día siguiente que regresaron a la milpa, todo estaba como antes de que empezaran a trabajar, todos los árboles que habían tumbado estaban en pie, así mismo los bejucos, la tierra estaba sin cultivar, piedras por todos lados y bastante molestos volvieron a “trabajar” para dejarlo todo en orden. Ya en la noche velaron para ver quién les estaba haciendo daño. A la media noche se presentaron el tigre, el coyote, el gato montés, el conejo, el venado y muchos animales más. Y hablaron en sus lenguas diciendo: “Arboles crezcan, bejucos levántense, piedras regresen…”, y al conjuro de su voz los árboles crecían, los bejucos volvían a sus lugares, las piedras regresaban; los gemelos saliendo de su escondite trataron de atrapar a los animales, pero éstos se escaparon»

Es obvio que a medida que la humanidad va involucionado, cada vez ignoramos más y más de las leyes que nos gobiernan y de nuestra misión en la vida. En algunas ocasiones todo parece estar en contra, y pareciera que lo que vivimos en un momento dado es Karma, es decir, alguna consecuencia de algo que hicimos equivocado en el pasado, pero no todo es karma, lo que sucede es que en algunas ocasiones la naturaleza trata de empujarnos a nuestra verdadera vocación, trata de que uno se dé cuenta de su verdadero objetivo en su existencia.

«Solamente lograron agarrar de sus colas al venado y al conejo, pero se escaparon quedándose los gemelos con ellas, es por eso que los venados y conejos no tienen cola, pues Maestro-Mago (Hunahpú) y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué) se las quitaron. Al único que pudieron atrapar fue al ratón, lo trataron de ahogar apretándole el cuello y se le saltaron los ojos, le quemaron la cola y es por eso que el ratón tiene los ojos saltones y no tiene pelo en la cola, pues los gemelos se la quemaron. Y al tratar de matar al ratón, éste les dijo “Yo no debo morir en vuestras manos y vuestro oficio tampoco es el de sembrar milpas”»

El ratón es el llamado de la conciencia a retomar el camino que hemos perdido, el camino de la revolución de la conciencia, de la transformación psicológica. Hemos abandonado este camino muchas veces por las falsas ilusiones de la vida, y ahora es el momento de retomarlo.

«El ratón les pide que no lo maten, pues él sabe cuál es su verdadera misión, que le den de comer y se los dirá todo. “Primero dinos y luego comerás” –les dijeron los gemelos–. Entonces el ratón les dice que la abuela tiene escondidos en el techo de su casa, los utensilios para el juego de pelota de sus padres, que como fueron el origen de su muerte, no quiere que sepan de ellos. Estas palabras alegraron enormemente los corazones de los gemelos, y dijeron: “A partir de este momento el maíz, el cacao, el frijol y todo lo que esté guardado y olvidado será tuyo”, y es así como la comida del ratón es ésa, y fue a partir de ese momento –y no antes–, pues los gemelos así lo designaron»

Cuando verdaderamente encontramos el camino interior, cuando descubrirnos que se encuentra dentro de sí mismos, que no está en los libros, ni en las instituciones, ni en las personas, que tal y como lo dice el templo de Delphos en la antigua Grecia: “Nocete Ipsum”, conócete a ti mismo, es decir, está en el interior de cada ser humano, cuando se logra ese llamado de la conciencia (el ratón del Popol Vuh), es entonces que la esencia se alegra enormemente, pues es lo que ha buscado desde siempre.

«Para no desconcertar a la abuela, se llevan escondido al ratón, para que les mostrase el lugar donde estaba la pelota, el anillo y los guantes. Llegando a la casa, le dicen a la abuela y a su madre que les preparen una comida picante (chilmol); fingiendo que estaba muy picoso, se terminaron el agua que había en la casa y pidieron a la abuela que si les traía más, pero enviaron a un mosquito (Xan) y perforó la vasija de la abuela, por lo que se le tiraba el agua; pasado un tiempo, le dijeron a su madre que verdaderamente estaban muy enchilados, y fue su madre a donde la abuela. Ese momento fue aprovechado por los gemelos, y el ratón cortó la cuerda de donde colgaban los instrumentos del juego de pelota de sus padres, los escondieron y fueron al río a encontrarse con su abuela y su madre que no podían tapar la vasija, la taparon y regresaron a la casa»

Una vez que alguien se encuentra con la enseñanza gnóstica, habrá que luchar contra muchas costumbres bárbaras que llegan a asumirse como normales en las distintas épocas, inclusive consideradas como justas, pero que están totalmente equivocadas; basta recordar que en ciertos pueblos era correcto abandonar a los padres cuando estos eran viejos en el  monte para que murieran, o que en los tiempos actuales se promueve el aborto como algo muy normal; por ello los gemelos tratan de hacerse de los instrumentos del juego de pelota de sus padres (las herramientas para trabajar sobre sí mismos), con mucha persuasión para no contrariar a su abuela.

Es así, con el llamado de nuestra conciencia y tomando esa inquietud espiritual con fortaleza, como sucede el hallazgo de la pelota (el camino secreto), es así como siendo valientes, podemos reencontrarnos con el camino antiguamente perdido.