Mística Científica:
EL PODER DE LA ORACIÓN CONSCIENTE
Si al
penetrar en el Santuario secreto que existe en tu íntimo y en comunión con la
inteligencia Universal, mantienes deseos amables y bondadosos para con alguien,
atraerás influencias y pensamientos idénticos a los que estás emitiendo.
Arnoldo Krum Heller.
Realmente es
necesario aprender a orar científicamente; quien aprenda a combinar
inteligentemente la Oración con la Meditación, obtendrá resultados Objetivos
maravillosos.
Samael Aun Weor
Existen
4 estados de conciencia en el ser humano, el primero es el estado más inhumano
que existe, es cuando dormimos, nuestros egos o defectos deambulan en el mundo
de los sueños y proyectamos todos nuestros deseos, apetencias, etc. El Segundo
Estado de Conciencia es el mal llamado estado de Vigilia, donde seguimos
proyectando nuestros sueños de la misma manera que en el día no se ven las
estrellas pero siguen existiendo. En estos dos estados la oración no tiene
ningún resultado objetivo, mientras que uno pide algo, nuestros yoes que son
miles pueden pedir exactamente lo contrario, y claro la naturaleza responde a
tales fuerzas.
El tercer
estado de conciencia es el que necesitamos para orar, el del recuerdo de Si, de
nuestro propio ser, cuando la mente esta en silencio, cuando dejan de fluir en
nosotros los pensamientos absurdos, entonces se hace presente el Intimo y
estando en comunión con esa fuerza espiritual divina, es entonces cuando se
opera lo que dicen las sagradas escrituras en Mr 11:23 De cierto os digo que
cualquiera que diga a este monte: “Quítate y Arrójate al mar”., y que no dude en
su corazón, sino que crea que será hecho lo que dice, le será hecho” Mr
11:24 Por esa razón os digo, que todo por lo cual oráis y
pedís, creed que lo habéis recibido y os será hecho.
Aquí tenemos
estas interesantes anécdotas que nos hablan de la necesidad de la oración
consciente.
NANAK:
FUNDADOR DEL ISKISMO
Era Viernes
aquél día, y al llegar la hora de la oración, encamináronse amo y criado a la
mezquita. Cuando el Kari (sacerdote Musulmán) empezó las oraciones, el Nanab y
su séquito se posternaron, según prescribe el rito mahometano, Nanak permaneció
de pie, inmóvil y silencioso. Terminada la plegaria, el Nanab encarose con el
joven y le preguntó indignado: “¿Por qué no has cumplido las ceremonias de la
Ley? Eres embustero y farsante. No debías haber venido aquí para quedarte como
un poste.” Nanak replicó: “Os prosternasteis en suelo mientras que
vuestra mente vagaba por las nubes, porque estabais pensando en traer caballos
de Candar y no en recitar la plegaria. En cuanto al Sacerdote, practicaba
automáticamente las ceremonias de posternación, al paso que ponía su pensamiento
en salvar la borrica que parió días pasados. ¿Cómo iba yo a orar con gentes que
se arrodillan por rutina y repiten las palabras como una cotorra?” Confesó
el Nanab que en efecto había estado pensando durante toda la ceremonia en la
proyectada compra de caballos por lo que toca al Kari, manifestó abiertamente si
disgusto y apremió con muchas preguntas al joven.
Tratado Esotérico de Astrología
Hermética. Samael Aun Weor
NOSOTROS
SOMOS TRES, TU ERES TRES
Cuando el barco
del obispo se detuvo durante un día en una isla remota, decidió emplear la
jornada del modo más provechoso posible.
Deambulaba por
la playa cuando se encontró con tres pescadores que estaban reparando sus redes
y que, en su elemental inglés, le explicaron cómo habían sido evangelizados
siglos atrás por los misioneros. “Nosotros Ser Cristianos”,le dijeron,
señalándose orgullosamente a sí mismos.
El obispo quedó
impresionado. Al preguntarles si conocían la oración del Señor, le respondieron
que jamás la habían oído. El obispo sintió una auténtica conmoción. ¿Cómo podían
llamarse cristianos si no sabían algo tan elemental como el Padre nuestro?
Entonces, ¿Qué
decís cuando rezáis?
Nosotros
levantar los ojos al cielo. Nosotros decir: Nosotros somos tres, tú eres tres,
ten piedad de nosotros. Al obispo le horrorizó el carácter primitivo y hasta
herético de su oración. De manera que empleó el resto del día en enseñarles el
Padrenuestro. Los pescadores tardaban en aprender, pero pusieron todo su empeño
y, antes de que el obispo zarpara al día siguiente, tuvo la satisfacción de oír
de sus labios toda la oración sin un solo fallo.
Meses más tarde
el barco del obispo acertó a pasar por aquellas islas y, mientras el obispo
paseaba por la cubierta rezando sus oraciones vespertinas, recordó con agrado
que en aquella isla remota había tres hombres que, gracias a pacientes
esfuerzos, podían ahora rezar como era debido. Mientras pensaba esto, sucedió
que levantó los ojos y divisó un punto de luz hacia el este. La luz se acercaba
al barco y, para su asombro, vio tres figuras que caminaban hacia él sobre el
agua. El capitán detuvo el barco y todos los marineros se asomaron por la borda
a observar aquél asombroso espectáculo.
Cuando se
hallaban a una distancia desde donde podían hablar, el obispo reconoció a sus
tres amigos, los pescadores. “¡Obispo!”, exclamaron, “nosotros alegrarnos de
verte. Nosotros oír tu barco pasar cerca de la isla y correr a verte”.
“¿Qué
deseáis?” les preguntó el obispo con cierto recelo. “Obispo”, le dijeron,
nosotros tristes. Nosotros olvidar bonita oración. Nosotros decir: ‘Padre
nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu
reino...’ después olvidar. Por favor, decirnos otra vez toda la oración.”
El obispo se
sintió humillado, “Volved a vuestras casas, mis buenos amigos”, les dijo, “y
cuando recéis, decid: ‘Nosotros somos tres, tú eres tres, ten piedad de
nosotros’.”
El Canto de Pájaro Anthony de
Mello
Artículo enviado por Ismael Reyes
Tovar