El señor de las siete cañas

Zona Arqueológica Cempoala, Fotografías tomadas por alumnos del ICQ
En las hermosas tierras de la actual Veracruz, antiguo territorio de las “personas sonrientes” o totonacas ha llegado a nosotros una enseñanza muy hermosa, del señor de las “Siete Cañas” o “Chicomeácatl”, un sabio rey que gobernó estos sagrados lugares.
En los antiguos tiempos se les asignaba un nombre a los que nacían, de tal forma que era la combinación de un número, en este caso Siete que en náhuatl es “Chicome” (para que no se nos olvide es como “Si come”, pero con “ch” y todo junto) y la segunda parte del nombre era uno de los 20 días del mes en este caso: Caña (Acatl). Estos nombres para nada eran cualquier cosa, sino que significaban nuestra misión en la vida y nuestra naturaleza interior.
Muy interesante resulta el número siete, ya que no solo en estas tierras lo encontramos. Son 7 notas musicales, 7 cuerpos en el ser humano, 7 chacras principales, los 7 días de la semana, las 7 razas de un mundo, las 7 sub razas que tiene cada raza y un sinfín más. No les extrañe estimados amigos, que también existan siete fuegos sagrados dentro del ser humano cuya misión es despertar y desarrollar.
Es bueno aclarar que no estamos hablando de un fuego como el que calentamos nuestra comida, ni el fuego de los volcanes, de un rayo o de una veladora. Sino del fuego sagrado que rindieron culto los persas y que nunca dejaban que se apagara, igual que las vestales de la antigua Roma, mujeres consagradas a la diosa del fuego en el hogar.
Nos referimos al fuego del fuego, a la llama de la llama, a lo que los cristianos primitivos llamaron: INRI (El fuego renueva incesantemente la naturaleza o Ignis Natura Renovatur Integram), al fuego inextinguible de la lampara de Abraham, a la zarza ardiente de Moisés a través de la cual le hablara Jehová, a lo que la filosofía de la India milenaria denominó: el fuego sagrado del Kundalini o de la Madre Divina.
Es muy interesante el hecho que sean 7 cañas, ya que el bambú y la caña simbolizan la columna vertebral. Cosa muy curiosa, pues este fuego sagrado, del que estamos hablando, al ser despertado debe ascender por un canal tetradimensional que se encuentra precisamente dentro de la columna vertebral. Así que este nombre nos da toda una enseñanza a seguir, un camino interior que debemos realizar, una misión sagrada que hay que cumplir.
Ahora, nos preguntaremos ¿Cómo se despierta ese fuego sagrado? Son dos requisitos: La Magia del amor y los méritos del corazón.
La Magia del Amor se realiza cuando aprendemos a transformar nuestras energías que nos trajeron al tapete de la existencia, en saber combinar el magnetismo femenino eterno divinal de la Madre Cósmica manifiesto en la mujer y el magnetismo masculino del universo manifiesto en el varón. Aprendiendo a amar con todas las fuerzas de nuestra alma y de nuestro corazón. Es volverse un alquimista medieval y aprender a mezclar en nuestro laboratorio las fuerzas que dieron origen al universo.
Los méritos del corazón no son tan fáciles de lograr.
Se trata por un lado de desintegrar los defectos psicológicos que nos amargan la existencia, a través de dirigir nuestra atención no hacia afuera como la hacemos normalmente criticando a medio mundo, sino hacia dentro, a lo profundo de nuestra mente y corazón descubriendo nuestros propios “horrores”. Hecho esto, habrá que disciplinarse en la meditación para comprender cada defecto y luego concentrarte en Dios Madre, que en nosotros se encuentra y suplicarle nos elimine esos defectos. Para lograr que el mundo cambie, nuestros gobiernos cambien, se acabe la crueldad humana, la contaminación, las guerras, etc., se hace primero necesario cambiar nosotros, cada defecto eliminado crea valores del corazón.
