Alquimia, los secretos del Amor en Cempoala

Zona Arqueológica Cempoala, Fotografías tomadas por alumnos del ICQ

Zona Arqueológica Cempoala, Fotografías tomadas por alumnos del ICQ

¨El amor es la fuerza más poderosa del universo. Es la fuerza que nos trajo al tapete de la existencia¨

El Amor comienza con un destello de simpatía, se substancializa con la fuerza del cariño y se sintetiza en adoración...

El beso viene a ser la consagración mística de dos almas, ávidas de expresar en forma sensible lo que interiormente viven; la unión amorosa viene a ser la consubstancialización del amor, en cuerpo y alma de nuestra naturaleza.

¡Amar, cuán grande es amar; solamente las grandes almas pueden y saben amar!

Necesitamos no tener agregados o yoes para que haya amor, además se necesita que haya afinidad de pensamientos, afinidad de sentimientos, preocupaciones mentales idénticas.

Un matrimonio perfecto es la unión de dos seres: Uno que ama más, y otro que ama mejor; el amor es la mejor religión asequible, es decir el amor es lo único que nos llevará al camino de regreso al Padre.

En los tiempos antiguos, siempre se rindió culto al amor, a la mujer; no hay duda de que:

“la mujer es el pensamiento más bello del Creador, hecho carne, sangre y vida”.

En la 3ª raza la raza Lemur, ubicada en lo que hoy ocupa el océano Pacífico, se rendía culto al Amor.

Sus habitantes en parejas eran conducidas por los ángeles llamados Kumarats se realizaban largos viajes, en determinadas épocas de la Luna, hacia ciertos Santuarios Sagrados donde se recibía el Sacramento Sagrado del sexo; entonces el sexo era un Sacramento, nadie se atrevía a realizar la cópula o la unión fuera del Templo...

Los viajes de la ¨Luna de miel¨, son un recuerdo que han quedado de esos viajes (tienen ese origen, y es bastante antiquísimo).

“En los patios empedrados de los Templos Sagrados, del Continente Lemur, bajo la dirección de los Sabios Kumarats, hombres y mujeres se unían para crear y volver nuevamente a crear”.

Entonces el acto amoroso era sacratísimo, El sexo era mirado con profundo respeto, no existía la morbosidad como en nuestros días; la gente no había entrado en el proceso involutivo, descendente, de la degeneración sexual. La mujer era sagrada, nadie se hubiera atrevido siquiera a profanar con la mirada a la mujer, porque como ya dije, “ella es el pensamiento más bello del creador, hecho carne, sangre y vida”.

Entonces en la Lemuria la gente se reproducía con el poder de Kriyashakty, es decir, con el poder de la Voluntad.

“En el momento supremo de la magia del amor, hombres y mujeres se retiraban de la Cópula Química, para no derramar el vino sagrado es decir sin eyacular el ¨ens-seminis”, o la entidad del semen. Se consideraba que el esperma era sagrado; nadie se hubiera atrevido entonces a profanar el sexo.

En la Biblia Genesis 2, 17:

y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto comerás. Más del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás de él, porque el día que de él comieres, morirás".

Es decir, Jehová se muestra en contra de la fornicación

Hay que contemplar el árbol del paraíso, hay que contemplar su fruta, hay que admirarla con éxtasis divino, pero no comerla porque como dijo Jehová:

"si comieres de ese fruto morirás".

La castidad nos convierte en dioses, la fornicación nos convierte en demonios.

“En la Lemuria, antes de la Cópula Química, en pleno Templo, hombre y mujer pasaban por brillantes Ceremonias Místicas; se rendía culto a lo Divinal, al Gran Alaya del Universo”,

A eso que los Chinos llamaron el “Tao”, a eso que los gnósticos denominamos el “INRI”, a eso que es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será... Obviamente, ellos comprendían que no puede existir nada en la Creación sin un Principio Directriz Inteligente, y por ello, antes de la magia amorosa adoraban a lo eternal a la divinidad.

Los Lemures comenzaron a copular en sus casas ya no en los patios empedrados de los Templos; se rebelaron contra la dirección de los ángeles Kumarats; y tomaron el acto amoroso por su cuenta haciendo mal uso de su energía creadora; derramando el vino sagrado del templo es decir fornicaron, eyacularon el Ens-Seminis.

Como consecuencia INVOLUCIONAMOS; entonces, nuestras facultades de percepción se fueron atrofiando, lamentablemente.

Fuimos expulsados del Edem, por los Sacerdotes o Hierofantes, diciéndoos: «¡Fuera indignos!»”.

Fue entonces cuando en realidad de verdad el hombre y mujer salimos del “Paraíso terrenal”, por haber “comido” de ese “fruto prohibido”, que nos estuviera vedado cuando Jehová dijo:

¨Del fruto de este árbol no comeréis¨

ADAN son todos los hombres de la época antigua; EVA, somos todas las mujeres. Y cuando se “comió” de “la fruta prohibida”, hombres y mujeres fuimos echados de los Templos de Misterio, nuestras facultades se atrofiaron, caímos a este mundo tridimensional y hubo entonces el hombre que trabajar duramente para sostener a su mujer y a los hijos, y la mujer tuvo que traer al mundo a sus hijos con dolor.

Obviamente, el hombre y la mujer somos como dos partes de un mismo Ser; el hombre salió del Edén acompañado de su esposa, y debe regresar al Edén con su misma esposa. Con otras palabras, diríamos:

“El hombre salió del Edén por las puertas del sexo, y solamente por esa puerta puede retornar al Edén” (el Edén es el mismo sexo).

