Los tres tipos de Yagña

En el libro del Canto Al Señor, capitulo 17 nos hablan sobre los tres tipos de fe y nos dice: “De tres clases será la fe según la naturaleza del alma. Bondadosa, pasional o bien Ignorante, oye Mi palabra.” el término Yagña se refiere al aspecto devocional de nuestras vidas, la forma como la humanidad intenta conectarse con lo divino, la manera en que cada persona busca a la divinidad, es plausible que esa búsqueda está condicionada por la polaridad de nuestra personalidad, es necesario identificar en nosotros lo que nos impulsa día a día, saber cuál es el “estilo” de nuestra fe, por así decirlo.

Esta forma en como los seres humanos buscamos a Dios está íntimamente conectada al deseo, un deseo que puede estar a su vez polarizado por los tres aspectos de la Prakriti, las gunas que sabemos son Sattva, Rayas y Tamas, nos dice el Bhagavad Gita que estos tres aspectos de la Madre Divina atan fuertemente el cuerpo al ser encarnado, Sattva es puro y luminoso y ata el acuerpo a la felicidad y al conocimiento puro, por otro lado Rayas es de naturaleza pasional y es la fuente del deseo y del apego; esta guna ata fuertemente al ser encarnado a la acción. Y en lo que se refiere a Tamas nace de la ignorancia y ata al ser encarnado a la pereza, la inacción, a la inadvertencia, al sueño.

Ya podremos entender como estas tres diferentes gunas determinan la calidad de nuestra fe, no es un secreto que los seres humanos tenemos dentro una multiplicidad de agregados psicológicos, los cuales nos llevan a cometer actos verdaderamente alejados del equilibrio, de la perfección, lejos muy lejos de nuestro padre. Estos defectos pues nos llevan a estar cada vez más atados al desequilibrio de las tres gunas y nos ponen en una situación complicada en el momento de expresar nuestra fe, por lo tanto, el Yagña se expresa de forma bizarra, desdibujada y errática.

Podemos ver cómo las personas podemos buscar a la divinidad, o entender la religión que nos hayan inculcado nuestros padres de diferente forma, inclusive en una sola familia observamos cómo cada miembro de esta desarrolla su fe, siempre habrá alguien de la familia que se “rasgue las vestiduras” que exagere en esta cuestión religiosa, es insistente y ruidoso, hace mucho énfasis en que es de tal o cual escuela religiosa, se hace notar y requiere gran atención, busca desesperadamente el reconocimiento no solo de su familia, si no de la congregación a la que asiste, manifiesta constantemente su apego a esta en cualquier lugar, este tipo de conducta, como pueden imaginar está conectada a Rajas, pues es de naturaleza pasional, explosiva, tiende a ser un apego fuerte y da por resultado una fe basada en el orgullo, la soberbia, el amor propio.

Existe también el miembro o miembros de la familia que son, por decirlo de una manera, arrastrados al rito religioso, se molestan, se quejan constantemente, cuestionan la razón por la que deben tener una fe o por la que deben asistir a tal o cual lugar de oración, asisten forzados por la presión familiar, social o sentimental, su cuerpo asiste pero su mente divaga porque esta guna en la que se encuentra relacionado, les hace ignorar lo que escuchan, les da pereza entender o escuchar y viven en un sueño, es el comportamiento basado en Tamas, por lo que su fe es meramente apariencia y no hay la más mínima profundidad, se basa en la pereza, ignorancia e indiferencia.

De la misma manera encontramos en esta familia que hemos tomado como ejemplo, a la persona que prefiere vivir la fe de forma distinta, movido por un impulso interior, lleva esta fe al siguiente peldaño, busca, investiga y estudia con tenacidad, en la intimidad de su habitación, sin comunicarlo a nadie, es una búsqueda personal que le alimenta a cada paso, le impulsa un verdadero deseo de cambiar, un cambio radical es lo que busca, entiende que el equilibrio y la armonía emana de ese cambio, busca iluminación, sin necesidad de reconocimiento, la pereza no es un obstáculo, reconoce su estado interior imperfecto pero lucha por limpiarlo, sabe que hay que eliminar los defectos y que la lucha es cruenta e interna, lo mueve la búsqueda de felicidad y conocimiento. Es un comportamiento Sattvico sin duda.

