Libro: Cábala Gnóstica. La sabiduría oculta en los números

Capítulo 7. La cábala en el mundo

Capítulo 7. La cábala en el mundo

La ciencia de los números es muy antigua, su origen es el mismo que el del universo. Por lo que podemos encontrarla en cada cultura del mundo. Muy interesante es penetrar en la simbología de los números en los libros sagrados, en los templos milenarios, en las mitologías y leyendas.

Una sabiduría trascendental se encuentra escondida en las enseñanzas de nuestros antepasados, perceptible para el intuitivo, para el que sabe ver donde el maestro no escribe, para el que alcanza un grado de comprensión superlativo, por ello se nos ha insistido siempre en tratar de ver y escuchar más allá: “El que tiene oídos para oír, oiga.” (Mateo 13:9).

Estudiemos algunos ejemplos para irnos adentrando en este fascinante mundo de la numerología.

El número 666

Pintura sobre el Apocalipsis de San Juan. Autor Miguel Cabrera. Museo de Guadalupe Zac. México. Foto: Ismael Moreno (Gnosis ICQ).

Pintura sobre el Apocalipsis de San Juan. Autor Miguel Cabrera. Museo de Guadalupe Zac. México. Foto: Ismael Moreno (Gnosis ICQ).

Es muy conocido el número 666 como el de “la bestia”, debido al versículo del Apocalipsis 13:18 “Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia; porque es número de hombre. Y el número de ella, seiscientos sesenta y seis.”

Es muy interesante tratar de develar este número, de hecho, así lo sugiere San Juan cuando nos dice: “Aquí hay sabiduría”.

Si analizamos la suma total tenemos el 18, que en la cábala significa los enemigos ocultos, esotéricamente estos son nuestros defectos psicológicos: la ira, lujuria, orgullo, pereza, gula, envidia, etc. Desde este punto de vista; la bestia somos toda la humanidad, pues dentro de nosotros habita el 18 o los enemigos ocultos.

Esto lo confirma el siguiente versículo bíblico: “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo” (1 Juan 2:18). No se habla de un anticristo sino de muchos, o sea toda la humanidad que tenga ese número en el interior, es decir el ego.

Al estudiar el número seis nos encontramos con “El enamorado”, las voliciones eróticas, interpretando esto como el mal uso de las fuerzas que nos trajeron a la existencia; si damos un vistazo a la actualidad, veremos que es el punto en que más fallamos. Al ser la suma 3 veces del seis, nos da a entender que no sólo en el aspecto físico, sino también en el mental y en el espiritual.

Las medidas del Arca de Noé

En las medidas del arca encontramos otro mensaje cabalístico: “Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura”. (Génesis 6:15).

Un simple análisis superficial nos revela que no se trata de algo literal: un codo bíblico se considera aproximadamente en 45 centímetros, es decir: Longitud: 137 metros, Ancho: 23 metros, alto: 14 metros. Por lo que tenemos que irnos a la cábala para develar qué es lo que nos quiere decir aquí.

Si consideramos que el ser humano no tiene categoría de ser humano verdadero actualmente, sino que, con tantos egos, es un “animal intelectual” y que se habla del fin de una raza y de cómo podríamos salvarnos, entonces podríamos entender mejor el mensaje.

Las medidas: 300 + 50 + 30 = 380 = 11. El 11 es el trabajo con el fuego sagrado.  Y el 11 es igual a dos unos, es decir, varón y mujer; ahora todo encaja y los números coinciden con el contexto. Podríamos decir en otras palabras: Sólo aquellos que trabajen en pareja, en la magia del amor despertando el fuego sagrado, podrán salvarse.

Los 144,000 salvados

El falso arco maya de la idea del arcano 12, ya que se forma de un rectángulo (el cuaternario inferior) y un triángulo (El Ser con sus dos almas). Uxmal Yucatán México. Foto: Antonio Compean.

El falso arco maya de la idea del arcano 12, ya que se forma de un rectángulo (el cuaternario inferior) y un triángulo (El Ser con sus dos almas). Uxmal Yucatán México. Foto: Antonio Compean.

