Simbolismo Esotérico del Cangrejo

“La Luna. Diana con el signo de Cáncer”. Facchetti, Pietro, copia de Rafael (Siglo XVI).

“La Luna. Diana con el signo de Cáncer”. Facchetti, Pietro, copia de Rafael (Siglo XVI).

El nombre de este crustáceo fue formado por la lengua romance con el sufijo diminutivo -ejo- sobre la forma cangro. Esta viene del latín cáncer, cancri, cangrejo, El cangrejo, es una maravillosa y tierna criatura que no es peligrosa, tiene como alta prioridad el sentido de supervivencia, por ello simboliza la tenacidad, pues son capaces de perder una pata a perder una presa ya que son conscientes de su capacidad de regenerar esa pata.

Tienen notables ojos fijados en tallos alargados que salen de su cabeza, estos ojos pueden moverse en diferentes direcciones por lo que pueden ver todo alrededor, incluso mientras está escondido entre la arena, entre los arrecifes de coral marino o entre las rocas.

Realmente la gran madre naturaleza, con sus inconmensurables criaturas y los distintos comportamientos de estas, nos está indicando el camino que debemos seguir para lograr la transformación radical, pues esotéricamente, esta criatura de la naturaleza llamada cangrejo, con sus ojos escudriñadores y caminado de lado, con sus tenazas al frente, listas para el combate contra sus depredadores, nos indica el estado de autoobservación, de alerta novedad, de autodefensa que debe tener el estudiante gnóstico para no ser subyugado por sus yoes y por lo tanto empujado al mal comportamiento.

La gran mayoría tenemos el yo de la pereza, el yo de la lujuria, de la codicia, de la envidia, del orgullo, de la gula, de la ira, de los celos y muchos etcéteras más. Su determinación de no perder una presa nos habla de la tenacidad o perseverancia que debemos tener en el trabajo sobre sí mismos y el cual debe ser nuestra prioridad, y así lograr la regeneración personal simbolizada por la regeneración de su pata perdida.

El hecho de esconderse y permanecer alerta en espera de una presa para alimentarse nos recuerda los Proverbios bíblicos, capítulo 22 versículo 3 que dice: “El avisado ve el mal, y se esconde; más los simples pasan y reciben el daño”.

La gran mayoría pertenecemos al grupo de los simples: todo nos pasa, todo nos sucede, el ego nos maneja a su antojo, no tenemos una individualidad propia, José no es José, Víctor no es Víctor, María no es María, Carlota no es Carlota, etc.

Somos el yo andando, no somos libres, es nuestra legión de yoes la que nos maneja. Hay que escondernos, emboscar al yo y darle muerte con el auxilio de nuestra Madre Divina interior, pues cada quien tiene la suya, para que así podamos liberar nuestras virtudes ocultas, las virtudes del alma: la caridad, la serenidad, la humildad, la dulzura de carácter, la paciencia, la moderación en todo lo que hagamos, la alegría por el bien ajeno, la decencia sexual, la fidelidad, decir siempre la verdad, la empatía hacia nuestros semejantes, la voluntad para hacer las cosas, etc., ese es nuestro alimento para avanzar en nuestro crecimiento espiritual y ser un verdadero ejemplo para nuestros semejantes.

Hay que velar, ese es el avisado, el despierto, el que ve el mal y se pone a salvo, el que sabe ver las tentaciones y las supera porque su prioridad es conseguir la liberación y así poder conocer la verdadera felicidad, la libertad del alma, la paz interior.

Que los anhelos más íntimos te impulsen hacia el buen camino. Hasta pronto fino lector.

Enviado por instructor José Isabel Mauricio Vargas. Loreto, Zac.

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