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Libro: La Flauta Mágica y la Iniciación

Capítulo 10. La Insensatez

Segundo Acto. Escena 7

La Insensatez. La Flauta Mágica de Mozart. Gnosis

El camino hacia la luz es muy largo y lleno de peligros, los hay dentro y fuera. Sivananda le llama: “El camino del doble filo de la navaja”. Es muy fácil desviarse del camino y terminar en algún desierto de la existencia y lo que es peor fracasado. Por ello el aspirante debe vivir en constante vigilancia, en intensiva auto observación psicológica, identificarse con las ideas solares es lo indicado, cambiar nuestra forma de pensar y sentir y hacerla una con la sabiduría gnóstica.

Descienden los tres geniecillos de lo alto, que son los valores de la conciencia, indicándonos el camino a seguir, mostrándonos el sendero, señalándonos las claves para poder llevar a cabo el trabajo interior y nos dicen muy solemnemente:

«Pronto brillará, para anunciar la mañana, el Sol en su órbita dorada. Pronto se disipará la superstición, pronto vencerá el hombre sabio. Oh, noble sosiego, desciende, regresa al corazón de los humanos; será la Tierra un reino celestial y los hombres serán como dioses.»

El sol es el espíritu, la sabiduría y la verdad; el Ser o espíritu de cada ser humano es una emanación de la misma divinidad, esa chispa inmortal hace todo lo posible por manifestarse en uno, pero nosotros se lo impedimos con nuestra forma de ser equivocada. Mas el ser humano sabio, que trabaja intensamente en sí mismo, podrá descubrir sus falsas ideas creadas por el tiempo y transformarse, es así que el Sol del espíritu nos puede iluminar.

El silencio de la mente

Para lograr que el sol de la verdad se manifieste plenamente, primero debe existir el silencio de la mente, dejar el batallar de las antítesis, la dualidad de la mente, por ello la invocación de los geniecillos llamando al noble sosiego, que descienda, que regrese al corazón del ser humano.

Vivimos en la cárcel de la mente, dividida en la dualidad, y esto impide que el Ser representado por la luz del Sol pueda darnos la iluminación.

Mientras nuestra mente esté agitada, será como un mar embravecido, donde sea imposible ver el reflejo del sol, donde es imposible ver la vida en la profundidad, una mente así nos impide que el Ser pueda manifestarse.

La mente en su estado prístino, original es femenina, comprensiva, no reaccionaria, pero actualmente es todo lo contrario, reacciona incesantemente ante los diversos impactos de la vida, esto hace que reaccionemos equivocadamente ante todas las cosas. La mente actual, hace de una pulga un caballo, los problemas a los que nos enfrentamos los hace enormes, insolubles y de proporciones gigantescas.

Todos los grandes maestros del budismo Zen hablan de la urgente necesidad del silencio mental, aquí representado en la Flauta Mágica como el dulce sosiego. Enfatizan estos grandes atletas de la meditación, de que hay que lograr la quietud y silencio de la mente para lograr la iluminación.

«Cambiad vuestro carácter, amadísimos, cambiadlo a través de la acción inteligente, libre del batallar de los opuestos.

Cuando se les cierran las puertas a las fantasías, se despierta el órgano de la intuición.

La acción, libre del batallar de los opuestos, es acción intuitiva, es acción plena. Donde hay plenitud, el Yo está ausente.

La acción intuitiva nos conduce de la mano hasta el despertar de la Conciencia.

Trabajemos y descansemos felices, abandonándonos al curso de la vida. Agotemos el agua turbia y podrida del pensamiento habitual, y en el vacío, fluirá la Gnosis, y con ella, la alegría de vivir.

Esta acción inteligente, libre del batallar de los opuestos, nos eleva a un punto en el cual algo debe romperse. Cuando todo marcha bien, se rompe el techo rígido del pensar, y la luz y el poder del Intimo, entran a raudales en la mente que ha dejado de soñar.» (Mensaje de Navidad 1964-1965. Samael Aun Weor.)

Es inaplazable aprender a meditar para lograr el silencio de la mente, es impostergable vivir de instante en instante, en acecho místico, como un guerrero que lucha contra sí mismo.

Cuando se elimina el batallar de las antítesis, entonces el Ser se manifiesta plenamente, y estando unido al espíritu, aun viviendo en el mundo físico, es como vivir en el reino celestial, pues el famoso cielo de las religiones, no son más que estados de conciencia superiores. Y el ser humano que logra que se manifieste la luz su propio Sol interior, será uno con la divinidad.

El loco del tarot

Pamina desesperada. La Flauta Mágica de Mozart. Gnosis

En los arcanos del tarot, encontramos toda una guía precisa del sendero lejos de ser un juego adivinatorio, muestra en sus imágenes un patrón de medidas, el cual deberos seguir quien no quiera desviarse del camino. Quien empieza a transitar en la senda, si no trabaja sobre sí mismo reconociendo sus errores, es entonces que se transforma, nos transformamos, en la carta número 21 del tarot, llamada: El loco del tarot o la insensatez.

Realmente cada uno de nosotros podría ser representado por esa carta, pues justificamos nuestros peores delitos arguyendo cosas sublimes y santas. Somos como el personaje de la carta que carga un zurrón en su hombro, que significa todas nuestras miserias, locuras, insensateces que llegan apoderarse de nuestra mente y las consideramos como si fuera lo más real.

