Llave 09

Llave no. 9 de Basilio Valentín.

Las llaves de Basilio Valentín, escritas en un lenguaje alegórico que solamente el alma puede interpretar, han alejado al vano intelecto de su tergiversación y han permanecido como claves vivientes para quienes anhelan una revolución interior. A la luz de la doctrina gnóstica develada por el V. M. Samael Aun Weor, es factible conocer su significado y llevar a la práctica los mágicos artificios que acercan al ser humano a su emancipación.

Lejos de merecer tales misterios, la bondad y misericordia divina han permitido que las esencias buscadoras de la verdad conozcan la tabla de salvación y luchen por subir a ella para formar parte del éxodo antes de la destrucción de esta raza. En el relato de la Biblia al respecto, es Noé quien anuncia la venida de un gran diluvio y la construcción de un arca de salvación…, muy pocos comprendieron y por el contrario, la mayoría de las personas continuaron ocupadas en sus negocios, en sus placeres y en sus vicios.

En la actualidad, independientemente del acercamiento de una gran catástrofe, la humanidad parece olvidarse de su situación espiritual y distraerse con la comodidad de la vida, las nuevas tecnologías y avances científicos que encandilan los sentidos y ofuscan la ética humana, dejándose llevar más por la satisfacción momentánea que por el despertar de la conciencia, cuyas virtudes o requisitos esenciales son: la santificación, la purificación, la vocalización y la meditación, tal como se enuncia en la novena clave alquímica:

“Haz que de un triple corazón crezcan tres serpientes vivas, después enciérralas juntas en un vaso de cristal. Venus hace admirar la graciosa cola del pavo, y alegra tus ojos como un cisne blanco como la nieve. Favorito de Saturno, un cuervo negro seguirá, y después del ala del águila presentará sus plumas”.

El triple corazón se explica por los fundamentos de la alquimia cuyo principio es que el hombre o mujer espiritual es un trío de cuerpo, energía y conciencia, al igual que se confirma en las sagradas escrituras (Tesalonicenses, 5-23)…Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado…, la naturaleza humana es también divina, contiene espíritu y materia, mientras que el alma se viste con el vehículo físico o material para evolucionar en el mundo tridimensional hacia lo espiritual, el alma no es espíritu ni materia, se constituye por los valores conscientivos obtenidos en sus existencias. El espíritu es la chispa divinal, desprendida de la divinidad en el amanecer de la vida.

La santificación del triple corazón, cuerpo, alma y espíritu es la limpieza del alma, conservar la pureza y perfección de los triunfos en el espíritu y no volver a pecar. Para santificar el triple corazón es necesario despojarse de las bajas pasiones como son los vicios, deseos, defectos, fanatismos, ambiciones, etc., transformar los pensamientos, palabras, emociones y sentimientos en virtudes, es decir, hacer que crezcan tres serpientes vivas (la serpiente como símbolo de sabiduría y consciencia) para la depuración y limpieza del alma, (vaso de cristal). Esto se logra a base de mucha voluntad, tenacidad, fe y amor, porque el primer paso es enlistar los defectos y vicios para después analizar, mediante la meditación, cada uno durante dos meses y despojarse de ellos paulatinamente hasta terminar con todos y lograr la santificación y paralelamente la purificación

La ciencia de la alquimia de la edad media presenta valiosas similitudes con el relato del Arca de Noé, comprende la purificación como “un proceso de limpieza de la materia (carne) por el fuego sagrado del espíritu. Un proceso básico, fundamental y trascendental por cuanto es el único que transforma lo grosero en sutil”.

La purificación requiere de comprensión amplia, voluntad firme y fe viva. Los alquimistas, al igual que en la Biblia, recurren al simbolismo de los animales para enseñar el proceso de purificación. Las cuatro aves mencionadas en esta clave, pavo, cisne, cuervo y águila semejan a las aves enviadas por Noé, después de cuarenta días en el océano para saber si estaban cerca de tierra firme, entre las cuales envió un cuervo y una paloma.

Lo grosero se va transformando en sutil con la ayuda de Venus, el amor. Al principio el ostentoso y pesado plumaje del pavorreal simula la vanagloria de los vicios y deseos, el artificio de la satisfacción de las pasiones, como cuando la persona se deja llevar por el vicio del alcohol, pero posteriormente viene el desencanto, la cruda y malestar que se niega, así como el pavo pretende ignorar sus horribles patas. Al descubrir el engaño del ego mediante la auto observación, los ojos del alma se maravillan como al ver a un cisne blanco inmaculado de belleza; pero el trabajo no termina aquí, continúa el favorito de Saturno, el cuervo, que simboliza la habilidad de digerir la carroña, de disolver el ego con la ciencia de la meditación y finalmente el águila del espíritu presentará sus plumas, porque el Ser se fortalece a través de la purificación alquímica.

El triángulo de la imagen implica descender o intensificar la atención hacia los aspectos inferiores del cuerpo y del alma con el firme propósito de encarnar al espíritu. "Descálzate, que la tierra que pisas; es santa" le dijo el Señor Jehová a Moisés, cuando el acontecimiento de la Zarza de Oreb, aquella ardía y no se consumía. Así también ocurre cuando las personas tratan de conocer la ciencia de la alquimia sexual sin purificación alguna. La fornicación fue el delito contra natura cometido por los personajes bíblicos Adán y Eva, ese fue el pecado original, por ello es indispensable practicar la santificación y la purificación para posteriormente conocer y practicar el arte de mantener viva la llama del fuego sagrado para la purificación de la materia.

Enviado por: Susana Margarita Rodríguez Licea. Comisión de Eventos del ICQ.

Llave no. 9 de Basilio Valentín.

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