SAMAEL AUN WEOR,
EL PADRE DE LA
ANTROPOLOGÍA GNÓSTICA
"La palabra AVATARA, significa MENSAJERO, es decir, aquel que
entrega un mensaje. Como quiera que a mí me ha correspondido la labor de
entregar tal mensaje por orden la LOGIA BLANCA, se me llama MENSAJERO, en
sánscrito AVATARA".
"Un Mensajero o Avatara es, en síntesis, un recadero, es el hombre que
entrega un recado, un servidor o siervo de la Gran Obra del Padre. Que esta
palabra no se preste a equivocaciones, está especificada con entera
claridad".
"Así pues, mis caros lectores, la palabra AVATARA no debe conducirnos
jamás al orgullo, puesto que solamente significa eso y nada más que eso:
RECADERO, CRIADO o MENSAJERO, un sirviente sencillamente que entrega un mensaje,
eso es todo".
"Soy pues un criado, sirviente o mensajero, que estoy entregando un
mensaje. Alguna vez decía que soy un carguero de una carga cósmica, puesto que
estoy entregando el contenido de una carga cósmica".
Samael Aun Weor: "Preguntas y Respuestas".
Existen tres principios fundamentales que definen, a la vez que diferencian
de otras enseñanzas, al Conocimiento Gnóstico; principios que vividos
íntegramente por el ser humano, le permiten el despertar de su Conciencia
íntima y la fusión con su Real Ser (lo divino y verdadero que hay en él).
Estos tres factores o principios son:
1) La auto-aniquilación psicológica de eso que no es real en nosotros, es
decir, todo el conjunto de elementos indeseables que constituyen el Ego, el Mí
Mismo, la viva personificación de todos nuestros errores, defectos y vicios.
2) El desarrollo armonioso de las facultades superiores que en nosotros existen
adormecidas y la creación de ciertas estructuras corpóreas con las cuales se
pueden percibir las grandes realidades de ésta y otras dimensiones.
3) El ejercicio desinteresado y constante en favor de la humanidad, sacrificando
los intereses particulares en aras del bienestar de nuestro hermano el hombre.
Es necesario saber que no han sido muchos los personajes que a lo largo de toda
la historia han tenido la osadía de vivir cada día, con el esfuerzo y la
voluntad que eso implica, esos tres grandes factores de la liberación del
hombre.
Jesús el Cristo, Buddha, Quetzalcoatl, San Germán, Cagliostro, Fulcanelli,
etc., son el ejemplo de algunos de estos grandes hombres, y el testimonio vivo
del cambio trascendente que puede hacer la naturaleza humana.
Samael Aun Weor, insigne escritor, filósofo,
sociólogo y esoterista, con la osadía que conlleva eliminar de la psiquis
todos los factores de discordia, se ha sumado a esta lista de
"iluminados", escapándose así de la relatividad ilusoria en que
todos vivimos, para establecerse definitivamente en el reino de lo Absoluto y
Verdadero.
El desarrollo de una facultad llamada en términos metafísicos como
"Intuición Prajna-Paramita", ha permitido a este gran sabio,
convertirse en el guía de muchos que, como nosotros, buscamos incansablemente
dar una respuesta al por qué de la existencia.
Samael Aun Weor es, en esta época conocida como "Era de Acuario", y
por voluntad de todas aquellas esclarecidas Inteligencias Divinas, origen de
todo lo creado, el Mensajero o Avatara encargado de entregar el mapa preciso
para que nadie pueda extraviarse en la oscura confusión de tanta teoría.
Con este único fin, el Dr. Samael Aun Weor crea, con gran acierto, el vehículo
que tienen hoy en día los Principios Gnósticos para manifestarse a esta
humanidad.
Todos los estudios que ofrece hoy esta institución, se basan en la develación
singular que este gran humanista, hace de los enormes y enriquecedores misterios
a través de sus más de sesenta obras, a las que hay que añadir cientos de
conferencias, manifiestos, epístolas y diálogos con sus discípulos.
Así pues, sin caer en fanatismo de ninguna especie, diremos al ávido lector,
que a partir de estos momentos tendrá la excepcional oportunidad de acercarse
al legítimo esoterismo que nutrió a todas esas notables inteligencias del
Saber Oculto, y que ha sido rescatado entre el polvo de los siglos, sintetizado
en forma práctica, sin complicaciones intelectuales de ninguna especie, y
entregado pública y desinteresadamente a la humanidad, por ese humilde hombre:
Samael Aun Weor.