Libro: Cábala Gnóstica. La sabiduría oculta en los números
Capítulo 1. Los números son sagrados

En los mundos superiores de conciencia cada número es un ser viviente, como un venado, un ser humano, un águila, un árbol, etc.; esta forma de ver las cosas nos abre un panorama más amplio para comprender la ciencia de los números.
Nuestros antepasados en México tenían una forma de percibir su entorno muy distinto al de la actualidad, veían en un cerro algo vivo, una entidad viviente; al planeta Tierra, por ejemplo, la llamaban “nuestra madre Tierra”, y a nuestro satélite natural le denominaban: “la abuela Luna”.
No debemos olvidar que San Francisco de Asís decía frases como: “el hermano lobo”, “la hermana agua”, etc., demostrando una profunda comprensión y conexión con toda la naturaleza. Si tomáramos un poco de esa filosofía, cambiaría nuestro trato con la naturaleza y comprenderíamos más el misterio que encierran los números.
Los mayas son un ejemplo del estudio profundo de los números como un todo, no únicamente como algo abstracto, sino como algo vivo; su forma de calcular el tiempo es increíble, no se fundamentaron simplemente en lo meramente físico.
Dentro de sus vastas enseñanzas, detengámonos a reflexionar en sus cálculos matemáticos tan asombrosos, uno de ellos fue el movimiento del planeta Venus, con una precisión asombrosa, tal como quedó registrado en el Códice Dresde; probablemente, en el futuro, cuando los astrónomos descubran más cosas de nuestro sistema solar, nos daremos cuenta con asombro que los mayas ya lo sabían.
Sin embargo, podemos darnos cuenta de que no veían a Venus como una mole planetaria girando sin sentido en el espacio, lo asumían como algo vivo, con alma, inclusive lo asociaron a la divinidad “serpiente emplumada” (Kukulkán o Quetzalcóatl); para los mayas Venus y Kukulkán eran lo mismo.

Calendario de Venus. Códice Dresde. Páginas: 46, 47, 48, 49 y 50. Museo de Toniná Chiapas México.
Hemos pasado con gran vergüenza por una época de extremo fanatismo religioso, ahora en esta época decadente en que vivimos estamos peor, nos encontramos en un periodo de materialismo ateo que nos está conduciendo a muchos errores; es el momento en que debemos de tratar de unir lo místico con lo científico, el Ser (o espíritu) con el saber, de emprender un camino a una espiritualidad científica.
Si nos trasladamos ahora al gran filósofo griego Pitágoras, nos acercaremos al fin que estudiamos en la Gnosis; para este gran sabio, las matemáticas, y como consecuencia los números no eran cuestiones meramente técnicas, sino parte de de la iniciación esotérica o el camino a la perfección y unión con la divinidad.
La estrella de cinco puntas, el triángulo y los números, Pitágoras los consideraba como sagrados; por ello, dicen las tradiciones que tenía un letrero en la entrada de su escuela esotérica que decía: “Que no entre nadie que no sepa geometría”.
Nos comenta el maestro Samael Aun Weor que, si meditamos en las fórmulas matemáticas, nos abriríamos al mundo intuitivo; por lo que es muy recomendable que frecuentemente nos coloquemos en una postura cómoda, relajemos nuestro cuerpo físico completamente, relajemos nuestra mente también, pidamos a nuestro real Ser nos ayude a comprender una fórmula matemática.
Y así, en silencio mental y profundamente concentrados en la fórmula matemática, cualquiera que sea sirve, como el Teorema de Pitágoras, inclusive una receta de cocina, además que no se nos olvidaría, comprenderíamos en profundidad la fórmula para aplicarla prácticamente, y aún más se desarrollaría gradualmente la facultad preciosa de la intuición.
El estudio espiritual de los números no es algo superficial, es la misma senda iniciática o camino a la luz, cada número es el compendio de valores, conocimientos, virtudes, dones, poderes, etc., que hay que conquistar en la vida.
Tenemos nuestro sistema numérico fundamentado en el número diez, los mexicas y mayas lo tenían fundamentado en el número veinte, la Piedra del Sol está basado en el número tres; esto nos lleva a reflexionar en lo enorme que es el conocimiento de los números.
El Tarot Egipcio
Son 22 los arcanos mayores del Tarot egipcio y son 22 letras hebreas las que componen su alfabeto. En la Piedra del Sol encontramos los cuerpos de las dos serpientes que lo rodean de 11 fragmentos, cada una dándonos de nuevo el número 22.
En los sueños, estelas, templos milenarios, libros sagrados del mundo, etc., podemos tomar esta base para penetrar en la enorme sabiduría contenida en los números.
El tarot, en estos días de decadencia moral, lo hemos llevado a su parte más baja, al igual que la conducta humana. Lo hemos convertido en un simple juego de cartas y, en el peor de los casos, en un instrumento adivinatorio lleno de fantasía.
No es de extrañar que los lagos y las piscinas sagradas que se solían encontrar al lado de un templo de misterios, símbolo del caos primordial origen de todo lo existente, los convertimos en balnearios; la tauromaquia atlante, en donde jamás se mataba o lastimaba el toro, era para representar la lucha en contra de la bestia interior o el ego; lo hemos convertido en un grotesco espectáculo de sangre.
El origen del tarot no lo hallamos en los siglos pasados, como podríamos suponer; en realidad es antiquísimo, su procedencia la encontramos en las enseñanzas esotéricas egipcias y esta cultura tiene su origen en la Atlántida. Lo trajo un maestro llamado el ángel Metraton, que es el mismo Enoch bíblico.
En un momento quedó grabado en piedra, lamentablemente hoy en día no existe un testimonio físico de ello, pero encontramos en códices mayas, esculturas incas, templos milenarios o libros sagrados algunos acercamientos de esta sabiduría.
Por ejemplo: En el Apocalipsis de San Juan se describe el arcano tres o “la Emperatriz”. Apocalipsis 12:1, “Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas”, exactamente tal cual es el arcano tres.

