Tlalocan

Zona Arqueológica Cempoala, Fotografías tomadas por alumnos del ICQ
Venimos a platicarles de las regiones superiores de la naturaleza, de lo que en las religiones han llamado como “cielos”. No es producto de la fantasía; más bien, son una gran realidad que está descrita en las enseñanzas sagradas del Japón, India, Egipto, etc. y claro en las culturas de Mesoamérica no podía faltar.
El dios Tlaloc mexica al igual que el dios Tajín totonaca, son preciosos ángeles regentes de la lluvia, del trueno y el rayo, se les dio potestad para fertilizar la tierra, para que de esta forma se den frutos y alimento a todo ser vivo.
El Tlalocan es el paraíso de Tlaloc. Viene de “Can” que es “lugar” y “Tlaloc” el “Vino o néctar que fertiliza la tierra”.
El maestro Samael y los sabios de estas tierras totonacas, así como los mayas, mexicas y en varios puntos del mundo, nos afirman la existencia de tres zonas en el mundo: La zona tridimensional donde vivimos los seres humanos; el inframundo conocido como el Mictlán y la zona supra dimensional donde viven seres inefables.
Increíblemente coinciden los mayas, los aztecas y aún Dante Alighieri que son 9 zonas en el inframundo; por otro lado, en forma sorprendentemente en cuestión de los cielos los mayas y los mexicas nos hablan de 13 zonas superiores o trece cielos; pero la cultura hebrea también coincide, pues los 10 sephirotes del árbol de la vida, más los 3 aspectos del Absoluto nos dan también 13.
El Tlalocan se encuentra en esas zonas supra dimensionales y está gobernada por este maestro de nombre Tlaloc. Regiones celestiales muy similares a las narradas por los lamas al mencionarnos el paraíso de Buda situado al oeste. El libro del Bardo Thodol (libro tibetano de los muertos) se citan varios de esos Edenes: "El Reino de la Suprema Dicha", "El Reino de la Densa Concentración", "El Reino de los largos Cabellos".
El Tlalocan es la región de la fertilidad y de la bienaventuranza; existen muchos ríos y manantiales; hay árboles frutales de toda clase y abunda el maíz, el frijol, la chía y muchísimos otros mantenimientos. El frijol, la chía, el maíz no son otra cosa que el simbolismo de la semilla, que en el ser humano es la energía creadora del primer instante, haciendo alusión de la importancia que tiene el conservarla y aún más el transmutarla.
Se nos quiere llamar la atención, que nos demos cuenta de la gran relación entre la semilla y los paraísos elementales de la naturaleza como el Tlalocan y es que, para transformar la semilla, la energía creadora, se tiene como fundamento el acabar con la bestialidad, el deseo animal, las pasiones y claro con ello logramos trascender, vibrar con estas dimensiones superiores del cosmos.
En el Tlalocan viven también los Tlaloques, elementales de la naturaleza, las mismas Ondinas y nereidas de Paracelso quienes son encargados de regar la lluvia donde el dios Tlaloc les ordena. El dios Tlaloc en este paraíso, tiene 4 grandes recipientes de agua y sus elementales (los Tlaloques) salen con regaderos y palos a llevar el agua que fertiliza la tierra y da buenos frutos, el agua que produce sequías, el agua que inunda y el agua que causa el granizo; y cuando un rayo cae, es porque se les rompe una de sus vasijas, y un pedazo cae a la tierra.
Bellos poemas relatan la tremenda realidad que la naturaleza no es algo muerto, que los distintos fenómenos de la naturaleza están regidos por criaturas inocentes (los Tlaloques), estos dirigidos por principios divinos (el dios Tlaloc) y que a su vez estos ángeles están gobernados por la ley del karma.
Al mismo tiempo estos cuatro tipos de agua se parecen bastante a la parábola del sembrador del maestro Jesús, indicando el agua como la semilla o la gnosis capaz de producir buenos frutos en quien está maduro para la enseñanza.
En el Tlalocan se organizan quienes viven ahí, unos para el juego de pelota, mejor dijéramos el campo de la bola religiosa (la lucha entre el bien y el mal); otros para ritos y ceremoniales dentro del agua encabezados por la diosa de las aguas (las meditaciones, disciplinas, oraciones conscientes para estar en contacto con la divinidad); otros hacen escenas de sacrificios (las austeridades, sacrificios de los elementos más sumergidos en el subconsciente), mostrándonos la senda, el trabajo a realizar.
Esto narrado por nuestros antepasados con mucho fervor, quedó corroborado con los murales de Teotihuacán donde al pie de la letra está ilustrado lo antes dicho.
Muchos estudiosos han llegado a la conclusión que el Tamoanchan huasteco es el mismo Tlalocan mexica. En todo caso, aunque fuera otro edén paradisiaco, vale la pena mencionarlo pues está muy relacionado. En esta región llena de flores, es donde vive “Flor Preciosa” o Xochiquétzal, diosa del amor y las flores. En este lugar hay un árbol sagrado, el mismo Árbol de la Vida del Edén bíblico.
Basta con que una pareja de enamorados se sitúe bajos sus ramas, para que sean eternamente felices. Es muy claro el mensaje, quienes se acerquen al Árbol de la Vida, quienes se acerquen a su Ser, serán felices por siempre.
Sólo pueden habitar en este lugar los que Tlaloc escoge. ¿Y cómo le hacemos para ser escogidos por Tláloc y que nos lleve a esa región de felicidad?
Existen 4 destinos posibles, según las tradiciones antiguas, a donde vamos después de la muerte. Hablemos brevemente de ellas, para entender cómo ser escogidos por Tláloc. Aunque tres de estos destinos en realidad no se refieren a la muerte física, sino del ego.
