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Libro: Enseñanzas Secretas del Popol Vuh

CAPÍTULO 7.

EL PIOJO, EL SAPO, LA CULEBRA Y EL GAVILÁN

El Piojo, el Sapo, la Culebra y el Gavilán. Enseñanzas Secretas del Popol Vuh. Gnosis, Los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué

Existen dos tipos de enseñanzas: la del ojo y la del corazón. Nosotros hemos seguido la doctrina del ojo (intelectualismo, teorías, razonamientos, etc.) y raros son los que han seguido la doctrina del corazón (comprensión, meditación, conocimiento interior).

«Pronto fueron los gemelos Maestro-Mago (Hunahpú) y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué) al juego de pelota, limpiaron el lugar donde sus padres habían jugado y pronto se pusieron a jugar. No tardó en llegar a oídos de los señores de Xibalbá, y muy molestos envían de nueva cuenta a sus mensajeros, para avisarles que se presentaran a jugar con ellos en el inframundo en siete días»

Regresar al camino es lo más indicado, retomar las enseñanzas perdidas es lo que busca nuestra esencia, pero esto obviamente molesta a nuestros defectos psicológicos, pues ven en peligro su misma existencia y buscarán, como es obvio, sacarnos del camino.

«Los mensajeros de Xibalbá llegan a la casa de la abuela y dejan el comunicado a ella, pues los gemelos estaban lejos, en el juego de pelota; la abuela estaba desconsolada, pues de la misma forma habían llamado a sus hijos y ahora el llamado era para sus nietos; se sienta a llorar y en eso un piojo se cae en su regazo, la abuela le pide al piojo que les lleve el mensaje de los señores de Xibalbá a sus nietos: Maestro-Mago (Hunahpú) y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué)»

El piojito es la forma en que nuestras partes divinales intentan hacer contacto con nosotros para guiarnos, es muy pequeño, pues estamos muy lejos de ellas, son los llamados de la conciencia, las corazonadas, los intuitos como les llamara el filósofo Emmanuel Kant. Es la única esperanza que hay de que nuestra Madre Divina y nuestro Ser puedan enviarnos una posible guía.

«El piojo se va caminando con dirección al juego de pelota a entregar el mensaje, pero no se da mucha prisa y se encuentra con el sapo Tzamul y al preguntarle que a dónde iba, el piojo le contesta que lleva en su interior un mensaje de la abuela para sus nietos, “No parece que te des mucha prisa, deja que te trague y te lleve en mi vientre, yo puedo ir más rápido” y el sapo Tzamul se traga al piojo y se va corriendo a dejar el mensaje»

El sapo vive en las aguas de la vida, que dentro de nosotros es nuestra energía que nos dio la vida. Lo más interesante es que es posible transmutarla a través del amor a la música clásica, el arte, el buen uso del verbo, el ejercicio equilibrado, las caminatas en el bosque y sistemas específicos de transmutación, tanto para solteros como para matrimonio que se estudian dentro de las enseñanzas gnósticas.

Cuando uno logra las trasmutación de sus energías, es posible que tales mensajes puedan llegar más a prisa, incrementan la posibilidad de que llegue ese llamado de nuestra conciencia.

«En el camino el sapo Tzamul se encuentra con la serpiente Saquicaz, a la pregunta de la serpiente de a dónde iba, el sapo le contesta que llevaba en su vientre a un piojo, que a su vez llevaba un mensaje a los gemelos. “Deja que te trague, yo puedo ir mucho más rápido” y al tiempo se tragó al sapo, y desde ese momento –y no antes–, las culebras se tragan los sapos»

La serpiente es el símbolo de la sabiduría oculta; entre los pueblos mayas, aztecas y egipcios siempre alegorizó el conocimiento oculto, por lo que si alguien se adentra en esta sabiduría del Ser, tendrá más capacidad para recibir la enseñanza divinal.

El esoterismo no son velas y cartas, el auténtico esoterismo es el auto conocimiento, ésa es la sabiduría oculta que debemos descubrir y de esta forma es posible aumentar la capacidad de recibir lo que nuestros padres internos tratan de indicarnos.

«En el camino la serpiente se encuentra con el gavilán Voc y éste al preguntarle que a dónde iba, la serpiente  le dijo que en vientre llevaba al sapo y éste al piojo y éste un mensaje a los gemelos, “Deja que te trague, yo vuelo e iré mucho más rápido” y se la traga. Y es a partir de ese momento –y no antes–  que los gavilanes se tragan las culebras en el camino»

El gavilán Voc, siendo un ave majestuosa es la espiritualidad, la mística trascendental.

Reuniendo la trasmutación de nuestras energías (sapo Tzamul), la sabiduría oculta (la serpiente Tzaquicaz) y la espiritualidad trascendente (el gavilán Voc), es que los mensajes del espíritu pueden ser uno con nosotros.

«Así el gavilán Voc llega al juego de pelota, donde estaban los gemelos Maestro-Mago (Hunahpú) y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué), y empieza a gritar “¡Voc Co!” (Aquí está el gavilán), a lo que uno de los gemelos agarra su cerbatana y le hiere un ojo, el gavilán cae al suelo,  van a recogerlo y le preguntan que a qué venía, el gavilán les dice que trae un mensaje en su vientre pero pide primero le curen el ojo, agarrando un poco de la goma de la pelota, al instante le curan el ojo»

A pesar de que algunas veces recibimos los mensajes de la conciencia a manera de corazonadas, normalmente no les tomamos importancia, menospreciamos la sabia voz del corazón, la mente interviene y quedamos ciegos a esas señales del espíritu.

Curando el ojo del gavilán Voc, es decir, viendo en nuestro interior, dando la importancia que merece a la sabia voz del silencio, es como podríamos guiar nuestro barco en el mar embravecido de la existencia.

«El gavilán Voc escupe a la serpiente Tzaquicaz, ésta a su vez al sapo Tzamul y éste por más esfuerzos que hace no puede escupir al piojo, los gemelos enojados le dan un puntapié y entones los huesos de la cadera se le van hacia abajo, es por eso que los sapos ya no pueden correr, sólo dan saltos, por causa de los gemelos, sólo a partir de ese momento y no antes. Entonces le abren la boca y ven que el piojo no se lo había comido, había quedado en las comisuras, por ello es que los piojos no son comida de los sapos»

Si el ser humano se guiara por la Voz del Silencio, por estos mensajes que vienen de lo más alto, dejaríamos de vivir con tantos problemas. Por ello es la resaltada importancia de trabajar en estos factores señalados por el Popol Vuh, para que nos lleguen.

«El piojo entrega el mensaje, y los muchachos regresan a su casa con la afligida abuela y su madre, solamente a despedirse, pero dejan sembrado dos cañas, una por cada uno de ellos, no en tierra fértil, ni en un lugar húmedo, sino en medio del patio de la casa, como muestra de su existencia, “Si se secan, entonces dirán: Muertos son, pero si reverdecen, sabrán que estamos vivos”, dijeron Maestro-Mago (Hunahpú) y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué), y partieron a Xibalbá»

La caña es el símbolo de la columna espinal, es precisamente ahí donde se miden los grados espirituales, por lo que si se seca, indica que estamos muertos para las cosas del espíritu, pero si reverdece es que realmente se está trabajando por el sendero del centro, hacia la conquista de nuestro propio Ser.