En nuestros órganos creadores está la redención del hombre. Aprovechemos nuestra energía creadora. No olvidemos que nuestra redención está exclusivamente en la Magia del Amor. Acérquense las parejas hombre-mujer, pero no forniquemos. Acariciémonos dulcemente con un amor profundo, pero no forniquemos. Debemos de cantar los Mantram sagrados (INRI, THORN, RUSTI, etc.), para transmutar y elevar hasta el cerebro y luego al corazón la energía creadora y retirarnos de la pareja antes de fornicar.

Y así despertará nuestro Kundalini positivamente. Esta profunda ciencia se cultivó en Egipto, en Grecia, en Roma, en Babilonia, en Siria, en la Persia, en la vieja y antiquísima India de los Rishis, en los terribles misterios de los aztecas, totonacas y en los incas, y en los misterios gnósticos hasta nuestros días.

Realmente para despertar el Kundalini se necesita de la mujer. Pero el Iniciado sólo puede realizar operaciones de la magia del amor, con su esposa. Con su esposa y únicamente con su esposa. Con su esposo y únicamente con su esposo. Ningún Iniciado puede ser adúltero, y el que, valiéndose de estos conocimientos, cometa atropellos y abuse de sus semejantes, cargará con un castigo horrible por el resto de su vida y en futuros retornos hasta pagar en los círculos dantescos.

El que quiera practicar la magia del amor debe ser casado respetar y amar a su esposa o a su esposo. Ambos se ayudarán a despertar su Kundalini, y podrán llegar a ser un o una iniciada en el sentido más completo de la palabra y tener la posibilidad de regresar al Padre del cual un día salimos.

Un matrimonio perfecto es la unión de dos seres: Uno que ama más, y otro que ama mejor;

Son extraordinarias las Fuerzas Cósmicas que rodean a la pareja durante la magia amorosa, en la recámara nupcial; si el ser humano retiene y transmuta esas fuerzas extraordinarias si no las malgasta en el holocausto del placer animal que a nada conduce, si en verdad respetara grandemente la Fuerza Maravillosa del Amor, le permitiría caminar con paso firme por el camino de la iniciación. Vamos a leer un poema del maestro Samael Aun Weor sobre el hombre y la mujer creados para el amor.

El hombre es el impulso inicial de toda creación; la mujer es el poder receptivo formal de cualquier creación.

El hombre es como el huracán; la mujer es como el nido delicioso de las palomas en los templos, o en las torres sagradas.

El hombre, en sí mismo, tiene la capacidad para luchar; la mujer, en sí misma, tiene la capacidad para sacrificarse.

El hombre, en sí mismo, tiene la inteligencia que se necesita para vivir; la mujer tiene la ternura que el hombre necesita cuando regresa diariamente de su trabajo.

Así que, ambos, hombre y mujer, son las DOS COLUMNAS DEL TEMPLO; esas dos Columnas no deben estar demasiado lejos ni demasiado cerca: debe haber un espacio como para que la Luz pase por medio de ellas...

El acto amoroso sin perder el vino sagrado es un sacramento; así lo comprendieron los pueblos antiguos... Hubo Templos dedicados al Amor;

La transmutación y sublimación de la energía creadora, nos llevará a una transformación Psicológica-Fisiológica-Biológica radical. Porque con esa energía creadora nuestra Madre Divina eliminará nuestros defectos logrando así una transformación psicológica; se perfeccionarán nuestros cuerpos y desarrollarán nuestras facultades perdidas es decir se lleva a cabo la transformación fisiológica y Biológica. De esta fórmula se logra el Superhombre; empero, sin amor no es posible realizar todos estos prodigios.

Pero es precisamente con la mujer, mediante el amor, mediante la transmutación de la energía creadora, entre la música, la escultura, la pintura y la belleza, como es posible lograr la transformación radical de cada hombre y mujer.

Observen ustedes que, junto a los grandes hombres, aparecen siempre las grandes mujeres: Junto al Buddha Gautama Sakyamuni, está Yasodhara, su bella esposa-discípula; junto al Divino Rabí de Galilea, aparece María Magdalena...

Obviamente, no sería posible para los grandes hombres realizar gigantescas labores como aquéllas que han permitido cambiar el curso de la Historia, si no estuviesen acompañados a su vez por alguna gran mujer.

Toda esta sabiduría fue entregada a los totonacas de manera velada a través de la leyenda del Dios Tajín. El tendrá que levantarse de entre ese “Océano Sagrado” que cargamos dentro; Así que esa la leyenda del Dios Tajín, amarrado el pobre por allá, arrojado al fondo del Mar, es la representación de haber comido el fruto prohibido y perdido todas nuestras facultades y poderes.

El Amor, es la fuerza que precisamente es una energía especial capaz de resucitar al dios Tajín, el Amor es la doncella que tiene que venir a echar esa flor en el mar... ¡La FLOR DE LA VAINILLA que es tan hermosa!...

Recordemos que en la flor están los estambres y pistilos, es decir, nos indican que solo en matrimonio hombre y mujer podremos recorrer el camino a la Iniciación haciendo buen uso de la energía creadora o fuego sagrado para lograr regresar al Padre. Salimos como simples chispitas y a través del AMOR regresaremos como llamas.

Alma Liliana Carrasco Aguirre

Por: Alma Liliana Carrasco Aguirre

Imagen: Cempoala : Lugar de las 20 aguas, fotografias tomadas por alumnos del ICQ

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