El Caballo

El caballo, siendo uno de los animales que por sus características y fuerza han acompañado al hombre desde hace miles de años, se convirtió en la representación de las cualidades de la conciencia en el ser humano, tales como la osadía y el valor.

La consciencia es un conjunto de dones, virtudes, poderes y facultades que el ser humano está llamado a poseer y utilizar de la misma manera como utilizamos la vista, el olfato o el tacto.

La esencia o consciencia se manifiesta en el ser humano normalmente tan solo en un 3%, es esa pureza única que nos embelesa en los bebés, pues aún no se ha manchado con las pequeñas manifestaciones de nuestros defectos psicológicos. La gente piensa que la esencia continúa su crecimiento o evolución de forma mecánica, si acaso con la edad, pero no es así.

Y no es así porque el 97% restante de nuestra conciencia se encuentra enfrascada o embotellada en el yo psicológico, y si queremos hacerla crecer, debemos realizarlo a través de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios.

“AUTOMEDON CON LOS CABALLOS DE AQUILES”. HENRI REGNAULT. (1868).

“AUTOMEDON CON LOS CABALLOS DE AQUILES”. HENRI REGNAULT. (1868).

Precisamente, las otras características del caballo: salvaje, pasionario y arrebatado lo hacen a la vez la representación de lo contrario a esas virtudes, es decir, la viva representación de nuestros defectos psicológicos, para cumplir así con los dos opuestos de la filosofía, en este caso, el caballo blanco representando la pureza y el caballo negro representando el vicio, el pecado dentro de sí mismos.

Los yoes o defectos son como botellas que atrapan y encapsulan a nuestra esencia de manera que la ira encierra el amor, la lujuria encierra la castidad, el egoísmo encierra la alegría por el bien del prójimo. También encierran o limitan facultades como en el caso de la cólera que limita o imposibilita el desarrollo de la clarividencia positiva y es sólo a través del trabajo rompiendo esas botellas como vamos a lograr poseer las cualidades y dones que nos convierten en hombres y mujeres verdaderos, íntegros y dueños de sí mismos.

Lograrlo a cabalidad es muy difícil pues estamos acostumbrados a pensar siempre lo mejor de sí mismos en la vida diaria, pensamos que somos el mejor hijo, la mejor madre, el mejor ciudadano, la mejor empleada, etc., y esa misma forma de pensar sigue con nosotros cuando pretendemos entrar al camino del autoconocimiento.

Pensamos entonces que somos mansos y ofrecemos una dulce sonrisa a quienes nos insultan, aunque en el fondo “tronemos y relampagueemos”.

Estamos seguros de no codiciar porque no deseamos posesiones físicas, pero codiciamos poderes, virtudes, reconocimiento.

La vanidad misma también se puede vestir de harapos, presumiendo su aparente humildad…

Es por ello que debemos trabajar en los profundos niveles de la mente y del subconsciente, no basta comprender a tal o cual yo en los niveles superficiales de la mente, si el mismo sigue existiendo y desarrollándose en los ocultos niveles del subconsciente.

“PERSEUS ON PEGASUS HASTENING TO THE RESCUE OF ANDROMEDA”. LEIGHTON, FREDERIC. (1895-96).

“PERSEUS ON PEGASUS HASTENING TO THE RESCUE OF ANDROMEDA”. LEIGHTON, FREDERIC. (1895-96).

49 son los niveles de la mente y en cada uno de ellos serán probadas nuestras virtudes. Podemos pensar que hemos derrotado un defecto psicológico determinado, y sin embargo el mismo puede continuar tan fuerte como siempre en los niveles más bajos del subconsciente.

Una vez que se ha comprendido cabalmente al yo, es necesario buscar el auxilio de un principio divinal superior a la mente para su eliminación: nuestra Madre Divina Kundalini.

El signo de Sagitario nos recuerda a los centauros, mitad hombre, pero también mitad bestia, representando al maestro en proceso de realización, con el serio compromiso de eliminar todo lo animal que aún queda en él, para no convertirse en un fracaso o aborto de la naturaleza.

“El caballo tiene varias representaciones: Podría representar las pasiones animales; y nos acordaríamos entonces de los Establos de Augias, que fueron limpiados por Hércules, con el Fuego Sagrado. O podría representar, al Pegaso, el hombre que ha triunfado sobre la bestia...” Samael Aun Weor.

El caballo también representa la amistad, cualidad de los elementales del granado, igual pueden personificar la armonía en los hogares por lo que será importante ver el contexto en que se nos presenta, por ejemplo, en el mundo de los sueños.

Bibliografía: Psicología Revolucionaria, cap 4: la Esencia. Tratado esotérico de Astrología Hermética.

Enviado por: Rubén Soto Orozco. Instructor Gnóstico, Ensenada B.C., México.

 

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