Así llegamos a la conclusión de que las tres gunas están presentes en todo lo que nosotros vivimos, nos dice el Maestro Samael “Los estudiantes gnósticos deben comprender muy bien estos tres aspectos de la Prakriti, pues esto es fundamental en el trabajo esotérico. Además, es urgente saber que la Prakriti tiene su particularidad en cada hombre.” Por lo tanto, debemos sumergirnos en meditación y reconocer estos aspectos dentro de nosotros, buscar los defectos que nos hacen actuar de tal o cual manera ya que solo mediante la reflexión y conocimiento profundo de nuestros defectos psicológicos, lograremos un acercamiento armónico a la divinidad, podremos alcanzar el nivel Sattvico en el Yagña.

Las palabras del maestro sin duda están en íntima relación con las palabras del Bhagavad Gita pues nos hace ver que el trabajo interno es de suma importancia para hacernos cada vez más atentos, cada vez más conscientes en el día a día, en el momento que vivimos y de esa manera descubrir en nosotros eso que nos hace alejarnos del conocimiento puro, nos dice el verso (5-6): Quienes ignorando el sastra a dañinas. Penitencias severas se someten, porque el orgullo y prestigio los anima, La lujuria, el deseo, y son vehementes, quienes atormentan al que habita el cuerpo y a sus órganos siendo inconscientes y a Mí también que estoy en ellos dentro. Son demonios, tenlo presente.

Nos damos cuenta si leímos con detenimiento que se resume en este verso el tipo de Yagña que se vive de forma inconsciente y que, buscando un reconocimiento o un favor por parte de la divinidad, se somete el individuo a funestas prácticas, brutales e inútiles de sacrificio, un sacrificio que implica dañar el cuerpo físico, algo que verdaderamente es contrario a todas las enseñanzas pero que en la plena ignorancia y sueño de la conciencia en que nos encontramos siguen realizándose.

Debemos comprender queridos lectores, que el verdadero sacrificio se encuentra en eliminar esos “demonios” que nos menciona el verso y es el sacrificio que se hace con devoción y amor el que verdaderamente dará frutos, el sacrificio que se hace si esperar un resultado mágico, nos dice este libro maravilloso lo siguiente: “El Yajña en el que no se desea el fruto y que se hace de acuerdo a la escritura. Pensando que es lo debido y justo, en la bondad se sitúa.” (11)

Cuando nos situamos en bondad, es que nos estamos colocando en el tercer estado de conciencia, estamos en alerta constante, es algo que va gradualmente aumentando con la práctica y el esfuerza diario, debemos darnos cuenta que este estado de conciencia, este estado de bondad, es lo que necesitamos para nuestras vidas, los mantram, las escrituras, las prácticas que hacemos sin el deseo de obtener algo a cambio nos acercan a este estado de bondad del Yajña Sattva.

Buscar la austeridad en el habla, Enel actuar, en nuestro trato con las personas ya que la forma como actuamos habla del nivel espiritual que buscamos, debe haber una congruencia entre el actuar, pensar y sentir, todos enfocados al Yagña que producirá cambios verdaderos en nuestra vida.

La penitencia sin juicio se vuelve tortura, la penitencia con deseo de obtener se vuelve dañina, la penitencia con consciencia nos lleva al tercer estado atención y nuestra vida se transforma en bondad y caridad Sattvica.

Los mantras Om, Tat, Sat, se pronuncian para afirmar nuestro compromiso, Om: caridad y austeridad, Tat: sacrificio y austeridad sin esperar resultado. Sat: para indicar la verdad y a su sirviente.

Ma de Guadalupe Ortiz

El Señor Krsna con Arjuna, imagen de uso común, de autor anónimo.

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