El Dios Murciélago

“Dios Murciélago”. Cultura Maya. Foto: José Isabel Mauricio Vargas (ICQ Gnosis).

“Dios Murciélago”. Cultura Maya. Foto: José Isabel Mauricio Vargas (ICQ Gnosis).

El venerable maestro Samael Aun Weor, en el libro de “Magia crística azteca” explica lo siguiente:

El murciélago era muy venerado y algunas tradiciones aún permanecen en el pueblo de Tzinacatán en Chiapas, habitado por tactziles (gente del murciélago, de la familia maya) y en el Valle de Toluca, el pueblo de Tzinacantepec. En el Popol Vuh, la biblia maya, el murciélago es un ángel que bajó del cielo a decapitar a los primeros hombres mayas hechos de madera. -Ya que este Dios de la vida y de la muerte y que usa esa apariencia, tiene ese poder de generar la vida o de ejecutar los procesos de la muerte-. El murciélago celeste aconsejó qué debían hacer Ixbalanqué y Hunahpú para salir victoriosos de la prueba de la caverna del Dios murciélago. Encontramos a Tzinacan, el murciélago dibujado en estelas, códices y vasijas mayas con a librea del Dios del aire; se le ve el apéndice nasal, los dientes triangulares saliendo hacia debajo de las comisuras de la boca.

En los códices aztecas se le dibujaba en braseros, vasos y silbatos, siempre como los vampiros de tierra caliente del sur de México. -El murciélago dibujado en las estelas tiene diferentes significados, tanto podría ser un pectoral relacionado con el íntimo como un escudo que representaría el conocimiento para enfrentarse a la muerte o a la vida. Cuando aparece en braseros, muy representativo es que la mística involucrada en la oración en las plegarias y evocando el incienso y el fuego nos conecta con esa actuación del Dios murciélago en todos los planos de consciencia. Cuando su símbolo aparece en vasos y silbatos, nos señala beber con sabiduría y los silbatos el aliento de vida que hace sonar las cualidades ocultas del ser humano-. La boca se caracteriza por los caninos y los incisivos inferiores tapados por la lengua, la cual, en las urnas zapotecas, siempre aparece de fuera. Las orejas grandes y bien formadas y saliendo de las orejas el tragus en jade. Dedos cortos con garras hacia arriba para poder utilizar las ventosas de las palmas de las manos, las cuales sirven al murciélago cuando se cuelga de superficies lisas y su apéndice nasal en forma de silla de montar u hoja.

Los templos nahuas en forma de herradura estaban dedicados al culto del Dios murciélago. -Sabemos que la herradura representa a un personaje, ya que el Dios murciélago ayuda tanto en la vida como en la muerte según los procesos de la ley del karma-. Sus altares eran de oro puro y orientados al este, -porque así se rendía culto al astro Sol o consciencia del ser, el oro representa la espiritualidad y al ser o Cristo cósmico, por eso no podía faltar en el altar erigido al Dios murciélago. El Dios murciélago tiene poder para curar cualquier enfermedad, pero también poder para cortar el cordón plateado de la vida, si se nos llegara a presentar en el plano astral, es óbice que es un llamado al camino recto.

Podemos hacer la oración y petición de sanación a este Dios para nuestros amigos o discípulos. Antiguamente se le invocaba y quienes lo hacían formaban una cadena acomodados lateralmente formando una figura de herradura y en cuclillas vocalizaban el mantram IS IS, De frente, levantando las manos con las palmas extendidas, vocalizaba tres veces el mantram: ISIS, dividiéndolo en dos largas sílabas, así:

IIIIIIIIIISSSSSSSSSS-IIIIIIIIIIISSSSSSSSSS

Solía oler a rosas y nardos durante la práctica. Mucha era la devoción de los iniciados. La deidad Nahua de la muerte (el Dios Murciélago) bajaba ataviada con la librea del dios del aire o en forma de búho.

Dentro del recinto donde se levantaba el Templo Mayor de Tenochtitlán existió un templo circular dedicado al sol; orientado hacia el este, su techo permitía que el Sol penetrara hasta su altar. En el muro interior del fondo de ese templo se hallaba un gigantesco sol de oro puro, representación visible de la gran deidad invisible, Ipalnemohuani. Su puerta de entrada era la boca de una serpiente con fauces abiertas; de sus comisuras, curvos y amenazadores salían los colmillos y, en relieve, sobre el piso, grande y bífida lengua salía de la puerta del templo. En el frontispicio del templo, en relieve, abiertas fauces de otra enorme serpiente de afilados colmillos simbolizando al monstruo contra el cual tenían que luchar los adeptos de la augusta Orden de los Comendadores del Sol.