La Virgen del Apocalipsis tiene todas las características del arcano tres. Autor Miguel Cabrera. Museo de Guadalupe Zac. México.
En la mitología grecorromana encontramos el símbolo de la justicia con una mujer con una balanza y una espada, admirablemente igual que el arcano ocho que lleva el mismo nombre, la única diferencia es que está de rodillas.
En la Flauta Mágica de Mozart en el primer acto escena 3 llega Sarastro, un sacerdote solar, en un carro jalado por leones, en una escena igual a la del arcano siete del tarot, “El Triunfo”, en el arcano es jalado por esfinges, pero el simbolismo es el mismo; Mozart inclusive acompaña esta escena con una marcha triunfal. El mismo símbolo lo encontramos plasmado en las hermosas esculturas de la diosa Cibeles.
El arcano cuatro asombrosamente lo encontramos en Tiahuanaco, en la escultura de “El Monolito Barbado”. La barba generalmente es símbolo del poder del verbo; si examinamos cuidadosamente, podremos notar sus brazos en una posición muy similar al de la figura del arcano cuatro; en la parte inferior dos felinos, prácticamente igual al gato del arcano cuatro, y cuando estudiamos el pensamiento autóctono sobre esta pieza, es la misma que se le da al arcano de “El Emperador”, dándonos a entender que es un conocimiento completamente universal.
En algunas construcciones del arco falso maya, se puede ver claramente el mensaje del Arcano doce, ya que se puede observar un rectángulo (el cuaternario inferior: físico, vital, astral y mental) y un triángulo (el Ser con sus dos almas).
En el Templo de las Serpientes, en la zona arqueológica de Xochicalco Morelos México, podemos observar unos sacerdotes con rasgos mayas, con la posición de sus manos igual que el Arcano uno, revelando que, para subir, primero hay que bajar.
La Madre Divina, simbolizada por el arcano dos, es completamente universal y lo encontramos en cada diosa o virgen de todas las culturas del mundo. El arcano diez es la misma rueda del Samsara budista, la rueda cosmogónica de Ezequiel.
Para iniciar en la comprensión de los números comenzaremos con una síntesis, aunque cada número, por sí mismo, nunca lo terminaremos de estudiar en toda la vida, si la dedicáramos a ello.
El maestro Samael Aun Weor, en su libro de Tarot y Cábala, nos da una síntesis y predicción de cada número, a los cuales se les denomina con la palabra “arcano”, cuyo significado es secreto, oculto, misterioso; dando a entender que cada número encierra muchos secretos generalmente insondables del ser humano, la naturaleza y el mismo universo que estamos destinados a descubrir.
Arcano 1 El Mago: el hombre: “Espada. Voluntad. Poder”.
Arcano 2 La Sacerdotisa: la mujer del mago: “Ciencia Oculta. Favorable”.
Arcano 3 La Emperatriz: La Madre Divina: “Producción Material y Espiritual”.
Arcano 4 El Emperador: “Mando. Progreso. Éxito. Misericordia”.
Arcano 5 El Jerarca: el rigor, la ley: “El Karma. Marte. Guerra”.
Arcano 6 La Indecisión: el enamorado: “Victoria. Buena Suerte”.
Arcano 7 El Triunfo: el carro de guerra: “Guerras. Luchas. Expiación. Dolor. Amargura”.
Arcano 8 La Justicia: el arcano de Job: “Sufrimientos. Pruebas. Dolor”.
Arcano 9 El Eremita: la iniciación: “Soledad. Sufrimientos”.
Arcano 10 La Retribución: la rueda de la fortuna: “Buenos negocios. Cambios”.
Arcano 11 La Persuasión: el león domado: “Favorece la Ley. Que no haya temor. Marte”.
Arcano 12 El Apostolado: el sacrificio: “Pruebas y dolor. Arcano A.Z.F. nos saca del dolor”.
Arcano 13 La Inmortalidad: muerte y resurrección: “Transformaciones. Indica cambio total”.
Arcano 14 La Temperancia: matrimonio asociación: “Larga vida. Estabilidad. No cambio”.
Arcano 15 La Pasión: Tifón Bafometo: “Fracaso amoroso. Anuncia peligros”.
Arcano 16 La Fragilidad: la torre fulminada: “Castigo. Caída terrible. Evítese esta fecha”.
Arcano 17 La Esperanza: la estrella de la esperanza: “Significa esperanza y espera”.
Arcano 18 El Crepúsculo: enemigos ocultos: “Los enemigos ocultos saltan en cualquier momento. Enfermedades. No negocios”.
Arcano 19 La Inspiración: el sol radiante: “Éxitos. Buena suerte. La Piedra Filosofal”.
Arcano 20 La Resurrección: la resurrección de los muertos: “Cambios favorables, aprovéchelos. Acabar con las debilidades”.
Arcano 21 La Transmutación: el loco, la insensatez: “Desmoralización total para el mal. Llave mágica: Runa Olin. Antítesis, enemigos de Hiram Abiff”.
Arcano 22 El Regreso: la verdad, la corona de la vida: “Triunfo. Todo sale bien. Poder. Fuerza. Buena suerte”.
Sería muy recomendable aprender esta síntesis, ya que los números se relacionan unos con otros de formas inimaginables, y el saber sus elementos esenciales nos ayudará a penetrar en esta sabiduría milenaria.