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Capítulo 1. Tonatiuh el Dios del Sol

Tonatiuh (el luminoso, el que calienta)

“Tonatiuh, el Verbo de San Juan, el Logos o Demiurgo creador del universo, con su lengua triangular de fuego, es el niño de oro de la alquimia sexual, el sol espiritual de la media noche, el águila que asciende, el resplandeciente dragón de sabiduría, y se representa por el brillante astro que nos da vida, luz y calor. Decorado a la manera náhuatl aparece glorioso en el centro de la gran piedra solar”. (Samael Aun Weor. Doctrina Secreta de Anahuac)

Tonatiuh

En todos los rincones del mundo se ha buscado personificar las grandes realidades del espíritu con alguna representación tangible. No es de extrañar que los incas, mayas, aztecas, egipcios, etc., identificaran al Sol con el espíritu universal de vida, tratando de asociar sus características físicas con las espirituales. De esta forma, daban a conocer la grandeza de lo intangible. Indudablemente, el Sol ha sido, es y será el medio para hacer entender al mundo lo que en realidad es el Espíritu o el Ser dentro de cada uno de nosotros, pues así como el Sol físico nos da la vida, luz y calor; el Ser nos da la vida espiritual, sabiduría y anhelos místicos.

Entre los aztecas el Dios Sol se llamó Tonatiuh (tona = hacer el sol y el calor, tiuh = ir). En el gnosticismo universal el Ser o Espíritu es el que genera la vida, y al mismo tiempo, el símbolo del Sol es el trabajo que todo aspirante debe realizar en sí mismo: Hacer el sol es entregarse o hacerse uno con el Ser.

El Dios Sol, Tonatiuh en lo microcósmico es el íntimo, la parte más recóndita y espiritual dentro del ser humano y en lo macrocósmico es el Logos Solar o divinidad. Tanto el uno como el otro nos impulsan, mediante los anhelos espirituales y místicos, a lograr la autorrealización íntima del Ser.

En la cultura nahua, como en otros pueblos, el Sol fue el símbolo del Padre, el eterno principio masculino; la Luna, la madre o el eterno principio femenino divinal, y Venus, el símbolo del niño celeste. Tonatiuh el Dios Sol, es la encarnación y expresión del fuego que cae del cielo. Tonatiuh, es la representación de los aspectos divinales y explica en sí mismo la creación de todo lo existente.

Los sabios aztecas o de Anáhuac dieron al creador forma masculina y femenina. Al creador, en su aspecto masculino, lo nombraron Ometecuhtli (ome = dos, tecuhtli = señor), y al principio femenino eterno divinal Omecihuatl (ome=dos, cihuatl = señora). Son el Señor y la Señora de la Dualidad, al respecto el V.M. Samael Aun Weor nos dice:

“La cara de Tonatiuh en el calendario azteca es la cara de Ometecuhtli-Omecihuatl, Señor y Señora de la dualidad, Dios de la vida, del amor y de la generación.”
“Está encerrado por dos círculos concéntricos alrededor de los cuales cuatro cuadrados, dentro de otros dos círculos concéntricos (el Absoluto Inmanifestado: Ipalnemohuani), lo contienen todo: las garras felinas de Quetzalcoatl desgarrando corazones humanos, el Sol de viento o 4 Ehecatl, el Sol de fuego o 4 Quiahuitl, el Sol de agua o 4 Atl, el Sol de jaguar o 4 Ocelotl y el Sol de movimiento o 4 Ollin, el Este y el Oeste, el Norte y el Sur, los veinte días del mes, etc.”
“Esto explica el porqué de la veneración de los Nahuas por el Sol y el significado dual que entre ellos tenían los números.” (Samael Aun Weor. Magia Cristica Azteca Monografía no. 8)

Corona

La corona o Xiuhitzolli de Tonatiuh nos representa al Anciano de los Días, el Kether de la cábala; los tres aspectos de la divinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, el triángulo logoico de los hebreos.

Cada hombre tiene su rayo particular, que resplandece con toda la potencia de su gloria, en el mundo de los dioses inefables. Ese es el Rayo de la Aurora, el Ser de nuestro Ser. Es el Cristo interno de cada hombre. Es la Corona Sephirotica de los cabalistas, la Corona de la Vida: "Sé fiel hasta la muerte (dice el Bendito), y yo te daré la Corona de la Vida" (Ap. 2: 10).

Encontraremos todos los atributos de la divinidad expresados sabiamente en forma artística por los sabios de Anáhuac como podemos observar en la fecha Dos Caña que se encuentra en su corona, el numeral Dos (los dos círculos) representando al aspecto femenino y masculino de la divinidad.