A la Casa del Sol (Tonatiuhichan).
A esta región van los guerreros muertos en el campo de batalla, es decir los que destruyen sus defectos psicológicos en el campo de la vida diaria. También los que mueren en la piedra del sacrificio (o piedra filosofal), es decir los que a través del sacrificio de las pasiones logran acabar con la monstruosidad que cargamos. También las mujeres muertas en el parto, ya que eran consideradas guerreras de la vida, que han dado su vida para que una esencia viva.
Tanto los guerreros muertos en el campo de batalla (los que luchan contra sus defectos), como los prisioneros muertos en el altar del Sacro Oficio (los que desintegran sus defectos con ayuda de la fuerza creadora), acompañaban al Sol (al Ser), desde el amanecer hasta el mediodía. Las mujeres muertas en el parto de igual forma son dignas de acompañar al sol (la verdad, el espíritu) en su recorrido, pero lo hacen desde el mediodía hasta el anochecer.
Al lugar del Árbol Amamantador (Chichihuacuauhco)
Las almas de los niños que mueren antes de tener uso de razón van al treceavo cielo, en un lugar inefable donde existe un árbol amamantador. Se refiere, en este caso, a seres humanos que no tienen defectos psicológicos, pero que no están auto realizados, esperan un momento favorable para encarnar y trabajar en la gran obra del Padre.
Al “Lugar de muertos” (Mictlán)
Al terminar nuestro ciclo de 108 existencias y no nos auto realizamos nos dirigimos al “Lugar de muertos” (Mictlán), con sus nueve infra dimensiones, con el fin de eliminar todos esos elementos groseros que creamos a lo largo de los siglos.
Al paraíso de Tláloc (Tlalocan)
Tlaloc escogía a quienes morían en cosas relacionadas con el agua, sin duda alguna se refiere al morir de nuestros yoes-defectos.
Ahogados
Si la energía sexual (simbolizada por el agua), nos trajo al tapete de la existencia, no es extraño que el mal uso de ella intervenga en la creación de nuestros miles de Yoes. Por lo que es lógico pensar que, haciendo un buen uso de las aguas puras de la vida, podemos desintegrar, eliminar esos defectos. Obviamente que si somos capaces de morir con ayuda de las aguas seremos escogidos por Tlaloc.
Rayo
El dios Tlaloc es uno los dioses más fáciles de identificar. Sus anteojeras de la auto observación psicológica, sus colmillos de la valentía para enfrentarse a sí mismo, su bolsa de copal o espiritualidad trascendente y no puede faltar su rayo-serpiente en su mano. Este símbolo lo encontramos en la India, el dios Rama destruyó con el rayo de Indra a Rávana (el ego) para rescatar a Sita su esposa. Está con “Colibrí Zurdo” (Huitzilopochtli) o cristo interior que derrotara a la de “cascabeles en las mejillas” con una serpiente de fuego (el poder de las Madre Divina).
Es el mismo fuego sagrado del Kundalini de los orientales, un fuego en forma de serpiente; la serpiente alada de luz del Egipto antiguo, y aquí lo tenemos un fuego o rayo en forma de serpiente del dios Tlaloc. El que se encuentre esta alegoría en todo el mundo, quiere decir que es un símbolo universal de algo que realmente se encuentra en el interior de nosotros y que puede ser despertado a través de los encantos del amor.
Quien logra morir por el rayo, es decir quien logra despertar ese fuego sagrado, podrá crear vehículos superiores para que se manifieste el Ser y desintegrar la maldad dentro de nosotros y claro, que entonces seríamos elegidos por Tlaloc para a acompañarlo en su paraíso.
Enfermedades
También quienes sufrían bastante por enfermedades relacionadas con el agua, como la hidropesía y otras más, eran escogidos por Tlaloc. ¿Qué nos tratan de decir? Quienes son capaces de aprovechar los momentos más desagradables para auto conocerse, que son capaces de los más grandes sacrificios por los demás. Por supuesto que también podrían ser elegidos por Tláloc.
Con todo esto dicho, ya sabemos lo que tenemos que hacer; la muerte no es la del cuerpo físico, se trata de la muerte de toda esa oscuridad que hay en nuestro interior; gracias a las enseñanzas de Tlaloc y que están aquí en Cempoala lugar de abundantes aguas, sabemos el camino que hay que recorrer.
Dicen las tradiciones que, si se era escogido por Tláloc, se les colocaba una rama seca, si al paso del tiempo tal rama reverdecía, era motivo de que había ingresado al “paraíso de Tláloc” (Tlalocan), pero también indicaba una nueva oportunidad de seguir la senda de la auto realización, de un nuevo retorno.
Las enseñanzas de nuestros antepasados no son del tiempo, son conocimientos que podemos aplicar en este instante. Son las fórmulas que siempre hemos buscado para dejar de sufrir.
Que el bendito ángel Tlaloc nos inunde con diluvios universales emanados del Tlalocan para purificarnos y fortalecernos.
Práctica con los elementales del agua.
Los cabalistas afirman solemnemente que el reino de las ondinas se encuentra en el occidente y se les evoca con la copa de las libaciones. Los antiguos magos cuando llamaban a las ondinas de los ríos y de los lagos, o a los genios de las nubes o a las nereidas del tormentoso océano clamaban con gran voz pronunciando los siguientes mantras:
Veya, Vallala, Veyala, Helaya, Veya.

Por: Jenaro Ismael Reyes Tovar
Imagen: Cempoala : Lugar de las 20 aguas, fotografias tomadas por alumnos del ICQ