Filosofía de la Momentaneidad

"Aprender a vivir de instante en instante, de momento en momento, sin preocupaciones de ninguna especie, sin formarse problemas, es lo más recomendable. Cuando uno aprende a vivir de segundo en segundo, sin proyectarse hacia el futuro y sin las cargas dolorosas del pasado, ve la vida desde otro ángulo, la mira en forma diferente".

Filosofía de la Momentaneidad. Autor: Lupita Ortiz

Filosofía de la Momentaneidad. Autor: Lupita Ortiz

La plenitud del Ser puede concebirse como felicidad. Cuando el alma está plena, no busca estar en el futuro, ni se atormenta con el pasado. En el interior humano existe un punto matemático aquí y ahora, que se encuentra exactamente en este instante, ni un segundo adelante, ni un segundo atrás, es como los dos ejes de la vida, el horizontal y el vertical que se unen en el centro como en una cruz.

El centro implica equilibrio, recuerdo de sí, atención plena. Al practicar el recuerdo de sí, se vive el momento sin la identificación con los problemas de la vida. Al identificarse con las circunstancias de la vida, se generan emociones negativas, penas o sufrimientos. Inclusive las situaciones agradables, pueden distraen a la conciencia de su centro, si existe la identificación. Por ejemplo, quienes tienen empleo, se olvidan del Ser porque están ocupados y quienes no tienen empleo, sufren y se preocupan, también se olvidan de su íntimo.

El trabajo sobre sí mismo es la característica fundamental del camino vertical, es la senda de la gran rebelión. Este trabajo es psicológico y consiste en transformar el momento presente, aprendiendo a vivir de instante en instante. El pasado no se puede transformar porque ya no existe y el futuro es el resultado de lo que se hace en el ahora. Cuando la mente y las emociones se proyectan hacia adelante o atrás en el tiempo, se desconectan del ahora.

A través de la auto observación se puede verificar que, si se tiene un problema económico, sentimental, o de cualquier índole, la mente se atormenta, los recuerdos lo fortalecen, los pensamientos sobre lo que “hubiera sido” provocan culpa, miedo o insatisfacción…, entonces adviene la desesperación, la incertidumbre y la ansiedad, pero si en ese momento, se detiene un instante, y se practica la auto reflexión; si se comprende que todo pasa, porque la vida es ilusoria y tarde o temprano termina, que ese problema, por muy grande que sea, tuvo un principio y tendrá un fin, entonces con asombro, se dará cuenta de que todo puede cambiar.

Este trabajo psicológico consiste en transformar las reacciones mediante la confrontación lógica y la Auto- Reflexión Intima del Ser. La personalidad está acostumbrada a reaccionar de manera mecánica ante cualquier circunstancia, como una verdadera víctima de lo que ocurre, sin libertad para elegir los estados de ánimo que se viven y a expensas de lo que otros quieran provocar en la mente y en los sentimientos propios.

Los problemas se resuelven aprendiendo a vivir de momento en momento, así como los niños viven el presente, sin preocuparse por el pasado o por el futuro, el estado de alerta novedad les permite tener mente espontánea, libre del peso del pasado y en estado receptivo. Vivir el presente es dejar de escuchar al mal secretario que es el ego, el yo, el mí mismo, para poder escuchar la voz del Ser interior profundo. El mal secretario no solamente traduce de acuerdo con sus prejuicios, miedos, temores, resentimientos, sino que también repite lo que tiene acumulado en la memoria del pasado.

La mente por sí misma no puede resolver problemas porque se halla condicionada por las experiencias del pasado y proyecta el futuro de acuerdo a las ilusiones. Solamente la filosofía de la momentaneidad puede lograr que la mente se encuentre en estado de alerta, en plena atención, libre de prejuicios y preconceptos para ser receptiva y descubrir entonces lo nuevo, la verdad. La mente receptiva, abierta, sabe escuchar a la consciencia, al íntimo.

Las memorias del pasado en la mente destruyen el amor, así como las ilusiones proyectadas al futuro, es mejor vivir el presente.

“Muchos matrimonios que podrían verdaderamente ser felices, desgraciadamente no lo son debido a los viejos resentimientos acumulados en la memoria. Si los esposos y esposas vivieran el presente, como recién casados, el amor reinaría en los hogares, pero se necesita tener generosidad para olvidar los errores del pasado doloroso y vivir en plenitud, con verdadera felicidad”. (Samael Aun Weor).

Vivir en el pasado es rememorar los resentimientos con lo que ocurrió en el pasado, identificarse con ellos otra vez, volver a sufrir e inclusive alimentar más el sufrimiento, perdiendo energía y conciencia con cada remembranza. El ego es memoria, se alimenta en el plano mental, emocional y causal con cada recordatorio, haciéndose más fuerte y provocando infelicidad.

La filosofía de la momentaneidad requiere dejar de identificarse y vivir en los errores y sufrimientos del pasado y comprender el ahora como el único momento que se puede transformar. “El amor es eterno perdón”, no es compatible con los resentimientos, la decisión de vivir en plenitud y amor se encuentra en el presente, por eso se llama así.

Comprender el significado del momento implica que el pensamiento, las emociones y la acción estén unidos en el ahora, liberarse de las ataduras del pasado, de las experiencias dolorosas, del sufrimiento de los ayeres y vivir en estado de alerta novedad. Las circunstancias difíciles, karmáticas, son el resultado de lo que se ha hecho con el ego en el pasado, por eso, en lugar de rememorar el sufrimiento, es mejor hacer buenas obras, para pagar las deudas pendientes, dejar de victimizarse y ayudar a los demás a sanar su afligido corazón.

Susana Margarita Rodríguez Licea

Susana Margarita Rodríguez Licea

Imagen: Filosofía de la Momentaneidad. Autor: Lupita Ortiz

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