“Ometecuhtli-Omecihuatl, Señor y Señora de la dualidad. "Ome": dos; Tecuhtli: señor. "Ome": dos; "Cihuatl": señora. De este divino principio dual, masculino y femenino, emanó todo el Universo. Este Dios-Diosa tuvo cuatro hijos, los cuatro Tezcatlipocas: Xipetotec, el colorado; Tezcatlipoca, el negro; Quetzalcoatl, el blanco; Hizilopochtli, el azul.”
“De este binario divino e invisible nacieron los cuatro colores de las cuatro razas que actualmente pueblan el mundo. Ometecuhtli tiene la presencia del Cristo Cósmico. Los Nahuas lo representaban con túnica bellamente adornada y falo de pedernal, símbolo de luz. Omecihuatl tiene toda la presencia de la Virgen Cósmica.”
“Los Nahuas la representaban con manto azul de extraordinaria belleza y falta de ocultación. Él es Huehueteotl, el Dios Viejo, padre de los dioses y de los hombres. Ella es Tonantzín, nuestra querida madrecita.” (Samael Aun Weor Magia Cristica Azteca. Monografía Nº 10).

Las tres plumas de águila del símbolo Caña o Acatl, junto con la perla nos representan el tetragrámaton griego, símbolo de la trinidad más la unidad que es lo inmanifestado.

Pelo

El pelo, que en los tiempos remotos siempre tuvo mucha relación con el cuidado de las energías creadoras, tal como lo observamos en el mito de Sansón de la cábala hebraica y en variadas culturas.

Las arrugas alrededor de los ojos, alegorizan la sabiduría que debemos adquirir despertando la conciencia en el diario vivir. Recordemos que entre los aztecas la máxima autoridad estaba representada por un consejo de ancianos, quienes habían dedicado su vida a la eliminación de los intereses egoicos.

Los ojos del Dios del Sol, son los ojos del Padre Interno, que todo lo ve, que está siempre vigilante de todo lo que pensamos, sentimos y hacemos.

Nariguera

En la Nariguera o Yacaxihuitl encontramos una sabia combinación entre el aliento que da la vida y el trabajo con las fuerzas masculinas y femeninas, pues vemos tres plumas de águila de cada lado, el número 6 nos indica el cruce de estas fuerzas.

En el Códice Borgia se menciona el ritual de la perforación de la nariz, que esta íntimamente relacionado con la ciencia de la transmutación sexual por medio de la respiración.

El Logos Solar emana su fuerza creadora a este mundo y la recoge transmutada para darse vida. De la misma manera, el ser humano debe imitar este proceso.

Lengua

La Lengua-Cuchillo de Pedernal Técpatl, es el verbo, la palabra, el Logos, el poder que tiene el verbo en todo lo creado. En la lengua encontramos curiosamente un ojo símbolo de la autoobservación psicológica, indicando la necesidad de estar atentos a lo que decimos, pues el verbo tiene mucha responsabilidad, además, encontramos una garra para indicarnos el poder que tiene la palabra. En efecto, con la palabra bendecir o maldecir, ayudar o perjudicar. Esto nos indica el sacrificio que debe realizar en sí mismo el iniciado al hacer el uso correcto del verbo. El verbo tiene el poder de crear. Por eso, es necesario desarrollar la autoobservación y la responsabilidad en el uso de la palabra, saber hablar cuando debemos hablar y callar cuando se debe callar.

“1 En el principio [ya] era la Palabra, y [aquel que es] la Palabra era con el Dios, y la Palabra era Dios. 2 Este era en el principio con el Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.” (San Juan Cap. 1 Vers. 1-4. Biblia de Casiodoro de Reyna. 1569)

Chalchihuitl

En el Chalchihuitl (piedra preciosa), vemos que seis jades forman el collar de Tonatiuh. Ellas simbolizan las virtudes del alma, tales como la tenacidad, paciencia, voluntad, altruismo, filantropía, amor…, obtenidas a través de la destrucción de los elementos psicológicos indeseables que en nuestro interior cargamos.

Xiuhnacochtli

En las orejeras o Xiuhnacochtli observamos que de un círculo emana un adorno con tres plumas de águila. El círculo es el símbolo de lo eterno, del Absoluto desconocido, a lo que los griegos llamaron Agnostos Theos (el Dios Desconocido). Por tal razón, no es posible definirlo. En sánscrito, por ejemplo, se lo denomina Sat (Aquello). De eso que no tiene nombre emana la trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo como resultado del santo cuatro, el tetragrámaton.

Las orejeras indican en sí la necesidad de escuchar lo espiritual, de cerrar nuestros oídos a la blasfemia, a la maledicencia, a los prejuicios y a toda palabrería insubstancial del ego y poner atención a escuchar la voz del silencio, la sabiduría de nuestro Padre.

“Orejas con grandes pendientes indican la necesidad de saber escuchar de poner atención a la sabiduría” (Samael Aun Weor. Misterios Mayas)

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