Relación Maya Egipcia

“Sol de Agua” (Atonatiuh) Detalle de la Piedra del Sol. Dibujo: Rubén Soto Orozco.

“Sol de Agua” (Atonatiuh) Detalle de la Piedra del Sol. Dibujo: Rubén Soto Orozco.

Finos amigos, al hablar de la relación de los enigmáticos mayas con los no menos misteriosos egipcios, tenemos que remontarnos a la cuarta raza que habitó nuestro planeta Tierra y que está vinculada con los mayas.

Esta es la raza Atlante, los hijos del cuarto sol, así llamados por nuestros antepasados aztecas; es bueno recordar que nuestro globo terráqueo no siempre ha tenido los continentes que hoy conocemos, ha cambiado su fisonomía cinco veces, para constituir los diferentes escenarios en los que debían desenvolverse las cinco razas que hasta hoy han existido en nuestro planeta.

Si observamos el asombroso calendario azteca, que contiene la historia del mundo, en el cuadrado donde está la cabeza de Chalchiuhtlicue, nos habla de los hijos del cuarto sol, los atlantes, que tienen íntima relación con el tema que hoy abordamos. Según la antropología gnóstica, en la era terciaria, dentro del periodo cenozoico, existieron los atlantes en ese vasto continente que se extendía de sur a norte y que se llamó la Atlántida y que hoy, yace sumergido en el fondo del océano que lleva su nombre, el océano Atlántico.

La Atlántida, con su famosa capital llamada Poseidonis, fue una poderosa civilización, amante y ejecutante de la música elevada, de la música de las dimensiones superiores de la que nos habla Pitágoras, música con la que el alma se arroba en un estado de beatitud imposible de describir con palabras.

Los Atlantes eran grandes científicos, crearon cohetes atómicos que podían viajar a todos los planetas del sistema solar, aprendieron a des gravitar los cuerpos a voluntad.

Con un pequeño aparato que cabía en la palma de la mano, podían levitar cualquier cuerpo, cualquier cosa por pesada que fuera; esto tiene relación con la incógnita de cómo se construyeron las pirámides.

En el terreno de la medicina, eran asombrosos expertos. Mediante aparatos especiales, sabían trasmitir telepáticamente el conocimiento a quien lo quisiera; en el campo de la física nuclear, consiguieron el alumbrado atómico.

Dentro del terreno de la mecánica, sus automóviles no solo eran anfibios, sino que también podían volar por los aires, lo mismo que los barcos y eran propulsados por energía nuclear. Con costos muy bajos, extraían la energía del uranio, del radio, de muchos otros metales y de numerosos granos y vegetales.

Aprendieron a utilizar la energía solar, fueron enormemente aventajados, existía una universidad atlante maravillosa, esta fue la Universidad Akaldana, una verdadera universidad de sabios.

La época de la sumersión de la Atlántida fue realmente una era de muchos cambios geológicos. Brotaron desde el seno profundo del inmenso mar otras tierras firmes, que formaron nuevas islas y continentes.

Algunos sobrevivientes atlantes se establecieron en el pequeño continente de Grabonci, hoy África, el cual aumentó en tamaño y extensión, debido a que otras áreas de tierra firme, que emergieron de entre las aguas vecinas se sumaron al mismo.

Cabeza olmeca, con rasgos de gente propia de África. Museo de Antropología de Xalapa. Foto: Jenaro Reyes y Lupita Rodríguez.

Cabeza olmeca, con rasgos de gente propia de África. Museo de Antropología de Xalapa. Foto: Jenaro Reyes y Lupita Rodríguez.

En época de la Atlántida, Grabonci estaba conectado al continente atlante por una franja de tierra que después desapareció a causa de los terremotos, por esa franja se realizaban peregrinaciones, de Grabonci, a las pirámides de México y de México a Egipto, esto explica el misterio de las cabezas olmecas de rasgos de raza negra, encontradas en Tabasco y Veracruz principalmente, pues fueron hechas por mexicanos en honor a los iniciados de raza negra.

La sabiduría de los atlantes es similar a la de los mayas, pues estos últimos son descendientes de los primeros. Como parte del pueblo elegido que huyó de la Atlántida momentos antes de la catástrofe, se sacó al pueblo selecto. Algunos vinieron a Meso-América y otros a la meseta central del Asia. Colonizaron el Tíbet, Persia, Egipto, etc., etc. En pleno Egipto se hallan aún pirámides mayas. Los mayas, como atlante-mayas, viajaron por todo el sistema solar. Los cohetes dirigidos por sabios mayas realizaron estos portentosos viajes. Las naves estaban impulsadas por energía nuclear. Los mayas son grandes científicos y en secreto siguen existiendo, con toda su ciencia.

Fueron atlantes - Mayas, los que construyeron las pirámides de los egipcios y de los aztecas, quienes fundaron la civilización incaica, quienes establecieron los misterios de la India, China, Egipto, Yucatán, etc.

Como ustedes recuerdan, la cultura egipcia floreció esplendorosamente en las riberas del caudaloso río Nilo. Las religiones, egipcia, inca, maya, etc., fueron las primitivas religiones atlantes. El alfabeto fenicio, padre de todos los famosos alfabetos europeos, tiene su raíz en un antiguo alfabeto atlante, que fue correctamente trasmitido a los mayas por los atlantes. Todos los símbolos y jeroglíficos de los egipcios y de los mayas, provienen de la misma fuente Atlante.

Los Mayas son considerados los educadores del mundo, en sí representan a la cultura atlante, de ahí su inmensa sabiduría; dedicados más a la investigación basada en los mensajes directos del Ser y la razón objetiva, (esto debido a sus facultades superiores plenamente desarrolladas), con cálculos exactos, escudriñaban los misterios del Universo y el significado de su existencia, así encontraron que todo estaba interrelacionado entre sí y nada se establecía por casualidad sino debido a una causa; que de la unidad provenía la multiplicidad y a su vez ésta se convertía en unidad.

Los mayas atlantes trajeron su ciencia-religión y sabiduría a Meso-América, Tíbet, India, Persia, Egipto, etc., etc. Fueron grandes civilizadores. A ellos se debe que el viejo Egipto de los faraones sea cuna de una poderosa civilización, en la cual bebieron: Solón, Pitágoras, Heráclito de Efeso, Aristóteles, Plotino, Parménides, y muchísimos otros. Egipto fue la luz de Grecia, de Persia, de Asiría, de Roma, de Troya, de Cartago, de Fenicia, del Ática, de la Macedonia, etc., etc. Te invito, fino lector, a que leas toda esta revista “La sabiduría del Ser”, aprendas mucho sobre la gnosis egipcia y sobre todo que la lleves a la práctica y así te ayudes en el diario vivir y seas un ejemplo para los demás. Hasta la próxima.

Enviado por: Instructor José Isabel Mauricio Vargas, Loreto, Zac.

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