El Ave Fénix

EL AVE FÉNIX”, HARTMANN SCHEDEL. (1493).

EL AVE FÉNIX”, HARTMANN SCHEDEL. (1493).

La mitológica ave fénix es reconocida por griegos y egipcios como un animal de extraordinarios poderes, con la facultad de dominar el fuego y renacer después de morir. Para los alquimistas de la edad media este mágico ser acompañaba los misterios de la piedra filosofal y de la inmortalidad, tal como lo indicó Basilio Valentín en su obra “Le Dernier Testament”, donde testifica las doce claves de la auto realización del hombre.

Novena Llave de Basilio Valentín

En la novena llave o clave de Basilio Valentín se aprecia al ave fénix sobre un círculo, naciendo de sus propias cenizas. El rectángulo que simboliza los cuatro elementos de la naturaleza con un doble círculo enseña las dos propiedades del ave fénix: generación y regeneración. Dentro de los círculos, tres corazones surgen de tres serpientes (símbolos de la sal, el mercurio y el azufre; el amor, el agua y el fuego). La imagen ilustra el trabajo que el hombre y la mujer, en matrimonio legítimamente constituido, realizan con la ayuda de los cuatro elementos para vencer las tentaciones (serpientes) y encarnar al ave fénix.

Para los alquimistas, el fuego transforma el plomo de la personalidad en el oro del espíritu, mostraron que es necesario trabajar durante 12 horas (doce etapas) para lograr el fermento de oro, lo cual implica la muerte de las impurezas que envuelven al alma, por ello el ave fénix se levanta de entre sus propias cenizas.

“El Ave Fénix, coronada siempre con una corona de oro, con sus ojos que parecen estrellas, mirando el espacio infinito inalterable, con su vestidura toda de púrpura divina, y su pecho azul y su larga cola verde, donde se reflejan las estrellas y sus patas de oro, y sus uñas de color rojo, muere y vive.

Cuando ella quiere renovarse a sí misma, hace una especie de túmul, y en él pone el áloe, mirra y el incienso, ramas de toda especie sagrada y se incinera. La Naturaleza se llena toda de un indecible terror, más al fin un día resucita de entre sus propias cenizas, más fuerte, más poderosa que antes, para alegrar el infinito.” El ave fénix, al resucitar de entre sus propias cenizas, hace del sepulcro una cuna. He ahí lo grandioso: ¡convierte a la muerte en madre o nodriza!

Los mayas por su parte describen en el Popol Vuh, cómo los gemelos Hunapú e Ixbalanqué, después de ser incinerados, sus cenizas caen el fondo y en ese momento ocurre el milagro, resucitan aún más poderosos que antes, como el ave fénix gloriosos. Se disfrazan de pordioseros y tal como el maestro Jesús al paso por la tierra santa, van haciendo prodigios. Realizan danzas mágicas, a través de las cuales matan y al instante resucitan animales, destruyen casas y las reconstruyen al momento, uno a otro los gemelos se matan y con las danzas se vuelven a la vida, alegorizando a la famosa ave fénix.

Debido a la ley de la dualidad, el mito del ave fénix envuelta en fuego posee dos significados: el fuego solar cristónico, que puede resucitar a la tríada divina (Osiris, el Padre, Isis, la madre divina y Horus, el Cristo) y el fuego lunar luciferino, que trabaja en el tiempo y puede resucitar a los tres traidores del Cristo interior (Judas, el dominio del deseo, Pilatos, el demonio de la mente y Caifás, el demonio de la mala voluntad) y puede llamar a la vida a los demonios rojos de Seth.

CREATURAS MÍTICAS. FRIEDRICH JUSTIN BERTUCH, (1790–1830).

CREATURAS MÍTICAS. FRIEDRICH JUSTIN BERTUCH, (1790–1830).

El aspecto negativo del ave fénix se halla demostrado en los registros akáshicos de la naturaleza, donde está escrito que la tercera parte de la hueste de los llamados Dhyanis o Arupas, seres autorrealizados de la época Lemur del planeta Tierra, cayó espantosamente en la generación animal, lo cual refiere metafóricamente una degeneración, traducida como la pérdida de conciencia, tal como en la Biblia se muestra la caída edénica de Adán y Eva. Este acontecimiento se encuentra alegorizado en múltiples mitos de diversas culturas antiguas, tales como el cristianismo, en la cual se habla de la caída de los dioses, el zoroastrismo, brahmanismo e inclusive en la mitología maya se relata cómo aconteció la caída de los dioses en épocas anteriores.

La degradación de los dioses en demonios parecería algo inconcebible, porque podría pensarse que quien elimina algún agregado psicológico, o bien que desarrolla facultades del alma, convirtiéndose en ángel, arcángel, serafín, potestad etc., o que alcanza cualquier grado esotérico interior, siempre lo conservará, sin embargo, no es así. Cualquier individuo sagrado puede convertirse en demonio si cae en la generación animal y al caer en la concepción bestial renacen en su interior los tres traidores (Judas, Pilatos, Caifás).