En Apocalipsis 7:4 leemos: “Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.”; y todavía más se nos especifica que son doce mil de cada una de las doce tribus de Israel en Apocalipsis 7:5–8.

Las doce tribus de Israel se corresponde con la humanidad entera, que estamos regidos por doce influencias zodiacales y estas por inteligencias divinas; en cada casa zodiacal existe un aprendizaje que hay que llevar a cabo, también características mentales y emocionales similares. Las doce tribus de Israel no se trata de algo geográfico o étnico; sino más bien de toda la humanidad clasificada de acuerdo con estas doce vibraciones cósmicas.

De esas doce tribus, es decir, de la humanidad completa, con su división en los doce signos zodiacales, serán salvados doce mil; que en cábala es el apostolado, dando a entender que sólo quienes verdaderamente demuestren amor por sus semejantes con hechos tendrán oportunidad; esto quiere decir que habría que eliminar el egoísmo, los rencores, los odios, etc.

El doce también representa el ligamen de la cruz (ser humano con los cuatro cuerpos inferiores el físico, vital, astral y mental) con el triángulo divino (el Ser con sus dos almas: la divina y humana). Queriendo decir con esto, que sólo quienes logren encarnar a su triada divina podrían ser salvados.

El número 144,000 es obvio que no es literal, sería realmente incomprensible que tuvieran que ser exactamente un número determinado; pues si hubiera entre tantos millones de seres humanos más de 144,000 que hayan logrado purificarse, ¿qué pasaría con los demás llegando a ese número?

Más bien debemos entenderlo como algo alegórico, si analizamos la suma total de 1 + 4 + 4 + 0 + 0 +0 = 9; el nueve es la iniciación, la generosidad, la novena puerta que indica el transmutar las energías creadoras.

De ese modo, serán salvados los que amen a la humanidad (el doce es el apostolado); los que unen el cuaternario con el triángulo divino (eso significa el doce también) y que transiten realmente en el camino de la generosidad, de la iniciación y el trabajo sublimando sus energías.

El Nacimiento de Fu-Ji (Fu xi, Fuzi)

En la cultura china hay un gran maestro cuyo nacimiento está lleno de simbología cabalística muy interesante; una de las posibles traducciones de su nombre: Fu-Ji, ya nos da una hermosa enseñanza: “el que somete la tierra con la luz del cielo”, mostrándonos ese camino de los grandes iniciados, unir lo humano con lo divino.

Iniciaremos identificando a Fu-Ji en nuestro interior, correspondiente al Cristo íntimo, el cual debemos encarnar trabajando en la Gran Obra, transitando el camino de las tinieblas a la luz.

Nace a Medianoche, el día cuatro de la décima luna, y a los doce años precisos.

El día cuatro es el trabajo con los cuatro elementos de la alquimia: fuego, agua, aire y tierra; desenvolviéndose maravillosamente con la magia del amor. La décima luna es el nombre de la Divina Madre IO, quien nos ayuda a trascender las leyes mecánicas de la naturaleza o rueda de nacimientos del arcano diez. A los doce años precisos nos indica que debemos desarrollar las doce facultades y hacer el ligamen de lo terrenal (el cuaternario inferior) con la triada Divina, representado por la imagen del arcano doce para encarnar al Cristo interior.

La Virgen Hoa-Se, nuestra Madre Divina particular, dando un paseo por la orilla del río Amarillo (el mercurio filosofal), cuando nosotros trabajamos con las aguas puras de la vida, puede concebir en su vientre a Fu-Ji o Cristo interior, al poner su pie sobre la huella del Grande Hombre o el Padre que está en Secreto.

Los “Magos” (Ahpú) del Popol Vuh

Parte superior “Antiguo Secreto” y “Antigua Ocultadora”, a la izquierda los Magos y sentados los gemelos divinos. Dibujo del libro: “Enseñanzas Secretas del Popol Vuh” Ruben Soto (Gnosis ICQ).

