Las Tres Caridades

En el maravilloso libro Sagrado del Bhagavad Gita, nuestro Señor Krishna, aprovecha el contexto de la lucha de Arjuna contra sus parientes y maestros para instruirlo sobre el deber (Dharma), la acción justa en todo aspecto de nuestras vidas; en la acción desinteresada para no tener apegos al resultado y de las modalidades de la naturaleza, que son las Gunas.

El señor Krishna instruyendo a Arjuna, en Kurukshetra, imagen de uso común, de autor anónimo.

El señor Krishna instruyendo a Arjuna, en Kurukshetra, imagen de uso común, de autor anónimo.

Según nuestra actitud interior, la caridad puede ser de tres tipos: Sáttwica, Rajásica y Tamásica.

La caridad Sátvica es la ideal y es descrita en el Bhagavad Gita de la siguiente forma:

“La caridad dada sin ninguna expectativa de retorno, vista como un deber, ofrecida en el lugar correcto y en el momento correcto, a un receptor merecedor, se considera de naturaleza sátvica.”

La caridad en consciencia, por amor legítimo, sin esperar retorno alguno, es un deber.

Los mensajes de nuestro señor Krishna y el maestro Jesús son muy parecidas en el fondo… Jesús nos dice en la Biblia:

“Pero cuando tú hagas obras de misericordia, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, de modo que tus obras de misericordia sean en secreto y tu Padre que te ve en secreto te recompensará”. – Mateo 6: 3-4

Para el Bhagavad Gita, la caridad es en sí misma una práctica espiritual también (Sadhana), ya que, cuando damos, vivimos una pequeña liberación, una pequeña muerte de un apego. La mano que se libera de ataduras materiales también se libera de ataduras espirituales, ayudándonos a un crecimiento interior.

Para aprender a dar a la persona que lo necesita, en el momento y lugar correcto, necesitamos aprender a escuchar la Voz del Silencio, a nuestro Padre que está en secreto, que se manifiesta a través del corazón tranquilo. El trabajo interno de purificación es el camino, entretanto, busquemos ejercer la caridad con sinceridad, con sabiduría y con discreción, esto implica no descuidar nuestras obligaciones de buen padre, buen hijo, buen hermano, etc., porque entonces lo que asumimos como caridad se transformaría en un delito hacia nuestra familia.

La caridad Rajásica es la que se hace de mala gana o esperando recompensa.

El Bhagavad Gita nos lo describe de la siguiente manera:

“La caridad hecha con la expectativa de recibir algo a cambio, o con el deseo de obtener un beneficio personal, o dada a medias, se considera de naturaleza rajásica.”

La Biblia nos dice:

“Cuando pues, hagas obras de misericordia, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres, de cierto os digo que ellos ya tienen su recompensa”. – Mateo 6:2

Actualmente, la presunción y estridencia están a la orden del día en todos nosotros, sobre todo potenciado por las redes sociales que son utilizadas para mostrar al mundo cuán “caritativos” somos… Allí, en esa presunción, en esa esperanza de reconocimiento, ya se tiene el pago por la caridad y no en una recompensa espiritual de nuestro Padre que está en secreto o en aliviar nuestro Karma.

En el momento en que calculamos un retorno, deja de ser caridad y el acto pasa a ser como una inversión. El verdadero dar sucede cuando olvidamos que hemos dado.

En la caridad rajásica, si bien se puede ceder algún valor o pertenencia, la caridad no existe allí, sino sentimientos mezquinos, sentimientos egoicos, orgullo por el reconocimiento, codicia por la recompensa, apego al resultado de la acción.

Sobre la caridad Tamásica, el Bhagavad Gita nos la describe de la siguiente forma:

“Se hace en el momento inoportuno, en lugar indebido, a una persona que no lo merece y con desdén”.

Aquí tampoco existe caridad, ya que, en la mayoría de los casos es una actitud de buscar desembarazarnos de algo que consideramos molesto, incómodo.

Dicha “caridad” puede inclusive dañar a otros, por ejemplo, al dar dinero al ebrio para continuar en su vicio o al dejar a nuestros hijos sin el sustento óptimo por una falsa actitud caritativa.

De nueva cuenta, no es la acción, sino la actitud en nuestro interior al hacerlo.

Bien vale pena reflexionar en cada acto que realizamos, sobre la motivación o impulso que nos lleva a ello, y particularmente en el caso de la caridad ya que insistimos, es una oportunidad de crecimiento espiritual, realizada en equilibrio y dentro de la ley.

Rubén Soto O.

El señor Krishna instruyendo a Arjuna, en Kurukshetra, imagen de uso común, de autor anónimo.

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