Es entonces patético, claro y manifiesto, que el Es entonces patético, claro y manifiesto, que el yo pluralizado, (Seth), puede resucitar como el ave fénix de entre sus propias cenizas... Por alguna razón las antiguas teogonías pintan como castigados a esos logos divinos que cometieron el error de caer en la degeneración sexual después de que la raza Lemur se separó en sexos opuestos. La caída edénica se dio por el desarrollo del placer, por el deseo; los seres humanos, (Adán y Eva), después de vivir en el paraíso, fueron arrojados desnudos y sin poderes a este mundo tridimensional. La doctrina gnóstica más profunda enseña que la eliminación del ego es progresiva y gradual, pero que el iniciado no debe descuidarse, porque el Satán no solamente controla al ego, sino también sus residuos (después de su desintegración final), sus cenizas y semillas. Por ello Dante Alighieri, en su “Divina comedia”, menciona el purgatorio, como aquel sitio donde el iniciado (las almas puras que ya desintegraron el ego) debe eliminar los residuos del yo, simbolizados por siete “p” que son grabadas en la frente al entrar y se le exhorta a borrar esas marcas antes de salir, para evitar que, ante alguna circunstancia, el ego reviva como el ave fénix.

“La rebelión en los cielos fue pues, un proceso muy completo de resurrección del ego y de los tres malos amigos del Job, dentro de cada individuo sagrado. Es obvio que el fuego luciférico originó ese tipo especial de resurrección diabólica dentro de la psiquis de cada hombre-ángel del continente Mú... El ego resurrecto y los tres traidores vueltos a la vida, es ostensible que convirtieron a los hombres-ángeles en auténticos demonios...”

El maestro Samael menciona que, si un Buddha ha desintegrado su ego, pero ese Buddha, por ejemplo, cae en el vicio de la fornicación, del adulterio, entonces, surge en él, nuevamente, el ego, resucita. Pero no es un “ego nuevo”, es “viejo”; y resucita de entre sus propias cenizas, con más fuerza, cual el ave fénix de la mitología, provocando sufrimiento y dolor, embotellando a la conciencia y alejando al ser humano de la felicidad.

ILUSTRACIÓN DEL LIBRO DE AZOTH. BASIL VALENTINE (1659).

ILUSTRACIÓN DEL LIBRO DE AZOTH. BASIL VALENTINE (1659).

También en la “Divina comedia” se menciona a un sujeto que se vuelve polvo, muere y luego, de entre sus cenizas, vuelve y brota otra vez, más vivo que antes, así son los yoes; si no se permanece alerta y vigilante como el vigía en época de guerra, pueden resucitar otra vez. De manera que la vigilancia debe ser constante, para evitar que los yoes resuciten y perder virtudes que ya habían nacido con la práctica de la observación y de la meditación. Conviene, además, imitar la virtud de la tenacidad que poseen las personas de signo sagitario, cuando se dan cuenta de que han fracasado definitivamente, parecen resucitar de entre sus propias cenizas como el ave fénix de la mitología y son capaces de embarcarse en grandes empresas, aunque se vean rodeados de inmensos peligros.

Es necesario buscar a OSIRIS, ISIS y HORUS en el interior de sí mismos, en las ignotas profundidades del propio ser... Así como en cada nueva aurora cósmica, el Universo resucita como el ave fénix de entre sus propias cenizas..., en el interior del ser humano debe renacer la tríada divina. Entre los indostanes, quien resucita a la tríada divina se le llama “Suami”, proveniente de los términos swan, choan o yoan, el sacratísimo, cisne (choan o swan) que es el tercer logos; el cisne sería la representación de aquél que ha resucitado en sí mismo, a través de la cruz swástica que conservan los maestros de la masonería oculta y por ello tiene la facultad de recitar los siguientes párrafos del papiro II (Nebsenti) del libro de los muertos egipcio:

"No he violado las reglas de las ofrendas de carne. No me he apoderado del ganado perteneciente a los templos de los dioses". "No he impedido a un dios el manifestarse: ¡Soy puro, soy puro, soy puro!"

"He sido purificado como lo ha sido el gran Fénix de Herakleópolis". "Pues yo soy el Señor de la respiración que da vida a todos los iniciados el día solemne en que el Ojo de Horus, en presencia del Señor divino de esta tierra culmina en Heliópolis", "Puesto que he visto culminar en Heliópolis el Ojo de Horus, pueda no sucederme ningún mal en esta región, ¡oh dioses! ni en vuestra sala de la Verdad-Justicia. Pues yo conozco el nombre de esos dioses que rodean a MAAT, la gran divinidad de la Verdad-Justicia".

Bibliografía: Curso esotérico de Cábala. Mensaje de navidad 1970-1971. Misterio del áureo florecer. Tarot y Cábala. Tratado esotérico de astrología hermética. Tratado de alquimia sexual. Tres montañas.

Enviado por: Susana Margarita Rodríguez Licea. Comisión Eventos, ICQ.

 

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