Parte superior “Antiguo Secreto” y “Antigua Ocultadora”, a la izquierda los Magos y sentados los gemelos divinos. Dibujo del libro: “Enseñanzas Secretas del Popol Vuh” Ruben Soto (Gnosis ICQ).

En el capítulo segundo del Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, tenemos la historia de los gemelos divinos, de cómo vencen en el campo de la bola religiosa a los señores del inframundo, quienes fueran asesinos de sus padres.

Lo interesante en este relato, que está relacionado con la cábala, son los nombres de los personajes principales. Primero aparecen los abuelos: “Antiguo Secreto” (Ixpiyacoc) cuyo nombre es casi igual al del maestro Jesús cuando dice: El Padre que está en Secreto, corresponde indudablemente al arcano uno “El Mago”. Curiosamente la abuela se llama “Antigua Ocultadora” (Ixmucané) y en cábala el dos es conocimiento oculto favorable y es la Madre.

Por si fuera poco, los nombres de los “Magos” (Ahpú) son: “Supremo (o Uno) Maestro Mago” (Hun Hun Ahpú) y “Principal (o Siete) Maestro Mago” (Vucub Hun Ahpú), en estos nombres está presente muy notoriamente la cábala.

Claramente representan los valores del Espíritu, ya que son diestros en el arte, cerámica, pintura, danza, flauta y expertos en el campo de la bola religiosa (juego de pelota). El uno es espíritu y el siete es la perfección u organización y nos recuerda las siete virtudes principales: castidad, diligencia, amor, alegría por el bien ajeno, humildad, templanza y generosidad.

En la parte inferior de la tierra se encuentran los señores del inframundo (Xibalbá) y se llaman “Uno (o Supremo) Muerto” (Hun Camé) y “Siete (o Principal) Muerto” (Vucub Camé), clara alusión al fuego negativo fatal como “uno”, y a los siete pecados capitales como “siete”. Son los causantes de las enfermedades, muerte y problemas; por supuesto, son una alegoría de nuestros defectos psicológicos.

La Puerta del Sol en Tiahuanaco

El señor de los dos báculos. Tiahuanaco Bolivia. Foto de pieza artística.

El señor de los dos báculos. Tiahuanaco Bolivia. Foto de pieza artística.

Encierra grandes verdades trascendentales relacionadas con el espíritu inmortal del ser humano, con la cábala es que podemos entender el porqué de sus símbolos.

En la parte central está el Señor de los dos báculos, se ha considerado que es el dios Sol, Viracocha, en todo caso simboliza a nuestro Ser, a esa chispa divina que debemos encarnar; sus dos báculos encierran los dos arcanos: el uno, en la derecha simbolizando al Padre y el de la izquierda está compuesto por dos serpientes para indicarnos el arcano dos, la Madre Divina.

El rostro realizado de forma cuadrangular es para resaltar el arcano cuatro del tarot, el sagrado tetragrámaton griego, diciéndolo de otra forma, la trinidad dentro de la unidad (3 + 1 = 4).

24 seres alados a cada lado, dándonos 48, pero con el Señor de los dos báculos nos dan 49, y son exactamente las partes fundamentales del Ser. El Ser es como un ejército de niños, cada parte relacionada con un aspecto del trabajo interior; pero de esas innumerables partes son 49 las principales, aquí representadas por los 48 seres alados más el Señor de los dos báculos.

Los nueve basamentos de los templos mayas

Los nueve basamentos en la Pirámide de Kukulkán, Chichen Itzá México.

Los nueve basamentos en la Pirámide de Kukulkán, Chichen Itzá México.

En el templo del dios “Escudo Solar” (Pacal Kin) de la zona arqueológica de Palenque Chiapas México, así como en el templo I “del Gran Jaguar” en la zona arqueológica de Tikal Guatemala y en la pirámide de la “Serpiente Emplumada” (Kukulkán) de la zona arqueológica de Chichén Itzá en Yucatán México, encontramos que todos tienen 9 basamentos.