“Dios Murciélago”. Museo del Templo Mayor. Foto: Lupita Rodríguez y Jenaro Reyes (ICQ Gnosis).

“Dios Murciélago”. Museo del Templo Mayor. Foto: Lupita Rodríguez y Jenaro Reyes (ICQ Gnosis).

Entre las cámaras secretas de este templo de misterios existió el Tzinacalli (la casa del murciélago) espacioso salón con aspecto interior de sombría caverna donde tenían lugar los rituales de iniciación para alcanzar los altos grados de Caballero Ocelotl (tigre) y Caballero Cuauhcoatl (águila). Sobre el dintel de la pequeña puerta disimulada en el muro interior del fondo de la caverna, la cual daba paso al templo, colgaba un gran espejo de obsidiana y frente a esa pequeña puerta ardía en el suelo una hoguera de leña de pino.

El candidato a la iniciación era llevado al Tzinacalli donde quedaba solo a altas horas de la noche. Se le había indicado que caminara a través de la oscuridad hacia la luz de una hoguera y que, frente a ella, hablara al guardián del umbral: "Soy un hijo de la Gran Luz; tinieblas apártense de mí"

Los murciélagos comenzaban a revolotear y a chillar sobre la cabeza del candidato. La leña de pino se iba apagando, solo quedaba en ella el rescoldo, cuyo fuego se reflejaba en el espejo. De repente, ruidoso batir de alas, un alarido aterrador y una sombra humana, con alas de murciélago y maxtlatl alrededor de la cintura, emergía de la oscuridad amenazando con su pesada espada decapitar al intrépido invasor de sus dominios.

¡Ay del candidato que retrocedía aterrado! Una puerta, que hasta entonces había permanecido hábilmente disimulada en la roca, se abría en silencio y en el quicio aparecía un extraño señalando el camino del mundo de los profanos de donde el candidato había venido.

Pero si el candidato tenía la presencia de ánimo suficiente y resistía impávido la embestida de Camazotz (el dios de los murciélagos), la pequeña puerta, oculta frente a él, se abría suavemente y uno de los maestros se adelantaba a su encuentro para descubrir e incinerar a la efigie del candidato, modelada en papel de amate y oculta entre las sombras de la caverna, mientras los demás maestros daban al aspirante la bienvenida y lo invitaban a entrar en el templo. Ritual que simboliza a la muerte de las pasiones de la personalidad del iniciado en su paso de las sombras a la luz.

A través de las pruebas de la ordalía a que eran sometidos los candidatos a iniciados en las antiguas escuelas de misterios Nahuas, el alma animal de estos se retrataba a veces como murciélago porque, como el murciélago, el alma de ellos estaba ciega y privada de poder por falta de luz espiritual del sol.

“Dios Murciélago”. Museo de Xochicalco Morelos. Foto: Virgilio Cuautle Roldán (ICQ Gnosis).

“Dios Murciélago”. Museo de Xochicalco Morelos. Foto: Virgilio Cuautle Roldán (ICQ Gnosis).

Como vampiros, los depravados y avaros se arrojan sobre sus presas para devorar las sustancias vivas que hay en ellas y después, deambulando perezosamente, regresan a las sombrías cavernas de los sentidos donde se ocultan de la luz del día como todos los que viven en las sombras de la ignorancia, de la desesperación y del mal.

El mundo de la ignorancia está gobernado por el temor, el odio, la codicia y la lujuria. En sus sombrías cavernas vagan los hombres y mujeres que solo se mueven al vaivén de sus pasiones. Solo cuando el hombre realiza las verdades espirituales de la vida, escapa de ese subterráneo, de esa maldita caverna de murciélagos donde Camazotz, que muchas veces mata con su sola presencia, permanece oculto acechando a sus víctimas. El sol de la verdad se levanta en el hombre e ilumina a su mundo cuando este eleva su mente desde la oscuridad de la ignorancia y el egoísmo hacia la luz de la sabiduría y el altruismo. Símbolo de este estado de conciencia en el hombre son los ojos de águila, que sobre los tarsos de los pies de Coatlicue, tratan de ver hacia el infinito.

Este tema nos invita a meditar profundamente, a reflexionar en todos los detalles de nuestra vida diaria para poder comprender con claridad tanto al ego como a la ley de las acciones y poder lograr una armonía en los cinco centros de la máquina humana. A través de la psicología revolucionaria para no sucumbir ante la identificación y así fortalecer los efluvios de la vida a la que en los mundos internos el Dios murciélago nos inspira a comprender la importancia de eliminar todo lo ilusorio e insustancial que causa la muerte, imbuidos siempre por las características impresionantes del murciélago, salir de la oscuridad hacia la luz, de la oscuridad del ego hacia la luz de la consciencia.

Ismael Moreno Luna. Comisión Calmécac ICQ.

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