Somos el loco del tarot cuando abandonamos a la esposa e hijos, dizque por seguir un camino espiritual, semejante tontería es de lo más absurdo, pues en el hogar es donde se encuentra el camino. Es una locura cuando el aspirante anhela abandonar su trabajo o sus estudios con el pretexto de seguir el camino del Padre, realmente no es abandonando nuestros deberes, sino cumpliéndolos a cabalidad y viendo en ellos la misma senda.

«Repito nuevamente que la vida es la escuela donde se adquieren las facultades necesarias para la Iniciación, pues la Iniciación es la vida misma.» (Samael Aun Weor. Matrimonio Perfecto de Kínder)

En la Flauta Mágica se nos advierte de este peligro, cuando Pamina siente equivocadamente que su Tamino ya no la quiere, su mente la engaña, traduce erróneamente y se siente perdida, su mente se encuentra en el más terrible batallar de las antítesis, en la dualidad, pensando lo peor.

Los tres geniecillos se dan cuenta de lo que sucede, es decir, nuestra conciencia, nuestros valores anímicos se alertan del estado en que podríamos caer y dicen:

«La atormentan los sufrimientos del amor desdeñado. ¡Vayamos a consolar a esa pobre! ¡Su destino nos toca de cerca! ¡Oh, si su joven estuviese aquí! La muchacha llega, ocultémonos y así podremos ver lo que hace.»

Se siente Pamina maldecida por su madre, y que sus palabras la han alcanzado y que por ello ha perdido el amor del príncipe Tamino; se siente completamente desesperada, de tal forma que el cuchillo que la Reina de la Noche le dio para matar a Sarastro, quiere utilizarlo para quitarse la vida.

Los geniecillos intentan persuadirla, pero no los escucha; de la misma forma nuestra consciencia nos hace constantemente llamados, trata de avisarnos de las locuras en que estamos metidos, pero al igual que Pamina, no hacemos caso a la sabia voz del corazón. El estado en que se encuentra Pamina, haciendo locuras, es el mismo estado en que solemos encontrarnos miles y miles de aspirantes al camino esotérico.

Geniecillos. La Flauta Mágica de Mozart. Gnosis

Las fuerzas superiores y trascendentales del mundo intentan auxiliarnos, orientarnos, iluminarnos, pero nos encontramos tan fascinados con nuestro dolor, con los problemas, con lo que pensamos que estamos bien, que cegados no reparamos en ese llamado de la consciencia, en esa vocecilla de nuestro interior.

Los geniecillos en forma de niños, que simbolizan ese llamado de la consciencia, son también los maestros de la fraternidad blanca, los seres divinos, los ángeles, los devas, que buscan ayudarnos.

«En el "Salón de los Niños" los Maestros asumen figura de niños, para decir al discípulo que hasta que no sea como niño, no podrá entrar en el reino de los cielos. Por ello es por lo que, a los antiguos iniciados, se les llamaba "niños"» (Samael Aun Weor. Matrimonio Perfecto de Kínder)

Pamina intenta clavarse el cuchillo, y los geniecillos la detienen, diciéndole que su joven Tamino moriría al saberla muerta, pues sólo a ella ama. Es hasta este momento que Pamina por fin recapacita, se da cuenta del error tan grande que estaba cometiendo.

Es así, como debemos nosotros darnos cuenta de las locuras que hacemos; para que los geniecillos de nuestra consciencia puedan llamarnos al orden, es necesario que nos disciplinemos en la meditación diaria, ya que cuando el divino sosiego o la mente queda en silencio es cuando podemos escuchar la voz del silencio. Pamina entonces, reclama que Tamino no le hizo caso, que no le habló:

«¿Cómo? ¿Ha correspondido a mi amor? ¿Y me ha ocultado sus inclinaciones, y ha apartado de mí su rostro? ¿Por qué no me habló?»

Los geniecillos deben callar los motivos del porqué ha permanecido en silencio, ya que los misterios de la supra-sexualidad, que es lo que simboliza el rechazo a Pamina, el vencer la tentación, el rechazar las pasiones bestiales; en la antigüedad tales secretos solamente eran entregados a las personas que habían despertado consciencia, que habían demostrado su fidelidad a la enseñanza, que habían pasado un sinnúmero de pruebas.

«Eso debemos callarlo, ¡pero vamos a mostrártelo! Y verás con asombro que te ha consagrado su corazón y que por ti no teme a la muerte. Ven, vayamos a donde está.»

Cuando se trabaja en la desintegración de las pasiones animales, va apareciendo el verdadero amor, y éste permite el desarrollo de facultades extraordinarias, virtudes, dones, pues el amor es la misma fuerza que dio origen al universo. Pide Pamina que la lleven a donde se encuentra su Tamino.

El mejor talismán protector

Entonces todos cantan una preciosísima melodía, en favor de lo que pueden lograr dos corazones que se aman de verdad.

«Dos corazones que arden de amor ninguna impotencia humana podrá nunca separarlos Vanos serán los esfuerzos de los enemigos, pues los propios dioses los protegen.»

Cuando hay amor, no existe fuerza tenebrosa que nos pueda afectar, el mejor talismán protector ante cualquier fuerza siniestra, izquierda u oscura, es la fuerza del amor; cuando una pareja se ama, como bien dice la Flauta Mágica, los mismos dioses los protegen; cuando hay amor fuerzas divinales rodean a la pareja. Vanos serán los esfuerzos de las personas que quieren hacerles daño. La clave está en saber amar.