Por el otro lado, para lograr esos méritos tan indispensables hay que hacer un trabajo muy olvidado en estos días, AYUDAR a nuestros semejantes. Aprender a ponernos en el lugar de los demás, sentir lo que sienten. Ayudar a otros a encontrar su camino, enseñándoles el camino de la revolución de la conciencia. Es levantar la antorcha del verbo bien en alto, dejando el egoísmo a un lado, dedicando una parte de nuestro tiempo a ayudar a los demás. Teniendo piedad por los que sufren, consolando el adolorido corazón de los demás.
Es así como vamos logrando seguir el camino del Rey “Siete Caña”, es como nos vamos convirtiendo en reyes de sí mismos, y podríamos lograr el despertar y desarrollo de los siete fuegos sagrados o “Siete Caña” y así cumplir con nuestra misión en la vida, sólo así nos sentiremos completos, habiendo cumplido con nuestra misión sagrada en la vida y unirnos con aquello que no tiene nombre.
Es fascinante las enseñanzas de nuestros antepasados ¿verdad? Pero, hay algo más, el rey “Siete cañas” lo podemos encontrar en nuestro corazón, es nuestro real Ser interior profundo. Hay una práctica gnóstica que nos ayuda a ponernos en contacto con ese rey “Siete Cañas”; bien nos decían desde remotos tiempos: No busques afuera lo que deberías buscar adentro.
De la conferencia: Sunyata del maestro Samael Aun Weor.
Quiero la felicidad para ustedes, la verdadera dicha del Ser.
Necesitamos que ustedes aprendan a meditar, en lo más profundo, que sepan meditar.
Cuando uno ha conseguido una verdadera concentración, llega a la verdadera dicha.
Vean ustedes, si yo no hubiera tenido en vida la experiencia del vacío iluminador, allá en mi mocedad, no estaría hablándoles ahora en la forma que les estoy hablando. Esa experiencia vívida, jamás se borró de mi conciencia ni de mi corazón.
Es posible que, en una práctica de meditación profunda, pueda la conciencia de un ser humano escaparse de entre el ego y experimentar la dicha del vacío iluminador. Es obvio que si lo consigue trabajará con gusto sobre sí mismo, trabajará con ardor, pues habrá experimentado ciertamente, en ausencia del ego, Eso que es la Verdad. Eso que no es del tiempo, que está más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente.
Aquí les he enseñado una forma sencilla de meditar, porque hay un tipo de meditación que está dedicado a la autoexploración del ego, con el propósito de desintegrarlo, volverlo cenizas. También hay otro tipo de meditación, que tiene por objeto llegar un día a la experiencia de lo real. Ojalá lo lograran ustedes, para que siguieran animados interiormente y trabajaran sobre sí mismos. Sin embargo, conceptúo que es necesario tener algún Mantram que sirva.
El Mantra que les voy a dar es muy sencillo:
GATE, GATE, PARAGATE, PARASAMGATE, BHODI, SWÁ, HA. ESTE MANTRAM SE PRONUNCIA ASÍ: GAAATEEEEE, GAAATEEEEE, PARAGAAATEEEEE, PARASAMGAAAATEEEE, BOOODIIIII, SUAAAA, JAAAAA.
En nuestros corazones tiene que haber quedado grabado.
Este Mantram se pronuncia suavemente, profundamente y en el corazón. Puede también usarse como verbo silenciado, porque hay dos tipos de verbo: verbo articulado y verbo silenciado. El verbo silenciado es poderoso.
Este Mantram, entiendo que abre el ojo de Dagma. Este Mantram, profundo, un día los llevará a ustedes a experimentar; en ausencia del ego, el vacío iluminador. Entonces sabrán lo que es el Sunyata, entonces entenderán ustedes lo que es el prajña-paramita.
Perseverancia es lo que se necesita, con este Mantram ustedes podrán llegar muy lejos.
Conviene experimentar la gran realidad alguna vez, eso lo llena a uno de ánimo para la lucha contra sí mismo. Esa es la ventaja del Sunyata. Esa es la ventaja más grande que existe en relación con la experiencia de lo real.
Y para que hoy se aproveche la meditación y el Mantram como es debido, vamos a entrar un rato en meditación con el Mantram.

Por: Apolonio Farfán Castillo Y Ma. Belém Sandoval
Imagen: Cempoala : Lugar de las 20 aguas, fotografias tomadas por alumnos del ICQ