Las Gunas

La Perenne sabiduría del Bhagavad Gītā ilumina el sendero de las almas que tienen inquietudes místicas trascendentales y que buscan en la vida, un camino vertical, que conduce al Padre que está en secreto, más allá del camino horizontal inmerso en goces y placeres transitorios. Muestra que el ser no muere, las sensaciones son pasajeras. Un verdadero Kshatriya o guerrero de la conciencia, debe luchar, cumplir su deber, no pecar, porque hay diferentes tipos de muerte, la muerte en batalla, es decir la que adviene cuando el devoto se halla trabajando en sí mismo, le permite ganar el cielo, mientras que la vida de placeres, triunfos materiales y goces sensoriales son retribuidos con ganancia en la Tierra.

Imagen del Señor Krishna y Arjuna de autor anónimo, pintura india clásica o estilo devocional.

Imagen del Señor Krishna y Arjuna de autor anónimo, pintura india clásica o estilo devocional.

Se ha explicado que en el gran Pralaya, o noche cósmica, antes de la creación, las gunas permanecen en el seno de la Prakriti en perfecto equilibrio y cuando adviene el Mahanvantara o gran día, las gunas se manifiestan en desequilibrio. Las tres gunas explicadas en los Vedas como atributos de pureza, acción e inercia, forman parte de la naturaleza psicofísica del ser humano “atan fuertemente al ser encarnado”, el propósito de conocerlas consiste en realizar el trabajo psicológico para volver a equilibrarlas, trascender la lucha de los opuestos y encarnar al Atman (Ser).

El Bhagavad guita invita al ser humano a convertirse en un Muni, un sabio en silencio, quien posee conocimiento firme, imperturbable, que ha renunciado al deseo, que controla los sentidos; enseña cómo, la identificación con las gunas aleja a la conciencia de la felicidad y de la paz. Sattwa es la pureza, lo luminoso y bueno; Rayas es la acción, motivada por la naturaleza pasional, el deseo y el apego; Tamas es la inercia, ignorancia, fascinación, negligencia, pereza y sueño de la conciencia. Es claro que las gunas forman parte de la naturaleza humana, por ello es tan difícil que el Arjuna (esencia humana) interior se oponga a ellas y entre en batalla en su contra para vencerlas, las gunas en desequilibrio y el apego a ellas han creado ideas, emociones, pensamientos egoicos y egoístas, confundiendo además al ser humano y haciéndole creer que la satisfacción y el placer son la felicidad auténtica y la paz.

Imagen del Señor Krishna en la batalla de autor anónimo, pintura india clásica o estilo devocional.

Imagen del Señor Krishna en la batalla de autor anónimo, pintura india clásica o estilo devocional.

Este texto sagrado ofrece una didáctica para comprender el agregado psicológico. Es sabido que el ego se manifiesta en el cuerpo físico como acciones o reacciones, en el cuerpo astral como emociones y en el cuerpo mental como pensamientos. Cada acción, emoción y pensamiento puede ser sáttwico, tamásico o rayásico, dependiendo de su naturaleza. Sin olvidar que la causa de nuestro hálito de vida es el Ser y habita en todo átomo, partícula y molécula, por ello el sendero devocional del Bhagavad Gita explica que solamente Dios es omnipotente, omnisciente e inmortal, y, aunque el yo pretenda ser el autor de todas las cosas, se convierte en un ladrón cuando “disfruta de los objetos otorgados por los Devas sin brindarles ofrendas”.

Así induce a actuar con shraddha (actitud sincera, humilde, respetuosa y con fe) y a cumplir el deber humano sin apego, ya que son las gunas quienes actúan a través de la Prakriti y no el yo desde su egoísmo. Cuando Sattwa predomina en las acciones, el conocimiento brilla sobre los sentidos, es decir, que se debe actuar con cuidado de no perderse entre el laberinto de las teorías, sino actuar con conciencia para no abandonar el trabajo esotérico; cuando predomina Rayas se fortifica al ego lunar a través de los la oscuridad mental, la inercia y la alucinación; y cuando predomina Tamas, prevalece la oscuridad mental, la inercia y la alucinación o fascinación con el mundo ilusorio, que es el origen de todo deseo.

El apego a las gunas influye la ley del retorno, provocando nacimientos en ambientes buenos o malos, se explica que, si al morir, prevalece Sattwa, porque en la vida desarrolló este temperamento, entonces entra a la esfera de los devotos, a los paraísos o reinos moleculares donde goza dicha infinita; si predomina el temperamento de Rayas, nace entre la gente adicta a la acción, se reincorpora de manera inmediata o permanece en el umbral aguardando una nueva matriz, sin disfrutar de la dicha de unas vacaciones en el nirvana; y si su temperamento es Tamásico, entonces nace entre seres que no razonan, ingresa a los mundos infiernos, situados por Dante Alighieri debajo de la corteza terrestre, en los mundos inferiores de conciencia.

El sendero de la acción mostrado por el Bhagavad guita, invita a cumplir con el deber sin apego y renunciando a los frutos de la acción, sin esperar recompensa, porque cuando se actúa por el yo psicológico y para el yo, se crea el apego a la acción y a sus frutos, este apego se convierte en deseo, en insatisfacción, el ego no se satisface y busca tener más, ser más, saber más, quiere ser reconocido, escuchado, alabado…, pero como no se satisface, entonces se desarrolla la ira, el enojo con la vida, con los demás, con las cosas, con Dios, con lo que sea…, y aparece la ofuscación, la mente se nubla, confunde, pierde su orientación, su verdadero propósito, su voluntad queda subyugada al deseo y entonces, perece.

Los atributos divinos, según el Bhagavad guita son: la mente sin miedo, la pureza del corazón, la constancia en la práctica del yoga y del conocimiento, la caridad, el autodominio, los actos de sacrificio, el estudio de los textos sagrados, la austeridad, la rectitud, no dañar, la veracidad, no enojarse, la abnegación, la calma, no calumniar, tener compasión, no codiciar, tener modestia, ausencia de veleidad, intrepidez, fortaleza, pureza, ausencia de odio y presunción. Mientras que los atributos demoníacos son: la ostentación, arrogancia, engreimiento, enojo, ser vulgar, la ignorancia. “A ellos, malvados y crueles, les arrojo en matrices demoníacas”, porque triple es la puerta del infierno: Ira, lujuria y codicia.

Cuando Arjuna le pregunta a Krishna, ¿Por qué se peca?, responde diciendo que la ira es rayásica, activa y se convierte en concupiscencia, que mora en los sentidos, en la mente y en el intelecto y provoca acciones egoístas que alejan al ser humano de la felicidad y del conocimiento verdadero. Es necesario disolver el ego lunar para eliminar con éxito las tres gunas y generar la ecuanimidad, fortalecer los atributos divinos y eliminar los atributos demoníacos de los Asuras. Recorrer el sendero de la devoción consiste en anteponer al Ser en los pensamientos, emociones y acciones, practicar el recuerdo de sí de manera constante, dedicar las acciones al Padre que está en secreto y renunciar al fruto de las acciones.

Susana Margarita Rodríguez Licea

Imagen del Señor Krishna y Arjuna de autor anónimo, pintura india clásica o estilo devocional. Imagen del Señor Krishna en la batalla de autor anónimo, pintura india clásica o estilo devocional.

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