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Libro: Enseñanzas Secretas del Popol Vuh

CAPÍTULO 11.

EL TRABAJO CON LOS ANIMALES

El Trabajo con los Animales. Enseñanzas Secretas del Popol Vuh. Gnosis. Tortuga, zopilote, conejo

Los animales siempre han sido un elemento favorito para alegorizar ideas, virtudes, defectos, trabajos, cosas intangibles de nuestra propia psicología y también del trabajo interior; para poderlas representar se ha solido usar alguna característica de un animal, esto fue desde siempre una herramienta para dar la enseñanza.

La Tortuga

«Entones, Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué) llamó a todos los animales pequeños y grandes del bosque, para que cada uno escogiera su alimento, por último llegó la tortuga y llegando al extremo del cuerpo de Maestro-Mago (Hunahpú), tomo la forma de su cabeza y al tiempo le fueron labrados los ojos. Muchos sabios vinieron del cielo, bajó el Corazón del Cielo (Hurakán)»

Si bien los animales del bosque son realmente las fuerzas elementales de la naturaleza en auxilio de quien sabe llamarlos con el alma y corazón, también simbolizan las virtudes que deben ponerse a trabajar intensamente en la vida diaria.

Una cosa es que el ser humano tenga un 3% de conciencia libre, pero otra cosa es que la usemos realmente en la vida diaria. Por ello es que se llama a todos los animales del bosque, para que escojan su alimento, pues es necesario poner a trabajar los valores de nuestra conciencia que tenemos libres.

La tortuga, entre los mayas, simboliza el universo, pero aquí nos alude a la paciencia que debe tenerse en el trabajo por transformarse, las cosas no salen de la noche a la mañana, se requiere de muchísima tenacidad y paciencia.

Este trabajo nunca se podrá hacerlo solos, en vano podemos caer en auto suficiencia, en engreírnos y pensar que somos el centro del universo. Realmente necesitamos la ayuda divinal del Corazón del Cielo (Hurakán), es decir, de nuestros padres internos que siempre velan por nosotros y que basta con invocarlos para que estén inmediatamente en cada acción que emprendamos.

El Zopilote

«Tardaron en darle forma a la cara, pero les quedó muy buena, la cabellera tuvo hermosa apariencia, y así mismo pudo hablar; pero como ya quería amanecer y se teñía de rojo, dijeron: “Oscurece de nuevo, viejo”, le fue dicho al Zopilote y al instante oscureció y así en la frescura del amanecer comenzó su existencia, parecía de verdad su cabeza. “Ya oscureció el Zopilote”, dice ahora la gente»

En la alquimia se habló de putrefacción y se le asoció al color negro y al cuervo, que en este caso se simboliza con el zopilote. Tiene que corromperse todo lo malo y podrirse para que pueda cristalizar en el ser humano las gemas preciosas de las virtudes. El zopilote nos representa el trabajo con la noche, con las tinieblas, con Saturno. Indica elementos infrahumanos que jamás sospecharíamos tener, pero que sin embargo en verdad poseemos.

En momentos críticos como una guerra, sequías, inundaciones, véase como afloran defectos insospechados que jamás imaginaríamos tener, como Yoes del robo, violencia, asesinos, etc.

Se tiene que trabajar con los Yoes visibles y también con los Yoes invisibles, eso es el trabajo con el zopilote, pues se alimenta de carroña, símbolo de lo más abyecto y podrido de nuestro interior psicológico.

El Conejo

«Se pusieron de acuerdo y Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué) le dijo a Maestro-Mago (Hunahpú) que hiciera como que jugaba, pero que él haría todo. Luego se dirigió al conejo, ordenándole que fuera al juego de pelota y se escondiera en el encinal. Que cuando cayera la pelota cerca de él, brincara como si fuera la pelota y corriera»

El conejo representa el trabajo diligente, el no dejar las cosas para mañana, el actuar en el presente, en no poner pretextos para transformarse, el dejar la pereza a un lado, el no ser negligente. La enfermedad del mañana es algo que debe desterrarse completamente: el trabajo es aquí y ahora.

«Así inició el juego de pelota con los de Xibalbá, se mofaban creyéndose ya victoriosos. La pelota entonces cayó donde estaba escondido el conejo y saltó y corrió llevándose a los de Xibalbá detrás de él. Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué) aprovechó para intercambiar la cabeza y se pusieron muy alegres; cuando regresaron los de Xibalbá al juego de pelota quedaron sorprendidos. Por último, Pequeño-Sacerdote-Solar (Ixbalanqué) aventó una piedra a la tortuga que se encontraba colgada donde estaba antes la cabeza de Maestro-Mago (Hunahpú), y cayó hecha pedazos. Los muchachos vencieron todas las pruebas, derrotándolos completamente»

Así, con paciencia (tortuga), muriendo en sí mismo en las profundidades más recónditas (Zopilote), y trabajando en el aquí y ahora, sin dejar jamás para mañana, sin aplazar el trabajo (Conejo), es como podemos avanzar en la muerte de nuestros propios defectos psicológicos.