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Libro: Enseñanzas Secretas del Popol Vuh

CAPÍTULO 8.

EL MOSQUITO XAN

El Mosquito Xan. Enseñanzas Secretas del Popol Vuh. Gnosis. Hunahpú e Ixbalanqué en el inframundo (Xibalabá)

Existen claves poderosísimas que podrían llevarnos al conocimiento de sí mismos, estas claves son tan antiguas como lo es la humanidad y las han enseñado los más grandes sabios, en ocasiones en forma simbólica, con el fin de que el estudiante haga un esfuerzo y al descubrir el significado, lo valore; este es el caso del mosquito Xan.

«Tomando cada uno sus cerbatanas los gemelos descienden al inframundo, pasando como antaño sus padres, por los ríos de agua hirviendo y de sangre, sin tocar con sus pies el agua de los ríos, pues colocan sus cerbatanas para cruzarlos, llegan por fin al lugar de los cuatro caminos, pero de antemano, ellos sabían que el camino negro era el que conducía a Xibalbá»

Si en verdad lo que buscamos es la paz, la libertad y felicidad auténticas, es menester conocer a fondo cada uno de nuestros defectos psicológicos, y esto es posible si descendemos a nuestras profundidades psicológicas, para ver tal cual somos.

Lo que ignoramos de sí mismos es todo un universo, muchas virtudes que creemos tener, resulta que no las tenemos y muchos defectos que ni imaginamos siquiera, resulta que habitan muy fortalecidos en nuestro interior.

Que Maestro-Mago (Hunahpú) y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué) logren pasar victoriosamente por los ríos de agua hirviendo y de sangre a través de sus cerbatanas, indica el correcto uso de sus energías sexuales, pues cuando uno las utiliza en forma equivocada, vienen siempre consecuencias negativas en todos los ámbitos de la existencia.

«Envían por delante al mosquito Xan a la cueva donde estaban esperando todos los señores de Xibalbá, encomendándole la tarea de que picara a cada uno de ellos y escuchara sus nombres, y así el mosquito Xan empieza picando a los dos monigotes de madera sin que emitieran sonido alguno, pero del tercero en adelante empiezan a gritar preguntándose unos a los otros por sus nombres lo que les ocurría y así tomó nota de cada uno de ellos. Y es a partir de ese momento, y no antes, que la tarea de los mosquitos es chupar la sangre en los caminos. El mosquito Xan era realmente un pelo de Maestro-Mago (Hunahpú)»

El mosquito Xan representa el sentido de la auto observación psicológica, el dirigir nuestra atención hacia adentro, con la finalidad de conocernos. Normalmente nosotros observamos siempre hacia afuera, sabemos muy bien de los demás, pero ignoramos muchísimo de sí mismos.

Los defectos suelen manifestarse a sus anchas a través de nuestra mente, sentimiento, instinto, motor y sexo; manifestación tan abierta es porque los desconocemos, nos engañan de muchas formas: detrás de un aparente deseo intenso de trabajar, muchas veces hay codicia, a veces la lujuria se disfraza de una bonita amistad. Es por eso que los señores de Xibalbá tienen esos monigotes de madera, apariencias muy sublimes que nos llevan al auto engaño y al error.

Al dividirnos en observador y observado, dirigiendo nuestra atención hacia el mundo interior, descubriendo las falacias del ego, las formas de auto engaño, los mecanismos que tiene el yo para manifestarse, es como podríamos dejar de ser sus títeres.

Conocer los nombres de cada uno de los señores de Xibalbá es darse a la tarea de auto descubrirse, de reconocer no solamente que tenemos miles de Yoes-Defectos, sino saber de su funcionalismo, sus alimentos, las relaciones entre ellos, sus estructuras, sus raíces, etc.

El mosquito Xan, al ser un pelo de Maestro-Mago (Hunahpú) muestra claramente que es un trabajo individual, que nadie puede hacer por nosotros. Requiere de grandes esfuerzos íntimos para lograr dirigir nuestra atención para auto conocernos.

«Al llegar a la cueva, incitan a que saluden a los monigotes de madera, pero Maestro-Mago (Hunahpú) y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué) no se dejan engañar y empiezan a saludar a los Jefes Supremos por sus nombres “Salud Supremo-Muerto (Hun-Camé), Salud Principal-Muerto (Vucub-Camé)” y después nombraron a cada uno de los diez príncipes, ante el asombro de todos los señores de Xibalbá»

Cuando uno descubre los defectos que tenemos y los estudia en el diario vivir, en cada momento de la existencia, ya sea en la escuela, trabajo, casa, calle, etc., y luego relajando el cuerpo y la mente trata de comprenderlos a fondo, es entonces que tendremos la posibilidad de eliminarlos, con la ayuda de un poder superior a la mente, pero que afortunadamente existe y es la madre divina particular. Defecto eliminado es un porcentaje de esencia libre y esto nos lleva a vivir en forma plena, a lograr la felicidad verdadera.

Recordemos que entre los diez príncipes, se encuentra “Hacedor de infortunio”, “Hacedor de traición” y “Hacedor de Ictericia”, por lo que si nosotros los descubrimos, empezaremos por darnos cuenta que uno es el que crea sus propias desgracias, uno es el que crea sus problemas y enfermedades; y solamente nosotros podremos a través de trabajos conscientes salir de ellos. La respuesta no está fuera, sino dentro.

«Muy molestos por no poder engañar a los gemelos, les invitan a sentarse en una piedra (calentada previamente), para que se quemaran, ése era el propósito y así vencerlos, pero Maestro-Mago (Hunahpú) y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué) lo descubren y pasan ese engaño fácilmente»

Los de Xibalbá les invitaban a sentarse en el banco de los grandes jefes, simulando darles un honor, pero era realmente de piedra previamente calentada.

La piedra de tropiezo y roca de escándalo, calentada, indica las pasiones bestiales que suelen emplear nuestros defectos para someternos a su dominio y ser víctimas de sus delitos, por ejemplo: el adulterio siempre ha traído escenas dantescas a los hogares.

En esta época de crisis de valores, creemos que es una victoria el satisfacer a rienda suelta nuestros vicios, y nos creemos los grandes personajes con ello. Sin darnos cuenta que estamos sembrando miseria y dolor.

Pero si uno está en un estado de alerta, como un vigía en época de guerra, logrará no identificarse y pasar esas tentaciones en las que frecuentemente nos vemos sometidos a lo largo de la existencia.

«Vencidos los señores de Xibalbá, invitan a los gemelos a pasar en la Casa Oscura (una de sus tantas trampas que tienen para vencer a sus enemigos), para que descansaran y al día siguiente enfrentarse en el Juego de pelota»

Son muchas las formas que nuestros defectos psicológicos tienen para mantenernos en sus dominios, el Popol Vuh, no sólo nos indica cuáles son esos peligros, también nos dice exactamente la forma en que podemos vencerlos.