Tres zonas están perfectamente definidas en la cosmogonía maya y estas son: el inframundo con nueve zonas, el mundo físico y las trece supra dimensiones o cielos. Estos templos milenarios están construidos con nueve basamentos, para indicar que es indispensable descender a los 9 infiernos para ganarse el derecho a subir a los mundos superiores de conciencia.

Sin embargo, hay algo más, de acuerdo con la cábala el nueve es la iniciación, la generosidad, la genialidad y el trabajo con las aguas primordiales de la vida. Así que tenemos en estos imponentes templos milenarios una viva invitación a ingresar al camino que nos puede llevar a la divinidad. Un mensaje directo a la conciencia para el que contemple arrobado estas majestuosas construcciones.

La Flauta Mágica de Mozart

Parte superior central: La reina de la Noche; a la izquierda las 3 damas; a la derecha los 3 geniecillos; abajo Papageno y el príncipe Tamino. Del libro: “La flauta Mágica y la Iniciación”, Dibujo Rubén Soto (Gnosis ICQ).

Parte superior central: La reina de la Noche; a la izquierda las 3 damas; a la derecha los 3 geniecillos; abajo Papageno y el príncipe Tamino. Del libro: “La flauta Mágica y la Iniciación”, Dibujo Rubén Soto (Gnosis ICQ).

Es una ópera de gran trascendencia, la obra cumbre del maestro Mozart. Al estudiarla nos encontramos que está fundamentada en el número tres, ya que encontramos tres geniecillos que son la voz de la conciencia que nos deben guiar en todos los aspectos de la vida. También encontramos tres damas sirvientas de la reina de la noche portando jabalinas de plata, símbolo de la energía creadora, usada bien o mal por el estudiante gnóstico.

Son tres las puertas del templo del Sacerdote Solar: La naturaleza, la razón y la sabiduría. Hay tres personajes varones y tres mujeres que representan los niveles del Ser: El iniciado (a) gnóstico (a) representados por Pamina y Tamino. El buen dueño de casa representado por Papageno y Papagena. Y el que somos ahora actualmente llenos de rencor, envidia y deseo: Monostatos y la Reina de la Noche.

Tres veces tres solemnes sonidos nos encontramos como punto destacable en varias partes de la obra, desde la obertura y en momentos esenciales cuando precisamente se habla de iniciación, ya que hay que recordar que el nueve es lo que precisamente representa.

Los 22 arcanos los encontramos dentro de la obra, entre ellos podemos destacar el Arcano 1 y 2 en los himnos a Osiris e Isis; el seis en Papageno como el “Enamorado del tarot”, en la escena donde Pamina y Papgeno vencen a Monostatos y sus guardias con las campanillas de plata es la viva representación del arcano 11 “La Persuasión”. El Arcano 15 “La Pasión” es cuando Monostatos le canta a la Luna lleno de ardiente pasión.

La Novena Sinfonía de Beethoven

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Increíble es que sea la obra maestra de este gran iniciado, que en vida se llamó Beethoven y que actualmente figura como un guardián de un templo del mundo causal, el mundo de la música.

La palabra “Freude” en alemán es: alegría, pero también es voluptuosidad. Si en lugar de traducirlo como “oda a la Alegría”, lo tradujéramos como “Oda a la Voluptuosidad”, el himno si bien nos habla de la fraternidad entre los seres humanos, toma entonces un aspecto más profundo, con un sabor más iniciático.

Empieza a encajar todo, por ejemplo, nos dice en la maravillosa melodía: Freude (Alegría o Voluptuosidad) hija del Elysium, que es un mundo paradisiaco en la mitología, el mismo edén bíblico, que curiosamente edén se traduce también como voluptuosidad.

Es destacable que el arcano 9 del tarot significa el trabajo con las aguas que nos trajeron a la existencia, es decir, la energía creadora, la voluptuosidad. Así que esta melodía tan ampliamente difundida tiene su mensaje dirigido solo para los que buscan profundizar y no se contentan con lo meramente literal, “Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden.” (Mateo 13:13).

Es de notar que, en el Árbol de la Vida, la emanación no. 9 o sephirote Jesod, es la que corresponde a la parte del cuerpo de los órganos creadores. Entonces toma sentido esta parte de la melodía: “Quien haya alcanzado la fortuna de poseer la amistad de un amigo, quien haya conquistado a una mujer adorable una su júbilo al nuestro”.

Nos habla claramente de los misterios de la magia del amor en el matrimonio, en la unión no sólo física sino mística del principio masculino y femenino de la creación entera.

El Edda Germánico

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Edda es una palabra que quiere decir “abuela”, es el libro sagrado de los pueblos nórdicos y como todos los libros sagrados del mundo tiene cantidades inconmensurables de sabiduría iniciática.

Nos habla del origen del universo, la naturaleza y del ser humano, pero para el estudiante gnóstico debe entenderse también como las instrucciones de cómo lograr integrarse nuevamente a su origen divinal.

“En el principio existían dos únicas regiones: la del fuego y la luz, donde reinaba el ser absoluto y eterno, Alffadir, y la otra la región de las tinieblas y el frío llamada Niffheim, dominada por Surtur, (El Negro). Entre una y otra región se extendía el caos”.

Aquí podemos observar inmediatamente el arcano uno que es el Padre, el fuego y la luz; y el arcano dos que es la Madre Divina, el agua, la oscuridad como quietud, pasividad. Los atributos de los dos primeros arcanos: voluntad e imaginación.

“Las chispas escapadas de Alffadir fecundaron los fríos vapores del Nifheim”

El principio masculino el fuego (arcano 1) fecunda la materia caótica o la gran Madre Cósmica (el arcano 2), así surgió el universo entero.

“Y nació Imir, padre de la raza de los gigantes. Para alimentarlo –y de la misma manera– fue creada la vaca Audumbla, de cuya ubre manaron cuatro ríos de leche”.

Los principios cósmicos Padre-Madre (arcano 1 y 2) ahora manifestándose dentro del ser humano, pues cada uno tiene su propio Imir o Padre que está en secreto y su propia vaca Audumbla o su propia madrecita particular.

De cuya ubre manan cuatro ríos de leche, el arcano cuatro del tarot, los cuatro elementos de la naturaleza: el fuego, el aire, el agua y la tierra. Indicándonos que debemos trabajar con estos cuatro elementos en nuestro laboratorio interior.

“Ahíto, Imir se durmió. Y del sudor de sus manos nació una pareja, varón y hembra, de gigantes; de uno de sus pies, un monstruo de seis cabezas”.

Así como Adán al dormirse de una costilla se hizo a Eva, Imir al dormirse nació una pareja, varón y hembra de gigantes y de sus pies un monstruo de seis cabezas (el arcano 6), la unión del fuego y agua, pero ahora en el microcosmos, si en el espacio sagrado fue hecho así el universo, ahora en nosotros lo podremos imitar para auto realizarnos.

“Inmediatamente decidieron los dioses crear la primera pareja humana. De un fresno formaron al hombre y le llamaron Askur. De un aliso formaron la mujer y la llamaron Embla”.

Muy bella es esta parte del Edda, si vemos las características del fresno son: durabilidad, fuerza, firmeza, etc., particularidades que antes se tenían en forma muy natural en el varón y que valdría la pena recuperar.

Del aliso diremos que es un árbol muy cotizado por los artistas para esculpir en madera, para el arte, la belleza, características todas del principio femenino eterno. Enseña este libro sagrado la necesidad de encarnar en el ser humano los atributos de los arcanos 1 y 2 en el varón y la mujer.

“Odín les dio el alma; Villi les dio el entendimiento; Ve les dio la belleza y los sentidos. Y los dioses, satisfechos de su obra, se retiraron a descansar y a gozar a su mansión del Asgar, situada en el centro del universo”.

El despliegue es extraordinario, ahora viene el arcano tres del tarot, ya que es belleza, arte, creación y efectivamente se les otorga por tres dioses: alma, entendimiento y belleza.